La Real Academia de Doctores de España está elaborando un informe para elevarlo al Ministerio de Educación mientras que la Generalitat de Catalunya impulsa un programa de doctorado en empresas.

 

El título de Doctor, uno de los grandes valores añadidos de la universidad, se va a someter a examen. En los últimos años, la reforma de Bolonia, el diseño de nuevos planes de estudio y el boom de otros títulos como los másteres han afectado al reconocimiento social y económico de este grado académico que en el curso 2009-2010 contaba con más de 70.000 estudiantes.

"A lo largo de los años, el grado de doctor ha sufrido muchas variaciones y ha sido regulado por sucesivas leyes que han cambiado, en realidad, su significado", denuncia el presidente de la Real Academia de Doctores de España (RADE), Jesús Álvarez-Fernández Represa.

Por esta razón, el doctorado universitario será evaluado y revisado críticamente, tanto en las normas que lo regulan como en su desarrollo práctico, por un grupo de trabajo formado por un total de 14 componentes entre miembros de la Real Academia de Doctores de España (RADE) y expertos de las universidades públicas de la Comunidad de Madrid: Complutense, Politécnica, Autónoma, Alcalá, Carlos III y Rey Juan Carlos, y una universidad nacional cuya sede central está en la capital, la UNED.

Los objetivos del grupo se centran en el análisis crítico de la realidad actual del doctorado, que incluye la revisión de las normas legales que lo regulan, de su etapa de formación y del rigor que se exige a las tesis doctorales. Los comisionados se proponen también detectar las debilidades del doctorado y elaborar propuestas de mejora para revalorizar el grado de doctor y potenciar su reconocimiento, más allá de la estricta carrera en el ámbito académico.

Está previsto que el grupo de trabajo termine su primer informe a principios del otoño próximo. El siguiente paso será informar de su contenido a las universidades privadas de Madrid, para que hagan aportaciones. A continuación, el texto se trasladará al resto de universidades españolas, para que puedan también contribuir a completarlo. Y, cuando el informe esté definitivamente concluido, se elevará al Ministerio de Educación.

No a la reforma

Enric Canela, vicerrector de Política Científica de la Universidad de Barcelona, no está de acuerdo con la RADE en que sea necesario hacer una revisión y reforma en profundidad del doctorado. "No es un problema de Bolonia. Lo que ayudaría ahora mismo a mejorar la situación es un proceso de simplificación más que una reforma en profundidad", explica.

En este sentido, el responsable de la Universidad de Barcelona defiende que los cambios en el doctorado no se han producido con la implantación del plan Bolonia sino fundamentalmente con la aprobación del Real Decreto del año 2011.

De esta norma destaca que se necesita modificar el sistema de verificación y selección que se implantó. "No se puede meter en el mismo saco al grado, al máster y al doctorado", comenta. En este último título no se necesitan requisitos de selección de candidatos. "Es un sinsentido, porque tampoco tenemos un alud de candidatos como para poder establecer una selección", afirma.

Por su parte, Unai Zalba Irigoyen, director ejecutivo de la Escuela de Doctorado de la Universidad de Navarra, defiende que sí que es necesaria la iniciativa que lidera la RADE. "En especial lo relativo a su reconocimiento social e inserción profesional. Las universidades debemos poner en valor las competencias que adquiere un doctorando en el desarrollo de su tesis doctoral", comenta.

¿Doctorarse en Acciona, Seat o Hewlett-Packard?

Esto, que podría sonar a chino hace unos años, ya es una realidad en nuestro país. Aunque es algo complejo porque "el doctorado se reconoce en el ámbito académico y poca cosa más: da puntos para distintas oposiciones, para la industria farmacéutica pero no en las empresas" -comenta Enric Canela-, desde hace dos años la Generalitat de Cataluña lidera un programa de doctorados industriales que permite que los jóvenes lo realicen en una compañía con un sueldo fijo durante tres años.

La Universidad de Barcelona se ha sumado a este sistema de becas de doctorado industrial que la Generalitat ha copiado de Dinamarca y que convoca anualmente desde 2013.

Este doctorado industrial, ya implantado en Alemania y Francia, está teniendo una gran acogida en Cataluña. En la actualidad son las doce universidades catalanas comprometidas con el proyecto, entre ellas, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Politécnica de Cataluña.

"Ya existen unos 125 doctores industriales y el reto es llegar a 200", afirma Enric Canela, vicerrector de Política Científica de la UB. Empresas como Acciona, Seat y Hewlett-Packard están implicadas. Muchos centros de educación superior de nuestro país están interesados en este modelo y están solicitando información.



Del 3+2 a los 300 créditos

La última reforma universitaria planteada por el Ministerio de Educación y aprobada a principios de año no solo implica el ya popular 3+2 que permite a los centros impartir los grados de tres años -entre los 180 y los 240 - y máster de dos. La nueva norma de José Ignacio Wert subraya que el acceso a un programa oficial de doctorado se podrá hacer siempre que se hayan superado al menos los 300 créditos ECTS, cursados entre las titulaciones de grado y máster. Esta aclaración -que se incorpora al Real Decreto- es esencial para disipar las dudas que, en la actualidad, existen en las universidades sobre el número de créditos necesarios en cada nivel para acceder a estos estudios. Pero no solo se debe tener en cuenta esta última ley. En 2011, el consejo de Ministros aprobó otro Real Decreto con cambios decisivos en el doctorado que se mantienen en la actualidad. La principal novedad fue la limitación a tres o cinco años la duración de estos estudios. El objetivo de esta reforma es hacer que una tesis no se eternice. De este modo, si el alumno le dedica todo su tiempo a la tesis, tiene 3 años para acabarla, y 2 años más de prórroga. En el caso de que compatibilice los estudios con el trabajo, cuenta con un máximo de 5 años, más 3 de prórroga. Otras novedades que trajo consigo esta norma es la creación de escuelas de doctorado para velar por la calidad de las tesis y por los derechos de propiedad intelectual de los alumnos Asimismo persigue fomentar la colaboración con entidades privadas, ya que a día de hoy sólo el 15% de los doctores trabaja en el sector privado. Al mismo tiempo, el Real Decreto de 2011 simplifica la escala para su calificación, que se fija entre 'apto' y 'no apto', y, en su caso, 'apto cum laude'. En cuanto a la evaluación de la tesis doctoral, se establece que los tribunales estén conformados en su mayoría por doctores externos.

 

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