Sólo un 34% de los convenios colectivos recoge alguna cláusula con relación a este tipo de violencia. El Govern enviará 20.000 guías a empresas sobre cómo prevenir y actuar en este "atentado a la dignidad e intimidad de las personas".

Tanto la ley de Igualdad como la ley catalana contra la Violencia Machista obligan a las empresas a disponer de protocolos para prevenir y tratar el acoso sexual y el acoso por razón de sexo. Sin embargo, esto no se está produciendo. Sólo un 34% de los convenios colectivos recoge alguna cláusula con relación a este tipo de violencia, y a menudo están poco definidas. Se trata de un tema tabú que apenas llega a ser denunciado, especialmente en la Europa del Mediterráneo, donde menos de un 1% de mujeres denuncia. El Govern enviará 20.000 guías a empresas de más de 30 trabajadores sobre cómo prevenir y actuar en este "atentado a la dignidad e intimidad de las personas".

"El origen del problema es una desigualdad entre hombres y mujeres enel ámbito del poder", asegura Sara Berbel, directora general de Igualtat d´Oportunitats en el Treball. "Una vez más, las mujeres son las más asediadas, ya sea sexualmente, por razón de sexo o por mobbing.Y afecta sobre todo a las más vulnerables del mercado laboral: inmigrantes en situación irregular y menores de 35 años, a las que siguen las que tienen responsabilidades familiares". Berbel recuerda que también los hombres jóvenes y homosexuales y transexuales sufren ese trato y que las empresas deben evitar que las víctimas tengan que pasarlo en silencio, "como está sucediendo ahora".

El acoso sexual tiene que ver directamente con el cuerpo o con las cuestiones sexuales, desde los comentarios obscenos sobre la apariencia física o difundir rumores sobre la vida sexual de una persona, hasta el uso de la fuerza. El acoso por razón de sexo incluye, según esta guía, conductas discriminatorias por el hecho de ser mujer, como relegar a una categoría inferior por embarazo o maternidad, o menospreciar su trabajo por ser mujer, discriminaciones difíciles de detectar, pues responden a estereotipos sociales.

Los expertos destacan la importancia de prevenir. La ley de Igualdad invirtió la carga de la prueba, ahora es el presunto acosador quien debe probar su inocencia. Esta medida, que levantó resistencias en muchas empresas, es ahora abrazada por las más avanzadas, pues han comprendido que detectar el acoso sexual les beneficia: evita plantillas desmotivadas, ambientes laborales hostiles e incluso degradantes, con el absentismo yel descenso de la productividad que eso provoca. Algunas comprueban que invertir en igualdad de oportunidades es avanzar en el I+ D de los recursos humanos y que tener planes de igualdad favorece el respeto mutuo.

Así lo dice el artículo 48 de la ley de Igualdad: "Deberán promover condiciones de trabajo que eviten el acoso sexual y por razón de sexo y arbitrar procedimientos específicos para su prevención". "Esta es una obligación - afirma Fernando Lousada, magistrado de la Sala Social del Tribunal Superior de Justícia de Galicia-que podía deducirse antes de las normas generales de prevención de riesgo en el trabajo, pero al decirse de manera expresa desaparecen todas las dudas". Lousada ha comprobado el desconocimiento general ante la aplicación de esta normativa. "Me han llegado a preguntar si hay que hacerles un test de testosterona a los varones", confiesa.

El primer paso a dar sería, explica, hacer una declaración institucional en la que la empresa exprese su tolerancia cero con estas conductas, garantizando la confidencialidad y la ausencia de represalias para las víctimas que denuncien o quienes las apoyen. ¿Otro paso? Actuar de forma seria e imparcial, y prever procedimientos informales para acosos no graves, de manera que esa persona que, a menudo, no cree estar molestando a nadie no reincida en su conducta. Y, por último, "conseguir que la víctima supere su proyecto de vida laboral, porque no basta con haber sancionado al otro trabajador", concluye el magistrado.


Un 69%...

... de los casos de acoso sexual provoca incapacidad temporal por síntomas de ansiedad, inseguridad y baja autoestima. El 52% de las víctimas dice que fue motivo para cambiar de trabajo.


Un 15% de las mujeres lo sufre

Según un estudio del Instituo de la Mujer, un 15% de mujeres trabajadoras sufrió algún tipo de acoso sexual en el 2006, si bien sólo un 10% reconoció haberlo sufrido. Una cuarta parte de las víctimas no llegó a comentarlo con nadie de su entorno laboral, y sólo un 40,6% asegura haber recibido apoyo incondicional. Casi una tercera parte (un 30,7%) cree que se minimizó el problema, un 12,5% se encontró con que no se les daba apoyo y hasta un 11,5% vio como se la culpabilizaba a ella. En la Europa mediterránea, los índices de denuncia no alcanzan el 1%.

Accés al Departament de Treball: http://www.gencat.cat/treball

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