Temerosos de levantar expectativas poco realizables, los jefes de Estado y de Gobierno europeos han acordado suspender la cumbre especial sobre empleo que, junto con patronal y sindicatos, iban a celebrar en mayo en Praga.

Que alguien me explique para qué va a servir esa cita..., vino a decir ayer el presidente francés Nicolas Sarkozy en la segunda sesión de trabajo del Consejo Europeo celebrado en Bruselas, según explicaron fuentes comunitarias. Temerosos de levantar expectativas poco realizables, los jefes de Estado y de Gobierno europeos acordaron suspender la cumbre especial sobre empleo que, junto con patronal y sindicatos, iban a celebrar en mayo en Praga, y rebajarla a un nivel más técnico.

El objetivo, no levantar demasiadas expectativas ante un problema social tan sensible y para el que no ven soluciones claras a corto plazo. La idea partió de la presidencia checa de la UE, de acuerdo con la Comisión Europea, precisamente en respuesta a las acusaciones de inmovilismo de París y Berlín y ante la fuerte caída del empleo en la UE, con España y Letonia a la cabeza.

La discusión de ayer derivó en agrios ataques del líder francés al presidente del ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, cuya continuación en el cargo hasta hace poco apoyaba. Según algunos observadores, este choque puede dar al traste con las aspiraciones del portugués a repetir como presidente, aunque es el candidato oficial del PPE.

La canciller Angela Merkel se mostró tan escéptica como Sarkozy sobre la utilidad de la cita y advirtió del riesgo de salir de ella con las manos vacías, defraudando las esperanzas de los millones de europeos que se han quedado en el paro como consecuencia de la crisis. El primer ministro británico Gordon Brown también se mostró reacio a la iniciativa.

El presidente español José Luis Rodríguez Zapatero no intervino en la discusión, a pesar del entusiasmo mostrado hasta la fecha por la posibilidad de coordinar algún tipo de acción europea para el fomento del empleo. A propuesta de Sarkozy, destacó Zapatero, el formato de la cumbre "se ha transformado" (acudirá sólo la CE, la presidencia checa y los agentes sociales, pero no los 27 líderes) "por razones operativas" pero eso no implica que la UE se desentienda del problema. Como admitió sin tapujos el premier belga Herman van Rompuy, "a pocas semanas de las elecciones europeas, no queremos dar la impresión de que podemos garantizar el empleo con una sobrecarga de iniciativas".

En línea con la UE, el presidente español se pronunció a favor de "evaluar" los resultados de los planes de estímulo aprobados hasta la fecha. Zapatero descartó la puesta en marcha de nuevos planes de estímulo como reclama Washington y recordó que la UE ha cumplido con el compromiso adoptado en noviembre en el G-20 de adoptar medidas de reactivación económica. Ahora, dijo, "debemos a ejecutar lo acordado". En este sentido, se mostró convencido de que el "Plan E" de inversiones aprobado por el Gobierno empezará a dar sus frutos este mismo mes en la economía real, y detectó una "leve mejoría" en el acceso al crédito de las empresas, dentro de las "serias dificultades" a las que se enfrentan.

Las conclusiones de la cumbre de Bruselas, aprobadas por los Veintisiete, recomiendan a España acelerar las reformas en el mercado laboral, las pensiones y la educación para acelerar la salida de la crisis. En concreto, piden políticas más activas de recolocación de parados y más posibilidades de formación y movilidad para los trabajadores. España, según la UE, debería intensificar la reforma del sistema educativo para reducir el abandono y adaptar la universidad al plan Bolonia.

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