Gerard Costa, profesor de marketing de ESADE: "Los días vuelan, las semanas también y la vida se escapa. El 'lifestyle coach' es una opción para los que necesitan tiempo del que no disponen y desean lograr objetivos en diversos ámbitos: social, familiar, laboral y deportivo."

 

La vorágine diaria en la que la sociedad se ve inmersa hace que sea difícil disponer de tiempo. Ser dueño de la propia vida se convierte en una tarea imposible. Los días vuelan, las semanas también y la vida se escapa. El lifestyle coach es una opción para los que necesitan tiempo del que no disponen y desean lograr objetivos en diversos ámbitos: social, familiar, laboral y deportivo.

Mi adicción empezó hace unos años, en esa etapa de la vida en que parece que no tienes tiempo para todo: progresar en el trabajo; los hijos pequeños; decidir cómo moverte en el mercado inmobiliario. Es esa época en que te repites que en esta vida nos falta un manual de instrucciones, cada decisión que tomas te parece que es la primera vez que la afrontas. Hasta que encontré a mi lifestyle coach, mi asesor personal. Me salvó y ahora es mi droga: no puedo vivir sin él". Este sería el testimonio de un ciudadano dependiente de los asesores de estilo de vida.

Porque vivir es duro, cada vez más actividades y menos tiempo; cada vez más información y más canales para acceder a ella. Y cada vez más arriesgado tomar decisiones: "¿...no lo conoces?, ¿no te has enterado?, ¿no te lo han dicho?". Todo esto puede sonar a problemática de directivos profesionales, pero también hablamos de amas de casa y de padres noveles.

El coach, el asesor personal, es aquel que te ayuda a alcanzar tus objetivos. Apareció en los ochenta en EE.UU., para diseminarse por todo el mundo. Sin duda, es una oferta excitante y adictiva: un entrenador personal, confidencial y amistoso, que se dedica a extraer lo mejor de ti para reducir la distancia hasta ese lugar al que quieres llegar. Adictivo, por cuanto todos pensamos que tenemos una mayor potencialidad, que sólo nuestro jefe no ha sabido detectar en nosotros, en los últimos veinte años. Excitante, por cuanto posee connotaciones deportivas: necesito entrenarme para mejorar, seguro que los Gasol o Zuckerberg tuvieron un buen entrenador.

El éxito del coaching tiene una doble cara: todos necesitamos ser entrenados, pero, además, todos nos consideramos potenciales entrenadores. ¡Si mi hijo me dejara guiarle! ¡Si la joven abogada me pidiera consejo! ¡Si alguien se diera cuenta de que, pese a mis despidos y problemas, soy un excelente entrenador! A todos nos gusta descubrir diamantes en bruto, la experiencia de guiar, de conseguir en los demás lo que nosotros no hemos logrado del todo. De ahí que los coachs sean, habitualmente, profesionales a tiempo parcial, con entre uno y cinco clientes, y llegados a esta dedicación desde remotas procedencias profesionales.

El personal coach se extendió a múltiples actividades. El asesor de compras que no sólo ayuda en tiempo y estilo, sino que promete alcanzar el mejor estilo. El entrenador en el gimnasio que me adula, me cambia del grupo de los patosos y trabaja específicamente mi potencialidad. El entrenador de cocina que, él sí, se ha percatado de que hay en mí algo que nadie (ni yo mismo) he sabido ver hasta la cincuentena. Incluso hay nuevos especialistas en detectar si sus hijos albergan un Márquez, Nadal o Messi.

Llegados a este punto, sólo faltaba la aparición del entrenador total: el life coach, el entrenador para la vida. Dejémonos de minucias: si a usted le falla cómo organizarse, cómo priorizar su tiempo; en definitiva, cómo vivir, también dispone de un entrenador. La vida y sus decisiones, con un manual interpretado y traducido por un especialista que, mediante un proceso creativo y generador de ideas, le inspirará para lograr su máximo, tanto personal como profesional.

La Federación Internacional de Coach lista las principales razones por las cuales las personas acuden a estos entrenadores personales: para mejorar la autoestima y autoconfianza (41%), para encontrar un equilibrio entre vida personal y profesional (36%), para mejorar el bienestar físico (35%), para aumentar las oportunidades de carreras profesionales (28%), y para mejorar en sus relaciones personales (25%). Bueno, más que un manual, "el manual". Aquel que te simplifica la vida.

El método del entrenador vital está alejado de consultores, terapeutas o psicoanalistas. Busca reconocer contigo tus sueños, reorientarte en tus objetivos y ayudarte a hacer la transición hacia los mismos a través de identificar los obstáculos y los retos. Ayudarte a crear una vida más rica, desde reponer contigo la nevera de productos más sanos hasta gestionar el estrés emocional. No es un servicio para clientes ociosos, sino una ayuda para hacer más con el mismo tiempo.

Si no se siente identificado con la necesidad de un entrenador vital, póngase en la piel de Jack Ma, el fundador de Alibaba, (empresa china de comercio on line líder mundial). Siendo uno de los hombres más ricos del mundo, declaraba hace unos días en la CNN que no es feliz. La presión por la salida a bolsa, las expectativas generadas sobre él, el no querer decepcionar y ¿cómo no? la dificultad para ser él mismo, clama por un entrenador vital.

Decía Henry David Thoreau, padre de la desobediencia civil y autor de la biblia de la vida natural: "Ve donde te lleven tus sueños; vive la vida como has imaginado y al simplificar tu vida verás cómo las leyes del universo serán más simples". No mencionó nada de un entrenador para lograrlo. Decida el lector si es necesario incorporarlo a la mochila.

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