Tras perder su empleo, cada vez más personas aprovechan el periodo de cobro del paro para preparar oposiciones. Con la situación actual se dispara el número de opositores a puestos publicos pero la crisis recorta el número de plazas.

Hace unos meses pocos trabajadores aspiraban a un empleo para toda la vida. La gran oferta laboral y las dificultades de las empresas para encontrar candidatos con una determinada formación o especialización permitía a los trabajadores ir saltando de un puesto a otro en función de sus intereses profesionales y, sobre todo, económicos. Pero las cosas han cambiado mucho y ahora ya no sólo es difícil encontrar un trabajo fijo, sino encontrar un trabajo, a secas.

Ante este panorama, la administración pública se ha convertido en la única empresa que parece ofrecer estabilidad profesional. Y además, de por vida. Si aeso se suma el aumento del número de parados, el resultado es que se ha disparado el número de personas que se preparan para presentarse a oposiciones. En la firma de formación a distancia Máster-D, por ejemplo, han notado un aumento del 25% en los alumnos que preparan este tipo de exámenes. "Casi el 90% son personas con dificultades en su empleo o que prevén que lo van a perder", destaca su portavoz, Manuel Fandos.

El perfil típico del opositor responde a un titulado medio o superior, sobre todo mujeres, con una edad que puede oscilar entre los 21 y los 40 años, aunque la media se sitúa en los 28. Si bien para preparar oposiciones de máxima dificultad como las de notarías predominan los alumnos que estudian a tiempo completo, más del 60% de los opositores compagina la preparación del examen con un empleo a tiempo completo o parcial. "Nos llegan muchas personas en activo que cobran poco o tienen malos horarios y hacen el esfuerzo de compaginar estudios y trabajo para dar el salto a la Administración", señala Eva Higueras, coordinadora de la división de oposiciones de la Universidad San Pablo CEU.

En los últimos meses, además, han aumentado las personas que, tras perder su empleo, aprovechan el periodo de cobro de prestación de paro para centrarse en el examen. "Ahora la gente busca empleo seguro y en la Administración lo van a tener - explica Paloma Miña, portavoz de las academias Adams-.Buscan estabilidad pero también igualdad de oportunidades en el acceso y promoción y un horario compatible con la vida personal".

El aumento del número de candidatos a funcionario coincide con un año en el que, precisamente por la crisis, la Administración ha recortado el número de plazas que convoca.

Zapatero había anunciado que en el caso de la Administración estatal la reducción sería del 70%, pero en la oferta de empleo público publicada el pasado 3 de marzo el recorte ha sido finalmente de un 43% con respecto al 2008. En total se han convocado 20.561 plazas, de las que casi 6.300 corresponden a la Administración General del Estado; 4.957 a la Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía, y 5.682 a las Fuerzas Armadas.

Xavi Navarro, portavoz de la federación de servicios y administraciones públicas de CC. OO. de Catalunya, cree que este recorte "es injusto, porque España es uno de los países de la Unión Europea con un menor ratio de trabajadores públicos por ciudadano". En cualquier caso, la noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los opositores, que este año son más que nunca y tendrán que competir por menos plazas.


"La crisis me animó"

Tras cuatro años trabajando como administrativa, el pasado noviembre Miriam Caballero se quedó en paro. Tenía 33 años y acababa de quedarse embarazada de su segundo hijo, lo que unido al panorama general del mercado laboral complicaba sus expectativas de encontrar un nuevo empleo. Tenía por delante 20 meses de paro y mucho tiempo libre. "La crisis me animó a buscar, por fin, un trabajo para toda la vida", explica. Decidió informarse sobre las oposiciones y, por su perfil y formación - dejó los estudios cuando cursaba el antiguo BUP-,en la academia Adams le recomendaron las de auxiliar administrativo del Estado. Ahora hace un curso intensivo para presentarse en junio. "Me está costando porque llevaba años sin estudiar", reconoce. Si suspende, volverá el año que viene. "Ganaría 1.100 euros netos al mes pero lo que más me interesa no es el sueldo - asegura-,sino tener un trabajo estable y un horario que me permita cuidar de mis hijos".

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