Tan sólo 3 de cada 10 compañías apuestan por el teletrabajo, según el INE. Esta modalidad laboral no termina de despegar en España, donde esta muy arraigada la cultura presencialista. Las empresas, que temen por la productividad, desconocen que aumenta entre un 5% y un 25% en los empleados que teletrabajan.



Son las cuatro de la tarde y Juan Luis Martín apura los últimos minutos en la oficina antes de ir a recoger a sus hijos al colegio. Su jornada laboral aún no ha terminado, pero ya no volverá a las instalaciones de Repsol, seguirá trabajando desde casa. Mientras arranca el ordenador, aprovecha para preparar la merienda a sus tres hijos -dos gemelos de 10 años y otro de seis-. Después, todos se disponen a hacer sus 'deberes'.

Juan Luis, gerente de planificación de Personas y Organización en Repsol, se sienta frente a su portátil y continúa con las tareas que dejó pendientes en la oficina. De vez en cuando los pequeños le 'interrumpen' para preguntarle alguna duda. Ya están acostumbrados a ver a su padre trabajando en casa y tienen una especie de código. "Para ellos es algo habitual, si ven que tengo la puerta cerrada es que estoy en alguna videoconferencia o hablando con alguien y no me molestan", explica.

En España, tan sólo un 27% de las empresas apuesta por el teletrabajo, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que nos sitúa ocho puntos por debajo de la media europea (35%), y lejos de otros Estados de nuestro entorno como Alemania o Reino Unido, donde es una práctica mucho más habitual. El porcentaje es todavía más bajo de acuerdo a las estadísticas de Eurostat: sólo un 7,5% de trabajadores españoles que declara trabajar habitualmente o de forma ocasional desde casa, frente al 24,1% de empleados británicos, y el 11%, de alemanes.

En el frenético mundo en que vivimos, cada vez se hacen más necesarias medidas que permitan conciliar la vida laboral y la profesional; y el teletrabajo es una de las opciones a las que pueden acogerse los empleados que necesiten una mayor flexibilidad para poder compatibilizar así su trabajo con sus quehaceres diarios. Pero, ¿por qué en España todavía no es una práctica muy extendida?

Cultura presencialista

En nuestro país aún está muy arraigada "la cultura de presencia física en el puesto de trabajo y de largas jornadas de trabajo", sostiene Jesús Gómez Carrasco, profesor de RRHH en Cerem Business School. "Y, además, la dirección por objetivos no es una práctica habitual en la mayoría de organizaciones. Al no existir objetivos concretos ni renovados periódicamente no es fácil medir la eficacia del teletrabajo. Pero, hoy, la tecnología nos brinda múltiples posibilidades como la videoconferencia, el chat y otras herramientas de trabajo colaborativo disponibles en internet".

Eso sí, añade Gómez Carrasco, "el empleado debe acondicionar bien su espacio y ser respetuoso con ciertos hábitos y rutinas. Y el empresario debe tener en cuenta que teletrabajar no significa estar disponible 24 horas 365 días al año para atender de forma remota las demandas de la organización".

"Teletrabajar no es trabajar en pijama tirado en un sofá. Tienes que tener una disciplina y una cierta organización", añade Juan Luis Martín.

Sin duda, el principal obstáculo con el que se enfrentan aquellos que aspiran a teletrabajar es la reticencia que encuentran en sus centros de trabajo por parte de sus responsables. En muchas compañías todavía no se concibe que el trabajador (en aquellos casos en que es factible) puede desempeñar la misma labor en su casa que en la oficina. Prefieren verlos y tenerlos cerca, en lugar de ofrecer a los empleados la posibilidad de elegir el sitio en el que prefieren cumplir con sus obligaciones.

Aumento de la productividad

Algunas compañías temen que el trabajador pueda distraerse con sus asuntos personales y descuidar sus objetivos, cuando lo que sucede es precisamente lo contrario. El INE cifra entre un 5% y un 25% el aumento de la productividad de los empleados que teletrabajan.

"En casa estás más concentrado, te distraes menos al estar aislado", argumenta Juan Luis que lleva cuatro años teletrabajando.

Ademas, "se ahorra tiempo y dinero", comenta Aziz Zaghname, director de marketing de Lee Hecht Harrison, la consultora de recolocación y gestión del talento del grupo Adecco. "El empleado se evita los atascos, puede ser más productivo al no ser interrumpido por sus compañeros, tiene más flexibilidad horaria y esto le permite conciliar mejor la vida personal y profesional; aunque también tiene algunos riesgos como que algunos empleados aprovechen para esquivar sus responsabilidades al no existir un control visual; o que se produzcan fugas de información como temen algunas empresas".

Compañías como Repsol han apostado decididamente por el teletrabajo. Desde 2008, sus empleados pueden escoger entre uno o dos días completos, un 20% de la jornada o dos tardes y el viernes, aunque esto también es flexible.

La multinacional española cuenta ya con más de 1.400 teletrabajadores en todo el mundo. "Buscamos el bienestar de las personas que forman parte de Repsol como medio de identificación y retención del talento", explica Jaime Martínez, director de Cultura Corporativa y Desarrollo de Personas de Repsol. Para lograrlo, precisa, "el papel de los jefes es fundamental a la hora de contribuir a la superación de prejuicios y barreras respecto al teletrabajo. Hay que evolucionar de una cultura presencial a una cultura basada en la productividad y focalizada en la eficacia y eficiencia en los resultados, impulsando la innovación, fomentando la conciliación personal y profesional y gestionando de forma eficaz el tiempo y los recursos disponibles".

"Cuando los empleados están más satisfechos y motivados, están más comprometidos y realizan un mejor trabajo y esto genera más ingresos", argumenta el profesor Gómez Carrasco. "Quizá, para ayudar a que las empresas introduzcan más este sistema de trabajo y otros como el horario flexible haría falta que los gobiernos lo incentivaran más vía subvenciones o bonificaciones, porque tienen múltiples beneficios medioambientales, de conciliación y de productividad".



Examen al teletrabajo

VENTAJAS: Con el teletrabajo se ahorran costes y se gana tiempo, al no tener que desplazarse hasta la oficina, con el consiguiente beneficio medioambiental. Además, garantiza una mayor flexibilidad horaria y movilidad geográfica. Trabajar desde casa aumenta la concentración y, por tanto, la productividad. El empleado también se encuentra más motivado.

INCONVENIENTES: Se necesita organizar bien el espacio de trabajo y el tiempo. Además, es conveniente que el trabajador establezca una rutina para evitar alargar las jornadas laborales. En ocasiones, el empleado puede sentirse aislado al no tener contacto físico con sus compañeros. Algunas empresas temen también por la seguridad y la posible fuga de información.

 

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