Las empresas más jóvenes son más reacias a tomar medidas de conciliación y son las de mayor tamaño las más propensar a aplicar soluciones como la flexibilidad en el horario de entrada y salida, la jornada intensiva o el teletrabajo. En 2012 casi el 30% de compañías de más de 250 trabajadores habían incorporado herramientas de flexibilidad interna, por un 10% de aquellas de entre 11 a 50 empleados.



Que la jornada de trabajo ocupe casi todas las horas del día, y no necesariamente solo en la oficina, es una cuestión que ya domina el debate sobre qué es un empleo de calidad. Ya no solo vale con un determinado nivel salarial, o con un número de complementos retributivos. El tiempo libre es, en cambio, un bien cada vez más preciado entre los trabajadores. Las empresas y la Administración se enfrentan al reto de dar respuesta a una demanda creciente.

“El debate en torno al tiempo es un aspecto central dentro del proyecto modernizador de la España del siglo XXI”, afirmó ayer la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la décima edición del Congreso para racionalizar los horarios españoles, organizado por la asociación Arhoe y la Universidad San Pablo CEU. “Los horarios son un elemento clave del empleo de calidad, y están en la agenda de esa nueva cultura del trabajo”, añadió.

Una nueva forma de hacer las cosas que, según el tamaño de la empresa o el perfil de trabajador, puede ser más o menos difícil de implantar. En el caso de autónomos y pymes, los obstáculos no tardan en aparecer. En el primer caso, incluso la ley es el primer escollo. Y es que la legislación no define la duración de una jornada laboral para los trabajadores independientes, como explicó Rosario Moreno-Opo, de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA):“Es un tema aún sin resolver. y que hace que tampoco se establezca cuál es la jornada parcial para un autónomo”. En el caso de las pymes, las protagonistas del tejido empresarial español, el 80% dice apoyar la racionalización de horarios para conciliar trabajo y vida personal. El porcentaje se reduce al 51% en las empresas de entre uno y dos años de antigüedad, según un informe de Sage, y el 33% de las que tienen menos de un año no apoyarían su implantación: “Siguen existiendo estigmas en torno a las políticas de conciliación, como que reducen la productividad o conllevan más gastos”, afirmó Mariola Ruiz, socia del despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo.

En las compañías de mayor tamaño, la posibilidad de aplicar soluciones como la flexibilidad de entrada y salida, la jornada sin interrupción o el teletrabajo, se incrementa. Según la última Encuesta de Coyuntura Laboral, que el ministerio de Empleo suprimió en 2013, casi el 30% de compañías de más de 250 trabajadores habían incorporado herramientas de flexibilidad interna, por un 10% de aquellas que disponían entre 11 y 50 empleados. Una cuestión de capacidad, pero también de compromiso... y de supervivencia: “Las empresas que no incorporen medidas de flexibilidad, no podrán estar mucho más en el mercado. La gestión del talento es uno de los grandes retos de las empresas, y eso pasa por interiorizar estas políticas”, añadió, por su parte, Francisco Aranda, de CEIM.

Tareas compartidas

Para Cristina Jaraba, directora corporativa de Recursos Humanos de CLH, las medidas de conciliación, “son una forma de retribución, pero también de retener y atraer talento. Aumentan el compromiso, reducen el absentismo y potencian la productividad”. Eso sí, la fijación de la jornada es, tanto en empresas pequeñas como grandes, no es decisión del empleado:“Solo el 11% de los trabajadores tiene capacidad para fijar su horario”, afirmó Íñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy Abogados.

Pero la gestión del tiempo no sólo depende de la legislación o la política empresarial. Y, en los casos de las parejas con hijos, el equilibrio aún está lejano. Según la Comisión Europea, los hombres trabajadores dedican una media de nueve horas semanales a las tareas domésticas. Las mujeres, 26. “Repartir estas labores tiene que ser el primer objetivo”, apuntó Ana Bujaldón, presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe), quien reclamó soluciones concretas para facilitar el equilibrio.


Firmas

El movimiento Malas Madres ha superado las 240.000 firmas en Change.org para su campaña #yonorenuncio. En ella, piden la aprobación de incentivos fiscales para las pymes que implanten la jornada continua con flexibilidad horaria.

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