Una encuesta de la OCDE realizada a 22 países y que ha medido el nivel de alfabetización, nociones de cálculo aritmético y familiarización con las TIC a adultos de entre 16 y 64 años, pone de manifiesto las lagunas que hay sobre las aptitudes requeridas en los distintos países y qué es necesario solventar para afrontar la amenaza del desempleo tecnológico.

 

La oferta y la demanda de los mercados laborales de la OCDE se están ajustando a shocks significativos. La Gran Recesión provocó un aumento considerable del desempleo en muchos países-y el proceso de reversión no ha hecho sino empezar. Sin embargo, hay un legado importante de desempleo a largo plazo, personas a quienes les cuesta volver a encontrar trabajo. Al mismo tiempo, los mercados laborales se están enfrentando a cambios estructurales importantes. El vertiginoso cambio técnico asociado con la revolución de las TIC y la era de la inteligencia artificial que se avecina una vez más han despertado el fantasma del desempleo tecnológico a gran escala. La globalización, combinada con el cambio técnico que aumenta la demanda de mano de obra altamente cualificada a costa de los trabajadores con un nivel de cualificación medio o bajo, ha generado una creciente desigualdad de beneficios e ingresos. Los crecientes flujos migratorios han sumado presión a los acontecimientos. Por último, queda el desafío general de ajustarse a una población y fuerza laboral que envejecen rápidamente.

Un factor clave a la hora de afrontar con éxito los desafíos es asegurarse de que la población en edad laboral tiene las aptitudes necesarias para afrontar requisitos laborales cambiantes, y que las empresas y los empleados dan la suficiente prioridad a invertir lo necesario en aptitudes. Pero para ello, es importante tener información precisa y actualizada de las aptitudes existentes, tanto cognitivas como de otro tipo, y cómo se espera que evolucionen los requisitos de aptitudes en línea con los cambios en la demanda. Además, es fundamental divulgar esta información ampliamente en instituciones educativas y formativas, entre trabajadores y empresas, de tal forma que se puedan tomar las decisiones oportunas sobre la inversión en aptitudes.

La tarea no es despreciable, dado que los datos comparables sobre aptitudes y cuáles son requeridas en distintos países son escasos sobre el terreno. Sin embargo, una gran encuesta internacional sobre aptitudes que ha llevado a cabo recientemente la OCDE es de gran ayuda. Pasaré ahora a describir brevemente la encuesta y subrayar algunos hallazgos clave.

La encuesta de la OCDE sobre las aptitudes de los adultos

La encuesta se llevó a cabo entre 2011 y 2012, en 22 países de la OCDE, y actualmente se está terminando en 6 más. Muestras grandes y representativas de adultos entre 16 y 64 años de edad se encuestaron en todos los países, y la base de datos está formada por 200.000 encuestados que contestaron. La encuesta medía su nivel de alfabetización, nociones de cálculo aritmético y familiarización con las TIC y recogía un conjunto amplio de información de referencia sobre las características personales de los encuestados, sus resultados educativos y laborales y cómo utilizan sus aptitudes en el trabajo.

La encuesta es muy rica en datos e información útil para elaborar políticas. Entre sus muchos hallazgos, yo destacaría los siguientes, por guardar una relación clara con el tema de esta conferencia:

1. Al igual que los pobres, las personas poco cualificadas siempre estarán ahí. El tamaño de la población adulta poco cualificada es significativo en todos los países, y en algunos países encuestados es incluso alarmante. El hecho de que una cantidad ingente de adultos en edad de trabajar en muchos países de la OCDE tengan tan pocas aptitudes debería ser un motivo de preocupación grave para quienes elaboran las políticas. También es preocupante que haya bolsas amplias de jóvenes con pocas aptitudes en algunos países. Estos jóvenes suponen la verdadera "generación perdida" y ayudarles a adquirir más aptitudes y más pertinentes debe ser una prioridad en la lucha contra el alto desempleo juvenil.

2. Las aptitudes de familiarización con las TIC escasean, sobre todo en el nivel de competencia más alto. Es sorprendente que la proporción de adultos en edad de trabajar con niveles altos de competencia en TIC sea tan bajo en todos los países: en ningún país superaban el 10% de los adultos encuestados. No sorprende que los jóvenes fueran mejores que sus mayores en competencia con las TIC, pero incluso en este grupo, uno de cada tres tenía el nivel de competencia más bajo.

Aumentar la reserva de aptitudes en TIC y asegurarse de que estas aptitudes se distribuyen de forma más igualitaria entre la población en edad laboral debe ser parte fundamental de las estrategias futuras sobre aptitudes si los países de la OCDE quieren mantener el ritmo de la ventaja competitiva en el comercio internacional de bienes y servicios.

3. Para los trabajadores de más edad, la imagen de las aptitudes es preocupante. Parece que un nivel alto de competencia en alfabetismo, nociones de cálculo aritmético y TIC llega a su máximo en torno a los 30 en casi todos los países y después baja regularmente con la edad. Es extremadamente complicado motivar a los trabajadores de mayor edad y a sus empresas para que inviertan más en las aptitudes de estos. La lección que extraigo de esto es que es vital invertir más en mejorar las aptitudes durante los años intermedios de la vida profesional, entre los 30 y los 50 años.

No será fácil conseguirlo ya que en este mismo periodo hay que combinar, tarea nada fácil, la carrera profesional con las responsabilidades familiares en la mayoría de los casos, sobre todo mujeres.

4. Los trabajadores poco cualificados pierden a todos los niveles. No sólo pierden en términos de acceso al empleo en general y en particular al empleo que abre puertas a una buena carrera profesional. La encuesta muestra claramente que también pierden, y mucho, en términos de tasa de participación en una educación y formación posteriores y en formación en el trabajo. Las empresas de todos los países de la OCDE invierten mucho más en formar a los trabajadores con mayor cualificación que a los trabajadores de menor cualificación. Esta tendencia agrava el desempleo tecnológico que pueda darse. Por tanto, generar los incentivos que permitan que tanto los trabajadores poco cualificados como sus empresas inviertan más en sus aptitudes debe ser una prioridad máxima. Aunque no sea tarea fácil.

En resumen, esta encuesta pionera de la OCDE pone de manifiesto las muchas lagunas que hay en aptitudes y que hay que solventar sin demora para que los países de la OCDE sigan ofreciendo suficientes oportunidades de empleo a sus poblaciones y se haga camino hacia la reducción de la desigualdad. Si quienes elaboran las políticas no asignan la prioridad necesaria, la amenaza del desempleo tecnológico a gran escala podría convertirse en realidad.

John Martin es Consultor, Miembro de los Consejos del Mercado de Trabajo del Gobierno irlandés y francés y experto de la Fundación Innovación Bankinter.

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