Estudiantes de 30 países han denunciado bajo el movimiento Post-Crash Economics que las carreras de Economía que se imparten en la universidad lo hacen de espaldas a la realidad. Los universitarios lamentan que sólo se enseña la teoría neoclásica y que los planes de estudio pasan de puntillas por el origen de la crisis.

 

¿La economía trabaja al servicio de las personas? Estudiantes de esta disciplina en treinta países consideran que no y, en parte, culpan a los planes de estudio de ello. La teoría neoclásica copa los currículos, afirman, las fórmulas matemáticas han desplazado a las ideas y la Economía se imparte como una "ciencia natural", con leyes absolutas e inquebrantables. Como si no tuviera nada que ver en la crisis en la que está inmerso el planeta. Su queja se plasmó ayer en 79 ciudades de todo el mundo, entre ellas Barcelona. Agrupados en el colectivo Post-Crash Economics, los universitarios analizaron qué se enseña en las facultades y reclamaron una mayor pluralidad en las aulas.

"Estoy a punto de acabar la carrera y nunca he estudiado Historia del pensamiento económico porque hasta hace poco esta asignatura no existía en mi facultad -este curso se ofrece como optativa-; nunca hemos analizado en profundidad los trabajos de Adam Smith, Karl Marx, Keynes o Stuart Mill, ni los orígenes de la actual crisis económica", reflexionaba ayer Andrea Cabañero, miembro de Post-Crash Barcelona y una de las participantes en el debate organizado en la Universitat Pompeu Fabra entre decanos, economistas y alumnos.

La andadura de Post-Crash comenzó hace justo un año, con un manifiesto publicado en los principales diarios financieros que apoyaban economistas como Thomas Piketty, Ha-Joon Chang -Universidad de Cambridge- o Victoria Chick -University College London-. Ahora este grupo de estudiantes da un paso más y se ha embarcado en un exhaustivo estudio de los planes docentes en sus respectivos países. En España, 45 universidades ofrecen títulos de Economía, con currículos "bastante homogéneos, con un predominio claro de la teoría neoclásica", señala el informe de Post-Crash Barcelona. "También se identifica una tendencia general a la poca diferenciación entre el Grado de Economía y el de Administración y Dirección de Empresa", de manera que el primero se asemeja cada vez más al segundo, con asignaturas y enfoques del mismo corte. Todo un signo de los tiempos que la barrera entre el economista y el empresario "se diluya", observan. Mientras, "asignaturas centradas a entender la realidad económica y social, los orígenes, transcurso y consecuencias de la crisis iniciada en el 2007 o el estudio de los clásicos de la Economía son ámbitos que quedan descubiertos", concluye el informe.

"Hoy somos estudiantes de Economía, pero mañana seremos políticos, asesores de gobiernos y empresas, técnicos en organizaciones... y el paradigma bajo el que nos formamos moldea nuestra mente e influye en nuestras decisiones; no estamos en contra de las matemáticas, ni de una u otra teoría, lo único que pedimos es un mayor pluralismo y una conexión directa con la realidad", afirmaba Samuel García, otro de los universitarios implicados en el movimiento. ¿Subimos el salario mínimo o lo bajamos? ¿Sanidad y educación deben ser servicios universales y gratuitos o mejor introducir el pago por uso? ¿Cómo se regulan los servicios energéticos básicos? Lo que se estudia en las facultades sirve para conformar la próxima generación de economistas que, a su vez, contribuirán a definir las políticas que al final afectan a todos. "¿Qué consecuencias tienen nuestras decisiones? Esto nos preocupa mucho y en clase apenas hablamos de ello. Una vez pregunté a un profesor sobre la relación entre economía y ética y me contestó que estas dos cosas no van juntas", lamenta Andrea Cabañero. "Los profesores nos explican que predomina la teoría neoclásica porque ha demostrado ser el paradigma menos malo, pero ¿qué ha pasado en los últimos ocho años? ¿Cómo hemos llegado a esta crisis? ¿Por qué no se pudo evitar?", seguían ayer los estudiantes.

En el mundo académico las posiciones están muy divididas, como se vio en el debate de la Pompeu Fabra. Un frente defiende que los planes docentes son suficientemente plurales y que la tecnificación de la Economía, con el predominio de las matemáticas y la estadística, evita un exceso de ideología, permitiendo análisis más objetivos de la realidad. El otro, que la enseñanza actual prioriza las formalizaciones y los aspectos matemáticos mientras olvida que la Economía es una ciencia social, con implicaciones, filosóficas, sociales o medioambientales, que su fin es dar respuesta a las necesidades humanas.

Esta última posición defendieron ayer los economistas Jordi Roca (Universitat de Barcelona) y Albert Recio (Autònoma de Barcelona). "El comportamiento humano es complejo, no nos movemos sólo por análisis de costes y beneficios, la economía es demasiado compleja como para dejarlo todo a las matemáticas", insistía Roca. Los decanos de las facultades defendieron su plan de estudios: la realidad, sostienen, está presente en las aulas. La de la Universitat de Barcelona, Elisenda Paluzie, puso como ejemplo que la facultad que dirige incluye tres asignaturas obligatorias de Historia y Pensamiento Económico, así como Sociología, y optativas de Economía Feminista o del Medio Ambiente, una de las ofertas más amplias del país. "Aún así, es cierto que el centro del currículo tiene un enfoque neoclásico", reconoció Paluzie. Y el de la Pompeu Fabra -la primera facultad de Economía de España y la número 22 del mundo, según los rankings internacionales- emplazó a los estudiantes a responsabilizarse más de su formación. "Organizamos debates de forma periódica sobre diferentes temas y apenas participáis", espetó Vicente Ortún a los alumnos. Para este economista, no se puede generalizar con la desconexión con la realidad ni con la falta de pluralidad cuando los profesores de su facultad trabajan en ámbitos como el medio ambiente, la burbuja inmobiliaria o la desigualdad social, publican artículos y libros sobre estos aspectos. Y de forma paradójica, es precisamente entre los estudiantes de esta facultad donde más ha arraigado el movimiento Post-Crash español.


El buen economista, según Keynes

"El estudio de la economía parece no requerir ninguna dote especializada de un orden desacostumbradamente superior. ¿No es, intelectualmente considerada, una materia verdaderamente fácil comparada con las ramas superiores de la filosofía y la ciencia pura? Sin embargo, los economistas, no ya buenos, sino sólo competentes, son auténticos mirlos blancos. ¡Una materia fácil, en la que pocos destacan! Esta paradoja quizás puede explicarse por el hecho de que el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo. Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre y de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Debe ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista, y sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político". Esta reflexión de John Keynes se puso como ejemplo en el acto de la UPF como el ideal al que aspira todo economista.

 

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