La crisis empieza a ahuyentar a los extranjeros, sobre todo a los originarios de países como Bolivia, Marruecos y Pakistán. El fenómeno es global y solo en Estados Unidos un millón de hispanos han optado por el retorno.

Cuando ustedes lean este artículo, Álex Florencio ya habrá dejado de ser un inmigrante en España. Ayer, este albañil boliviano andaba apresurado por el aeropuerto de El Prat para llegar a tiempo a la puerta de embarque del avión que, tras varias escalas, le iba a llevar de vuelta a Bolivia, a su Sucre natal. Florencio, que vivía desde hace dos años en L 'Hospitalet de Llobregat, decidió poner fin a su aventura española. "Me vuelvo a mi país. Llevo varios meses en el paro y ya no puedo ni pagar el alquiler" comentó y, sin detener el paso, remachó: "Vivir en España no me gustó demasiado. Pensaba que ganaría más dinero".

Lo que hizo Florencio ya no es un caso aislado. De hecho, también ayer, en el aeropuerto de Barajas, una treintena de bolivianos volvían a su país. "Por ahora nos vamos. En principio, es algo definitivo. Pero si vemos que la cosa mejora en España, volveremos", contó una mujer que añadió que la mayoría de la cola era gente que regresaba "a casa".

CAMBIO DE DINÁMICA

Los inmigrantes se vuelven. Aún no es una corriente masiva, pero sí un goteo cada vez más intenso que muestra que la dinámica ha cambiado en España, un país que en los últimos 10 años ha registrado la mayor llegada migratoria de su historia. Ahora, no solo ya no llegan nuevos foráneos, sino que muchos extranjeros deciden emprender el regreso. En España, muchos inmigrantes han empezado por enviar de vuelta a sus familias a la espera de que la cosa mejore. Uno de ellos es el pladurista paquistaní Hijaz, que, sentado en un banco de la plaza del Rellotge de Santa Coloma, confesaba su desconsuelo tras un año sin trabajar. "Ya lo he hablado con mi mujer y mis hijos. Se van. Vuelven a Pakistán. Yo ahora ni trabajo ni cobro el paro. Aquí no les puedo mantener. Solo de piso ya pago 600 euros. En cambio, en Pakistán, con 400 euros vive toda la familia. Yo, aquí, me puedo ir a vivir con algunos paisanos compartiendo piso". Tras 18 años en España, Hijaz vive la contradicción de tener ahora que estar a la espera de que, desde Pakistán, les envíen el dinero para pagar el avión.

PROBAR EN INGLATERRA

Otros inmigrantes, en cambio, deciden poner punto y final y regresar a sus países de origen o bien probar suerte en otros estados de la Unión Europea. Así, mientras que muchos marroquís y bolivianos vuelven a sus tierras, paquistanís y chinos prefieren probar suerte en el Reino Unido. Lo que sí es un hecho es que muchos se vuelven sin beneficiarse del plan de retorno aprobado por el Gobierno. De hecho, solo 1.800 inmigrantes se han acogido a la medida desde su aprobación, un cifra irrisoria ante las expectativas que había generado. La causa es que o bien no han cotizado lo suficiente como para tener derecho a un subsidio de desempleo que capitalizar o bien el hecho de no tener recursos para poder pagar el alquiler de sus viviendas les impide esperar a que sus solicitudes se resuelvan.

Pero ese retorno no es una buena noticia y va a tener consecuencias graves en los países de origen. Muchos inmigrantes invirtieron todos sus ahorros y los de sus familias, llegando incluso a endeudarse, para emigrar. Y ahora están volviendo sin nada. Doris Helena Rojas, coordinadora de la oenegé Entre Soles y Lunas, que trabaja con la Unesco en proyectos de inmigración, alerta de que en los próximos meses se producirá "un retorno masivo de inmigrantes a Suramérica, sin que ni ellos ni sus propios países estén preparados para el regreso". "Ya han comenzando los retornos de inmigrantes a cero, sin nada", afirma. Y advierte del impacto que causa "en países y familias que recibían cantidades importantes de dinero de los inmigrantes" y que ahora se quedan sin fuente alguna de ingreso.

Además, esta dinámica de regreso de los extranjeros no se da solo en España. En EEUU, el Departamento de Comercio calcula que alrededor de un millón de emigrantes hispanos sin papeles regresaron en el 2008 a sus países. "En las épocas de crisis, los emigrantes suelen ser los primeros en perder sus trabajos", afirma el informe El impacto de la crisis financiera global publicado la Organización Internacional de Migraciones (OIM). El motivo principal es que suelen trabajar en los sectores más golpeados por la recesión económica. Otro causa son las políticas proteccionistas de los diferentes países, que tienden a promocionar el empleo para sus nacionales. Eso es lo que pasa en estados emergentes como los tigres asiáticos, Argentina y Brasil.

SOSTÉN EUROPEO Según la OIM, son los emigrantes residentes en países europeos los que en principio están en mejores condiciones de resistir la crisis sin regresar a sus países, ya que es en el Viejo Continente donde la red de asistencia social puede darles la posibilidad de aguantar. No ocurre eso en los países del este asiático. En Singapur se calcula que hasta el 2010 habrá un éxodo de 200.000 trabajadores extranjeros. En Malasia han sido expulsados unos 100.000 indonesios de acuerdo con la política proteccionista de primar el trabajo de los nacionales.

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