La fuga de menores de 35 años se mantiene a un ritmo anual de 5.000 personas. Hasta el 2013, el destino principal de los jóvenes que dejaban Catalunya era Europa. Sin embargo, en el 2014 el continente americano ocupó el primer lugar como nuevo lugar de trabajo y residencia de los emigrantes.


Entre los indicadores macroeconómicos que exhiben el Gobierno central y el Ejecutivo catalán se echa de menos uno. La mejora de la economía y del empleo de la que tanto presumen no se aprecia en la fuga de jóvenes en busca de una oportunidad laboral, que en el 2014 se mantuvo con la misma intensidad que en los años anteriores.

Si alguien pensaba que las mayores expectativas de encontrar un empleo en España frenaría la tendencia a la emigración de los jóvenes, se equivocaba. Al menos eso es lo que indican las estadísticas de residentes en el extranjero de ciudadanos con nacionalidad española que se han ido de Catalunya. Desde el 2012, una media de unos 5.000 jóvenes de 15 a 34 años emigraron a otros países durante cada año, incluido el 2014. Este ejercicio se inició con 60.848 jóvenes catalanes que vivían fuera de España, según los datos del padrón de habitantes residentes en el extranjero del Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat) recogidos en un informe de la organización juvenil Avalot de la UGT.

Reducción de la población activa

En un año, la fuga de jóvenes creció el 9% (5.529 personas) y desde el 2009 -primer año en que se empieza a elaborar la estadística de Idescat-, el 71% (25.301). Los jóvenes representan el 25% de todos los habitantes de nacionalidad española -única o compartida con la de otro país- que dejaron Catalunya, que en el año pasado ascendieron a 20.626 personas y alcanzaron una cifra acumulada de 242.070.

Hasta el 2013, el destino principal de los jóvenes que dejaban Catalunya era Europa. Sin embargo, en el 2014 el continente americano ocupó el primer lugar como nuevo lugar de trabajo y residencia de los emigrantes, con un 53,5% de los casos, seguido de Europa.

«Algunos dicen que los jóvenes se van a Londres a servir cafés para aprender idiomas. Es mentira», aseguró Afra Blanco, coordinadora de Avalot-UGT. «No se están marchando a aprender idiomas -añadió-, sino a buscar trabajo y un proyecto de vida porque aquí es imposible».

El informe del sindicato denuncia que la emigración forzada sigue en aumento y afecta especialmente a los jóvenes titulados. Esta generación que UGT denomina JESP (jóvenes emigrantes sobradamente preparados) está formada por un perfil de licenciados universitarios en áreas de sanidad, arquitectura e ingeniería de una media de 24 años.

Los motivos que siguen empujando a los emigrantes son las negras perspectivas de encontrar trabajo estable en España, según la dirigente sindical. La tasa de paro juvenil del 45,65%, la temporalidad del 54%, el índice de empleos a tiempo parcial del 51% y los sueldos a la baja son motivos poderosos para que los jóvenes mejor formados den el paso de buscar empleo en otros países.

Lejos de disminuir, la diáspora se mantiene firme a juzgar por los datos y el interés mostrado por los jóvenes para ir al extranjero, que en la ciudad de Barcelona creció en cinco puntos según el registro de la oficina de movilidad internacional del Ayuntamiento, que en el 2014 atendió 894 consultas. La Generalitat también ha creado un servicio de asesoramiento a emigrantes (www.moncat.gencat.cat) con el fin de «acompañar y facilitar» las decisiones de trabajar o formarse en el extranjero, según la presentación que hizo el conseller de Empresa i Ocupació, Felip Puig,

La cifra de emigrantes es muy similar a la reducción de activos que recoge la Encuesta de Población Activa (EPA), que fue de 19.600 trabajadores que dejaron el mercado laboral de Catalunya entre el primer trimestre del 2014 y el mismo periodo de este año. La estadística del padrón de Idescat puede incluir también casos de repatriación de jóvenes con doble nacionalidad pero no recoge la marcha de extranjeros.

Paradoja

En un informe anterior hecho por el catedrático de Economía Aplicada de la UAB Josep Oliver para el Índice Laboral Manpower, se alertaba de que la fuga de jóvenes de origen extranjero es más significativa que la de los españoles y con perspectivas de no regresar a España a pesar de la reactivación económica.

Oliver alertaba de los indicios de que se produzca la paradoja de la coexistencia de emigrantes junto con la necesidad de algunas empresas de recurrir a inmigrantes ante las dificultades para cubrir algunos puestos de trabajo con perfiles de cualificación técnica de nivel medio. «O se desarrollan políticas activas de empleo muy agresivas o España necesitará inmigrantes cualificados en cuatro o cinco años», destacó.

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