La compañía global Indra ha desarrollado un software propio de seguridad que permite situar en un mapa de riesgo a todos los trabajadores, la mayoría de los cuales viaja continuamente a distintos países del mundo para llevar a cabo proyectos puntuales, y ha empezado a comercializarlo.


22.000 empleados en 138 países. Quizá éste es uno de los mayores riesgos a los que tiene que hacer frente una compañía tan global como Indra. El 61% de las ventas de la multinacional española, presidida por Fernando Abril-Martorell, dependen del exterior, algo positivo para la cuenta de resultados, pero que genera problemas logísticos. El de la seguridad y el bienestar de sus profesionales, sobre todo el de aquellos que acuden a proyectos puntuales y que no están en uno de los países en los que Indra tiene oficinas, es una de las principales preocupaciones de la empresa.

Una media de 2.500 empleados trabajan cada día en proyectos puntuales en distintos países del mundo. ¿Se imaginan controlarlos a todos y saber cuál es su situación en cada momento? Eso es lo que ha conseguido Indra con un software de desarrollo propio, que sitúa en un mapa de riesgo a todos los trabajadores. Muchos de ellos asumen el riesgo de viajar a países en conflicto, con problemas de seguridad o donde hay epidemias que deben saber cómo evitar.

La dirección de la compañía se propuso saber dónde estaban sus trabajadores en cada momento. Para ello fue fundamental "la coordinación de todos los departamentos implicados cuando un empleado inicia un viaje como Recursos Humanos o Compras", aseguran fuentes de Indra. Antes de llegar al país en cuestión, la empresa ofrece información detallada al trabajador de barrios que debe evitar, horarios en los que no debe moverse del hotel, alimentos que no tiene que consumir o vacunas que es necesario que se ponga antes de viajar.

Además, un equipo de profesionales se pone en contacto cada día con todos los empleados expatriados desde el Centro de Control Integrado de Seguridad, en la sede de la compañía en Madrid. "Tienen la obligación de llamarnos o de escribirnos un email todos los días y comunicarnos sus próximos movimientos. Aunque no estén en un país de riesgo deben ponerse en contacto con nosotros porque siempre puede pasar algo que complique su situación", señala la misma fuente.

La primavera árabe fue uno de los acontecimientos que puso a prueba este sistema, que Indra inició en 2010 y que ha ido perfeccionando. "Muchas empresas o instituciones que tienen personal en zonas de conflicto nos han pedido este sistema de localización y ahora estamos empezando a comercializarlo", confirman -ya hay tres empresas del Ibex 35 interesadas-. Esta aplicación continúa perfeccionándose y ya cuenta con un sistema de geolocalización que permite situar en el mapa al trabajador sin que éste tenga que comunicarse con Madrid, y al que va asociada toda su información. "Desde su móvil al de su familia, por si pasa algo".

"Los trabajadores no suelen llamarnos por temas relacionados con la seguridad y siguen nuestros consejos. La mayoría de las llamadas son por problemas médicos y nosotros nos encargamos de gestionar todo lo que necesiten". ¿El momento más complicado? "Recuerdo uno de un empleado que estaba en un país asiático. Le dio un amago de infarto mientras estaba en el hotel y se puso en contacto con nosotros. Desde Madrid nos encargamos de gestionar su asistencia. Gracias a este sistema le salvamos la vida", afirma dicha fuente, responsable de la seguridad de la compañía, que reconoce que fue también uno de sus momentos más satisfactorios.

 

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