Entre las promesas del Gobierno pendientes desde el comienzo de la legislatura estaba la de acabar con los puentes y macropuentes festivos que el calendario permite en determinados años. Pero casi cuatro años después, no hay noticias de este compromiso. Sindicatos y patronal dicen que el tema desapareció de las mesas de negociación hace mucho.


En 2016, la semana del 6 y el 8 de diciembre será muy atípica, casi vacacional. El día de la Constitución y el de la Inmaculada caerán ese año en martes y jueves, respectivamente, y podrá organizarse un macropuente festivo. Eso es posible porque el Gobierno finalmente no habrá trasladado las fiestas al “lunes más cercano” como comprometió Mariano Rajoy en su debate de investidura. Todas las comunidades han aprobado ya su calendario laboral para 2016. Fuentes del Ministerio de Empleo confirman que pronto publicarán el suyo, en el que se recogen las disposiciones autonómicas.

Entre las promesas del Gobierno pendientes desde el comienzo de la legislatura estaba la de acabar con los puentes y macropuentes festivos que el calendario permite en determinados años. En la negociación laboral, antes de que se aprobara la reforma o se firmara el primer pacto de rentas de la legislatura, parecía la más sencilla de todas. Agonizando la anterior, la gran patronal CEOE había propuesto que 10 de los 14 festivos que hay al año se trasladaran a lunes. Hay incluso un documento conjunto de sindicatos y patronal fechado el 9 de enero de 2012 que apuntaba tres días que podían trasladarse a lunes sin grandes problemas por su parte: el 15 de agosto, el 1 de noviembre y el 6 de diciembre.

El documento llegaba días después de que Mariano Rajoy, en su discurso de investidura, asumiera el compromiso de acabar con los macropuentes: “Racionalizaremos el calendario laboral para hacer compatibles los derechos de los trabajadores con la competitividad de las empresas. En concreto, abordaremos los costes que para nuestra economía suponen los puentes, de manera que se trasladarán las fiestas al lunes más cercano, con la excepción de aquellas fechas de mayor arraigo social”. El Estatuto de los Trabajadores y un decreto de 1983 ya dan pistas sobre cuáles son esos días: Navidad, Año Nuevo, Primero de Mayo y 12 de Octubre.

Sin noticias

Pero casi cuatro años después, no hay noticias de este compromiso. Sindicatos y patronal dicen que el tema desapareció de las mesas de negociación hace mucho. Las comunidades autónomas ya han aprobado y, en la gran mayoría de casos, publicado en sus respectivos boletines autonómicos, sus calendarios laborales para 2016. Y en ellos aparecen como festivos el martes 1 de noviembre, el martes 6 y el jueves 8 de diciembre, con lo que se da pie a un puente en el penúltimo mes del año y un macropuente en el último.

Para deshacer esta posibilidad, no hace falta cambios legislativos. El Estatuto de los Trabajadores señala que “el Gobierno podrá trasladar a los lunes todas las fiestas que tengan lugar entre semana”, excepto esos cuatro días que aparecen en los dos textos legales citados. Pero el Ejecutivo del PP ya no lo hizo en 2014 con el 15 de agosto, que cayó en jueves (aunque al ser en el mes vacacional por excelencia el puente casi pasó desapercibido). Y en esta, la última ocasión de la legislatura, tampoco lo va a hacer. Fuentes del Ministerio de Empleo admiten que ya han recibido toda la documentación de las autonomías y que no hay problemas. “Solo había un problema con un día en el País Vasco [en referencia al 7 de octubre], pero está dentro de sus competencias. Probablemente se firmará la semana que viene y se publicará en los días siguientes”, señala un portavoz del departamento.


Turismo o productividad

Cada vez que aparece el debate sobre si se trasladan a lunes los días festivos, aparecen los mismos argumentos. La mayor parte de los empresarios aduce, a favor, que hay que hacerlo en pos de aumentar la productividad. El presidente de la CEOE, Juan Rosell, señalaba en 2011 que los lunes son los días menos productivos. No obstante, desde las patronales hoteleras y turísticas siempre se pide prudencia para que el cambio no acabe por castigar en exceso sus ingresos en esas fechas.

Los sindicatos no se cierran en este debate. Recuerdan que la jornada laboral se mide en un cómputo de horas anuales y que si esto no supone un incremento en la cuenta anual, no tienen problema alguno.

Otro clásico de este debate es la Iglesia. Los acuerdos de 1979 marcan que "de común acuerdo se determinará qué otras festividades religiosas son reconocidas como días festivos". Y estas aparecen en un decreto de 1983.

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