Los hackathons son eventos organizados por y para hackers con el objetivo de programar una solución innovadora de forma colaborativa durante un plazo determinado de tiempo. Un hackathon ayuda a construir y a fortalecer comunidades y obedece a un modelo de colaboración y competencia con tan buenos resultados que su funcionamiento está empezando a ser imitado en otros ámbitos, según Financial Times.

 

Faltaba algo en el hackathon “aéreo” que British Airways (BA) organizó el mes pasado: los hackers. “Bueno, un hackathon no tiene por qué tratar sobre programación,” señala Hamish McVey, Jefe de Compromiso con la Marca de British Airways. “Tiene más que ver con la actitud al hacer las cosas, sobre hacer realidad las ideas y colocarlas en manos de los clientes.”

Así, 20 redactores, diseñadores, emprendedores y programadores se reunieron en Ravensbourne, un instituto de medios digitales situado junto al que una vez fue un icono de creatividad futurística, el O2 Arena de Londres. Ahí se les pidió encontrar maneras de mejorar la parte del vuelo que tiende a puntuar más bajo en los índices de satisfacción de los clientes: el aterrizaje.

Siendo un hackathon, el objetivo no eran solamente las ideas. La aerolínea buscaba encontrar soluciones prototipadas dentro de los tres días de duración del evento.

Los hackathons han recorrido un largo camino desde que eran algo exclusivo de la gente experta en cosas como Python, Java, C# u otros lenguajes de programación y que dejaban perplejos a los profanos. Que BA pueda llevar a cabo un hackathon casi libre de hackers muestra la medida en la que ha evolucionado el formato y cómo se ha convertido en tendencia desde que naciera en 1999.

Por aquel entonces, 10 programadores de varias partes del mundo se reunieron en Calgary, Canadá, para trabajar en un sistema operativo poco conocido llamado OpenBSD. Ahora, los hackathons tienen lugar cada semana en Londres, Nueva York, San Francisco y otros lugares.

Por lo general, decenas de participantes se reúnen para pasar un ameno pero también competitivo fin de semana de programación, armados con un ordenador portátil y apetito por los  desafíos.

Una vez que el objetivo y las normas a seguir para el hackeo han sido explicados por los organizadores, los participantes se unen en pequeños grupos. Cada equipo desarrolla su propia estrategia para la misión y después se organizan para cumplirla y presentar los resultados entre 24 y 48 horas más tarde.

Cuando los hackathons involucran a desarrolladores externos a la empresa, como en el caso de BA, los hackers tienen propiedad sobre sus ideas; los productos desarrollados en los eventos internos de una compañía son propiedad de esa empresa.

La iniciativa la ha puesto en marcha BA, pero lo que podría definirse actualmente como un hackathon corporativo dio comienzo cerca de Shoreditch, al este de Londres. Dropbox, la empresa de almacenamiento virtual de datos, celebró la apertura de su oficina en Londres con una fórmula más probada y comprobada. Dentro de un almacén en Shoreditch 150 desarrolladores formaron 30 equipos cuyo reto era lograr desarrollar el hackeo o solución más innovadora y útil que de algún modo utilizara los servicios de Dropbox.

La ganadora fue una herramienta móvil de publicación de mensajes (blogging) que usaba el servicio de almacenamiento en línea para almacenar y sincronizar texto e imágenes. Sin embargo, los detalles de la propuesta vencedora en el evento de BA no han sido publicados.

La sencilla ley de hackathon de “sin prototipo no se puntúa” promueve el hacer por encima del hablar, razón por la cual este agradable pasatiempo de fin de semana, esta especie de “Club de la Lucha” mezclado con club informático, está siendo copiado por grandes empresas.

La velocidad de la innovación —soluciones imaginadas; prototipos construidos, presentados y testados los días siguientes— es lo que las atrae.

Otro factor para dicha atracción, como McVey de BA pone de manifiesto, es que es un acontecimiento breve que no necesita interrumpir el funcionamiento normal de las compañías. De ese modo, los aspectos de la cultura start-up —urgencia, innovación, velocidad y sentido de la misión— se convierten en algo de formato pequeño y manejable.

“El aspecto más valioso de este tipo de ejercicios,” señala McVey, “no tiene tanto que ver con la innovación sino con hacer las cosas.” Las grandes corporaciones a menudo creen que un producto debería ser perfecto antes de colocarlo frente a los clientes. “Pero nosotros nos fijamos en la velocidad en que las start-ups innovaban y ponían nuevos productos y servicios frente a los clientes y no vemos la razón por la que no podamos hacer los mismo.”

El evento de BA duró tres días. El primer día terminó con la presentación de las mejores ideas de cada equipo al grupo entero y los dos días siguientes se dedicaron a hacer prototipos testeables. No existía ningún requisito por el cual los prototipos tuvieran que ser creados a partir de software. La única restricción era el tic-tac del reloj. Como apunta McVey: “Un horario marcado proporciona mucha concentración.”

La misma concentración en los resultados inmediatos ha impulsado también a la consultora de diseño Ideo a producir su propia versión de los hackathons: El Make-a-thon.

“El punto de partida fue una conversación interna sobre querer hacer las cosas más tangibles,” afirma Steve O’Connor, Director Ejecutivo de diseño digital en Ideo. Señala que las conversaciones sobre planes de negocio pueden hacerse imprecisas y acabar siendo una pérdida de tiempo. Pero “cuando tienes un prototipo, todo el proceso de diseño se acelera. La pregunta que nos hicimos a nosotros mismos fue: ¿cómo hablar menos y hacer más?”

El Make-a-thon reunió a 60 personas de las que una minoría venía de Ideo. Sólo 48 horas después de que estudiantes, diseñadores y otra clase de invitados cruzaran sus puertas, este grupo de extraños había producido una amplia gama de prototipos. Uno de los más destacables fue una luz trasera de bicicleta que se activaba cuando los sensores detectaban que un coche se acercaba demasiado.

Lejos de ser posesiva con este modelo para la creatividad y la innovación, la comunidad de desarrolladores informáticos parece dar la bienvenida a la proliferación de los hackathons como tendencia en el mundo empresarial.

“Inicialmente existía una forma particular, el hackathon técnico,” comenta Rob Spectre, que dirige la red de desarrolladores de Twilio, una compañía de comunicaciones web que atribuye su éxito a su relación con desarrolladores de todo el mundo.

Twilio organiza, patrocina y asiste a hackathons por todo Estados Unidos y Europa. “Pero ahora ha sido deconstruido y recompuesto de nuevo al comprender que cualquier disciplina puede tomar ventaja de la filosofía hacker. Durante los próximos años podremos ver más y más experimentación salvaje,” señala.

Cuando los hackathons empezaron, eran enteramente sobre programación. Hoy en día hay un creciente reconocimiento de que su formato y su reglas, no el código, son los que los hacen especiales.

Jon Bradford, Director en Londres de Techstars, un acelerador de start-ups, dice que lo esencial de los hackathons no es la programación, si no “tres cosas: la colisión de nuevas ideas, un sentimiento compartido del propósito y, en tercer lugar, ese conductor clave de la creatividad, su restricción a un marco concreto.”

Ahora que el hackathon se ha hackeado a sí mismo el formato, puede convertirse en una herramienta empresarial ubicua. “El modelo es coger a gente creativa, ponerla a prueba y retarla para construir algo concreto dentro de un espacio finito de tiempo y eso es muy, muy valioso,” indica Spectre de Twilio. “La única cosa que podemos esperar es lo inesperado.”

Hackathon descodificado

  • •    “Hack” era una palabra del argot de los estudiantes del Massachusetts Institute of Technology (MIT) para describir elaboradas bromas llevadas a cabo por el propio placer de hacerlas.
  • •    La palabra “hacker” fue acuñada primero por y para los miembros del Tech Model Railroad Club del MIT, un legendario club para estudiantes aficionados al modelaje de trenes, cuyo deseo de entender cómo funcionaban las cosas y mejorarlas les llevó desde los sistemas de circuitos electrónicos (usados en sus complejos modelos de vías de ferrocarril) hasta los ordenadores.
  • •    En un hackathon interno de Facebook se inventó el omnipresente botón “Me gusta”.
  • •    Un hackathon interno de Dropbox generó la importante capacidad para los usuarios de tener dos cuentas de almacenamiento on line en un único dispositivo.
  • •    En 2013 British Airways organizó un espectacular hackathon “aéreo” en un vuelo de San Francisco a Londres.
  • •    En 2014, Slash, el guitarrista de los Guns N’ Roses, invitó a  hackers a formar parte de una competición de 24 horas para desarrollar nuevas maneras de promover su próximo álbum discográfico. El evento llevó por nombre Slashathon.


* Newton, Richard. “The hackathon  enters the corporate mainstream”. Financial Times, 09/02/2015 (Artículo consultado on line el 11/02/2015).

Acceso a la noticia: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/88212d8a-a716-11e4-8a71-00144feab7de.html#axzz3RM7LltMb

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