El 22% de los chicos y chicas de entre 15 y 24 años trabaja 'de forma involuntaria' en empleos a tiempo parcial frente al 4% de media del resto de païses de la OCDE, según un informe de esta misma organización. Además los jóvenes tardan alrededor de seis años en encontrar empleo fijo.

 

España es la tierra prometida del subempleo juvenil. No sólo se multiplican los contratos temporales, sino que también batimos récords mundiales en contrataciones a tiempo parcial: éste es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con la mayor tasa de jóvenes resignados a emplearse en minijobs.

El 22% de los chicos y chicas de entre 15 y 24 años trabaja de forma involuntaria en ocupaciones a tiempo parcial, frente al 4% que se registra, de media, en la OCDE. Así lo dice un informe que este organismo internacional ha hecho público hoy en Madrid.

El trabajo, de 273 páginas, sintetiza todos los análisis sobre formación y empleo que ha elaborado la OCDE en los últimos años y hace un diagnóstico sobre el problema de España. A grandes rasgos, es el siguiente: los niños y los jóvenes tienen un nivel de competencias bajo en comparación con el de otros países; hay 10 millones de adultos que están escasamente cualificados; abundan los ninis y los desempleados de larga duración. Hay poca formación en el lugar de trabajo y no se potencia demasiado a las personas altamente cualificadas.

Además, prosigue, falta coordinación entre los organismos y no se informa convenientemente sobre las oportunidades de inserción laboral. «España ha retomado el crecimiento, pero las cifras de empleo continúan siendo muy bajas y las de desempleo muy altas», nos reprende. Luego pasa lo que pasa:

'Marginados' vs. 'integrados'

La OCDE dice que los jóvenes españoles se dividen en dos grupos. Están los «integrados», que son «trabajadores fijos o estables, con buenos salarios y seguridad». Y están los «marginados», que son los «trabajadores temporales, a menudo con trabajos poco productivos, salarios más bajos y alternando frecuentemente los periodos de empleo temporal con las fases de desempleo».

El 22% de los jóvenes trabajaba en 2013 de forma involuntaria en empleos a tiempo parcial cuando en la OCDE este porcentaje es del 4%. Son trabajos de unas pocas horas al día, de alrededor de 15 horas a la semana, que se pagan en torno a 400 euros al mes, un sueldo que no da para vivir y que no siempre se complementa con otros ingresos. En esto España está en cabeza, superando a países como Italia o Grecia.

Por otro lado, los jóvenes españoles tardan hasta seis años de media en encontrar un empleo fijo. Tres de cada cuatro trabaja con un contrato temporal. En otras palabras, el 71% son fichados sólo por un tiempo muy determinado. Hacen su trabajo por unos meses, o cubren una baja de maternidad, o firman un contrato de obra y después se van al paro. El contrato fijo sólo lo obtiene una minoría de afortunados: el 29% restante.

Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, advirtió ayer de que "los trabajos temporales no derivan luego en empleos estables".

El informe de la OCDE alerta de que, «dada la escasez de ofertas de empleo en España, muchos jóvenes prefieren aceptar cualquier trabajo disponible si la alternativa es no tener ningún trabajo». Y advierte de que «el subempleo puede provocar una autoestima significativamente más baja, una menor productividad y el riesgo de padecer pobreza aunque se disponga de empleo».

¿Pobreza en el empleo? La OCDE recuerda que «los jóvenes de ahora ganan menos que los jóvenes del pasado»: el salario inicial ha bajado de los 1.210 euros mensuales que contabilizaba la CE en 2008 a los 890 euros que registra en 2013. Es un descenso del 35% en un país donde casi nadie puede independizarse porque los «alquileres son relativamente altos».

¿Puede pagar un alquiler de 600 euros un chico que percibe 400 euros mensuales? La OCDE dice que el 70% de los hombres jóvenes en España con contratos fijos sigue viviendo con sus padres, una proporción «significativamente superior» a sus homólogos del Reino Unido (30%), Alemania (21%) o Francia (16%). El alquiler aquí «absorbe más de la mitad» de los ingresos disponibles, en comparación con el 35% en Francia o el 23% en Alemania.

¿Qué planes concretos tiene el Gobierno para darle la vuelta a esta situación? «No sólo hay que fijarse en cómo estamos, sino en cómo vamos. Si analizamos cómo estamos, la economía tiene mucho que mejorar; si analizamos cómo vamos, no va nadie más rápido que nosotros en Europa en creación de empleo joven», responde el secretario de Estado de Empleo, Juan Pablo Riesgo, sin concretar ningún plan.

A su lado, el secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, plantea, por su parte, como soluciones la implantación de la FP dual -«El 80% de los jóvenes que hacen prácticas se queda trabajando en lo mismo que estudió y con un contrato duradero y estable»- y la creación de «mapas de empleabilidad» que orienten los estudios que escogen los jóvenes a los perfiles laborales que están demandando realmente las empresas.

Los 'ninis'

El porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan en España es del 20%. Es decir, uno de cada cinco. A pesar de que la cifra ha bajado en el último año, seguimos estando en los primeros puestos de ninis, junto a México, Grecia o Italia. No es que sean unos vagos, sino que ya han estudiado todo lo estudiable y nadie les ofrece la oportunidad de trabajar. «Estos jóvenes corren el riesgo de convertirse en desempleados de larga duración», avisa la OCDE.

Los niños y adolescentes

En España, una cuarta parte de los alumnos cuelga los libros antes de finalizar la etapa obligatoria (es decir, antes de los 16 años); un tercio de los estudiantes repite curso, y casi una cuarta parte finaliza sus estudios hasta dos años más tarde que el resto de sus compañeros, estando estas ratios «considerablemente por encima» de la media de los países de la OCDE.

El estudio confirma que existen gigantescas diferencias entre las distintas comunidades autónomas: algunas, como el País Vasco, están a la altura de los países con alto rendimiento, como Finlandia. Pero «los estudiantes de otras regiones», como Murcia, Baleares o Extremadura «se quedan rezagados».

«Podría hacerse más por reforzar el papel de la FP y el aprendizaje basado en el trabajo», plantea el informe. Y también hace una llamada de atención a lo abandonados que están los profesores: disponen de un apoyo «no muy efectivo» y «pocos incentivos» para desempeñar su trabajo.

Los universitarios


En formación universitaria no andamos tan mal en la forma, pero sí en el fondo.El porcentaje de adultos con estudios superiores es del 32%, parecido al de la media de la OCDE, pero «son pocos los jóvenes que han adquirido el alto nivel de cualificación profesional necesario para integrarse en la economía y en la sociedad», dice este organismo. E insiste unas páginas más adelante: «Sólo unos pocos presentan un alto rendimiento». El nivel de un universitario español es similar al de un alumno de Bachillerato de una decena de países.

«Se necesitan niveles más altos de competencias», recalca el estudio tirando a los universitarios españoles de las orejas.

Además, «un gran número de estudiantes obtiene un título en ámbitos de estudio que no responden a las exigencias del mercado laboral, por ejemplo, en Humanidades y Ciencias Sociales. Se da la circunstancia de que, entre 2006 y 2014, casi todo el crecimiento del empleo en España se produjo en ocupaciones que normalmente requieren un título universitario. A pesar de la precariedad creciente, tiene más posibilidades de tener trabajo quien haya cursado estudios superiores que quien se haya quedado en el Bachillerato.

Los adultos

La OCDE dice que existen cerca de 10 millones de adultos en España con un «bajo nivel de rendimiento», ya sea en comprensión lectora o en competencia matemática. Son el 37% de todos los habitantes de entre 25 y 64 años, cuando en la media de la OCDE este porcentaje es del 23%. Sólo Italia está peor en la lista.

¿Qué hacer con estas personas? Se da la circunstancia de que los adultos con una escasa cualificación son «menos propensos a participar en programas de formación y educativos» que sus homólogos altamente cualificados. Dos tercios de esos adultos «escasamente cualificados» seguirán estando en el mercado laboral dentro de 10 años.

Algunas soluciones


Además de trabajar para «mejorar las competencias» de niños, jóvenes y mayores españoles, la OCDE propone «remover las barreras regulatorias y fiscales a la contratación de trabajadores»; «reintegrar a los desempleados a través de políticas y estrategias de apoyo orientadas a la búsqueda de empleo»; «mejorar la transición» de los jóvenes del sistema educativo a un trabajo estable; «apoyar» a los trabajadores altamente cualificados; «aprovechar al máximo» la formación en el lugar de trabajo; financiar un sistema de competencias «más eficaz y eficiente», o «mejorar y ampliar el acceso a una información de calidad sobre inserción laboral y oportunidades de aprendizaje».

El texto, en cuya elaboración han participado cinco ministerios, las comunidades autónomas y los ayuntamientos, aboga también por que los precios de las matrículas de las universidades sean «más altos» (unido a mejores sistemas de préstamos y becas) para incrementar los ingresos de los campus y «animar a los estudiantes a elegir opciones educativas más adecuadas a las necesidades del mercado laboral».

¿Qué se va a hacer con todo esto? Una vez realizado el diagnóstico, toca ponerse a trabajar. Ministerios,CCAA y ayuntamientos han quedado el próximo 15 de enero. ¿Gobierne quien gobierne? «La hoja de ruta no tiene color político», asegura Marcial Marín.

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