Si eres capaz de gestionar tu tiempo, el hecho de que tu empresa te imponga un horario de trabajo puede ser una medida irreconciliable con la flexibilidad laboral. La responsabilidad y la confianza entre jefe y empleado es la clave para favorecer el equilibrio laboral.

 

Trabajar de 8:00 a 15:00 o incluso disfrutar de una jornada partida saludable de 9:00 a 18:00 es, y ha sido, una manera de organizar la vida laboral y la personal.

Los profesionales saben cuál es su horario y, en ese espacio de tiempo, tienen que sacar adelante su trabajo. Y, para evitar que jefes y colaboradores caigan en la tentación de demandar alguna otra tarea más allá de la hora estipulada, hace un año Francia prohibió enviar correos electrónicos después de la seis de la tarde. Dos grandes sindicatos lograron desarrollar esta norma que se aplicará en los trabajadores que ejerzan responsabilidades de gestión, misiones comerciales, de consultoría, o que realicen tareas de supervisión de proyectos.

Disciplina y autocontrol

La cuestión que se plantea es si esto atenta contra las normas básicas y no escritas sobre la flexiblidad laboral por las que han optado buena parte de las organizaciones para equilibrar vida laboral y familiar al gusto del consumidor. Gustavo Piera, presidente de Grupo CMR, es partidario de dar libertad al profesional para escoger el horario que más le conviene: "Cada persona es un mundo, y el directivo tiene que entender las necesidades de su equipo y poner a su disposición los procesos adecuados que le permitan ser más productivo".

Piera menciona también la formación como baza fundamental para conciliar. "El empleado tiene que saber cuáles son sus objetivos y ser responsable de lo que tiene que hacer. No creo que poner una norma homogénea sea lo más adecuado". Ibrahim Jabary, CEO de Gamelearn -especialistas en formación en habilidades a partir de serious games-, opina que "en general, es mucho mejor tratar de educar a las personas antes que prohibir. No hay ningún problema en que una persona escriba un mail las diez de la noche, siempre que se tenga en cuenta que sus compañeros no están obligados a responderle fuera de su horario laboral".

Quien también apela a la responsabilidad del individuo para que equilibrar trabajo y ocio es Xavier Baraza, profesor del departamento de Economía y Empresa de la UOC, "porque el problema es que cuando se habla de horario laboral flexible se confunde con disponibilidad total. No hay que responder a un correo cuando estás descansando".

Baraza, que además es director del Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales, asegura que otras opciones como el teletrabajo requieren un pacto familiar y profesional: "Hay que gestionar los asuntos domésticos para evitar que distorsionen la actividad laboral, y hacer comprender a jefes y compañeros que estás en casa trabajando, aunque ellos no puedan verte".

Marcar los límites

En cualquier caso, ya sea por parte del individuo o parte de la empresa, los expertos coinciden en la conveniencia de marcar los límites. Andrés Fontenla, director general de Fontevalue Consulting, considera que "éstos deberían aplicarse según las actividades o el ámbito empresarial, en el caso de trabajos por proyectos o en remoto con grandes diferencias horarias. Una opción sería experimentar con 'recomendaciones de buen uso', que eviten la saturación y que favorezcan un buen clima laboral".

Almudena Cañibano, codirectora académica del Máster en Estrategia Internacional y Consultoría de ESCP Europe, afirma que "no existe una fórmula magistral, pero que algo que funciona bien en distintos sectores es que jefe y empleado establezcan objetivos y metas claros y realistas. Luego cada trabajador debe cumplirlo. Un sistema flexible suele denotar confianza entre ambas partes, y el deseo de mantener una relación laboral en el largo plazo".


¿Estás seguro de que no padeces 'tecnoestrés?

¿Estás conectado las 24 horas del día y duermes con el 'smartphone' cerca de la almohada? Entonces tienes tecnoestrés, una ansiedad tecnológica que, según un estudio de Intel, padece un 40% de usuarios que necesita estar online. Para evitarlo, Carlos Martínez, director de IMF Business School, recomienda descansar 10 minutos por cada hora de trabajo frente al ordenador y usar el teléfono con moderación. Tener un horario puede mitigar también esta dolencia. Óscar Massó, director de estrategia de Sodexo BI, aunque defiende la flexibilidad, sí que es partidario de fijar una jornada laboral "en el caso de adictos al trabajo, aquellos que necesitan controlar a los demás, jefes inseguros y personas cuya vida es sólo trabajar; y también para los que usan la tecnología para no hacer lo que tienen que hacer, dando la impresión de que están sobrecargados, pero en el fondo procrastinan muchísimo".

Articles relacionats / Artículos relacionados

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.