La compañía elige un edificio singular para albergar su exposición virtual tras celebrar un ‘hackathon’. Unos 40 estudiantes de arquitectura de distintas universidades pasan el fin de semana encerrados en Barcelona trabajando contra reloj por equipos para poder ser los elegidos por Seat para diseñar las bases de lo que será el futuro museo virtual de la automovilística.


Martin Loucka, un joven checo de 27 años que vive en Suiza, jugaba el sábado con seis Seat a escala 1/43. Los aparcaba como si estuvieran dentro de una exposición circular, los observaba, retocaba su posición; instantes después probaba con una disposición en batería... Como si fuera fuente de inspiración, una imagen aérea de la plaza de Cataluña de Barcelona se proyectaba en la pantalla de su MacBook. Frente a él compartían ideas Aleksandra Marjanovich, una serbia de nacionalidad canadiense que reside en Colonia, y Jaume Mercader, de Torelló (Barcelona). Los tres son graduados o estudiantes de Arquitectura y pasaron todo el fin de semana en Barcelona. Forman parte de uno de los equipos que han participado en el hackathon de 48 horas —un encuentro de programadores para diseñar algo contra reloj— organizado por Seat para alumbrar su futuro museo digital.

La marca española encargó a los 40 participantes que desarrollaran un edificio virtual que pudiera albergar las muestras de esa historia de la marca nacida en 1950. En la vida real, el legado ahora se concentra en un antiguo almacén de la Zona Franca con más de 200 modelos, que no está abierto al público.

“Queremos que el museo se pueda ver en todo el mundo y no solo en Barcelona”, explica Christian Stein, director de marketing de la compañía española. “Tenemos un pasado fuerte que nos impulsa hacia el futuro y queremos mostrar que somos una marca joven con un proyecto tecnológico y moderno”, completa el ejecutivo sobre el marco de la iniciativa, que se presentará en una primera fase en septiembre, durante el Salón del Automóvil de Fráncfort.

Liberados de los cálculos de estructuras y de cargas o de las condiciones topográficas de un solar donde ubicar el edificio, los estudiantes tenían que desarrollar un edificio virtual en el que se tuviera en cuenta la marca, su proyección como estructura tridimensional y el diseño. Mientras ellos construyen la caja, la compañía se encargará del desarrollo de cada uno de los espacios interiores.

“No veníamos con ninguna idea preconcebida y ahora estamos trabajando con la S de Seat como base de nuestro proyecto", explicaba el sábado Alon Shofman (nacido en Jerusalén, con nacionalidad rumana y residencia en Berlín). La misma idea desarrollaban los bilbaínos María Elorriaga y Jon Ander López, en cuya pantalla de portátil se vislumbraba un edificio circular que de perfil mostraba también el actual logo de la marca. “Es muy corporativo, porque al final lo que interesa es crear una imagen; este proyecto tiene mucho de publicidad y de marketing”, explicaba Elorriaga. La parte central de esa S era una rampa a través de la cual se iba conociendo la historia de la compañía.

“Nosotros pensamos en hacer un edificio que pueda cambiar en función de la evolución de la compañía”, explicaba la asturiana Noemí Gómez, que participaba en el hackathon junto a Diego Martín. Al final, tras una noche en la que apenas hubo horas para dormir (el proyecto se presentaba en el mediodía de ayer) y la presentación ante los jueces al mediodía (durante dos minutos), el equipo ganador se impuso con un proyecto que evitaba ser un edificio y, titulado Cloud Museum (Museo Nube), se basaba en un edificio casi aéreo que se puede erigir desde cualquier punto de una ciudad mediante una especie de máster y que se sitúa en el espacio aéreo. Esa capacidad de internacionalizar el museo fue lo que más valoró el jurado.

Los vencedores fueron los alemanes Anton Sahler (estudiante de la Universidad Técnica de Darmstadt), Ksymena Borczynska (de la Universidad de Kassel) y Patricia Loges (de la Universidad Técnica Berlin). Se conocieron el pasado viernes durante la primera jornada del concurso y ahora, tras ganar 5.000 euros, tendrán que seguir trabajando en su nube para acabar de desarrollarlo.

“Nos parece un proyecto que encaja totalmente con los valores de nuestra marca, muy internacional y que explica la historia de Seat de manera muy original. Supone una innovación total, ya que no se ha visto nada parecido en el ámbito digital. Es exactamente lo que buscábamos con el Archithon”, concluía ayer Stein. Con su Cloud Museum, Seat será la primera marca automovilística que tiene un museo digital. La mayor aproximación es la de Skoda, también del grupo Volkswagen, a cuya instalación real se puede acceder mediante el Street View de Google Maps.

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