Las empresas recurren a fórmulas novedosas como campañas emocionales para reducir las ausencias de los trabajadores. Las distracciones con internet preocupan cada vez más.

La crisis facilita a las empresas la lucha contra el absentismo laboral, una de las preocupaciones clásicas del manual de quejas de los empresarios. Según las últimas cifras oficiales disponibles, el índice se encuentra en uno de los niveles más bajos de los últimos años con una media de 12,5 horas perdidas en el último trimestre del 2008 por cada empleado debido a enfermedades. En el primer trimestre, la cifra estaba situada en 13,4 horas.

Más que una súbita mejora de la salud general de la población ocupada, el cambio responde a la reducción de ausencias cortas por enfermedades leves en un contexto de un fuerte aumento del desempleo. Además, en algunos casos se debe también a nuevos programas innovadores puestos en marcha por algunas empresas que van más allá del palo (sanciones) y la zanahoria (complementos salariales).

La fibra sensible

En la avanzadilla de la innovación se encuentra Cespa-Ferrovial, cuya última campaña interna para reducir los accidentes laborales y el absentismo apela al compañerismo. El director de recursos humanos de la empresa, Salvador de Tudela, sintetizó la campaña con un "hoy por tí y mañana por mí". En años anteriores, intentaron tocar la fibra sensible de la plantilla con eslóganes como "mamá, gracias por no accidentarte", o con aplausos colectivos por no registrar siniestros. Con estas iniciativas, han recortado más de un 10% anual la cifra de empleados de baja.

Para una empresa de origen alemán como Henkel, no se puede fiar todo a la creatividad porque da unos resultados irregulares, por lo que hay que reclamar "disciplina, rigor y cumplimiento de la ley", según indicó ayer en una jornada en Esade el director de personal de la compañía en España, Francesc Beltran. La receta de esta empresa se basa en potenciar los servicios médicos internos para actuar casi de ambulatorio y, de esta manera, reducir drásticamente la gran cantidad de bajas de dos o tres días. Con este método, Henkel ha logrado que su centro productivo de Alcalá de Guadaira (Sevilla) haya alcanzado 11 años sin accidentes laborales, con la consecuente caída del absentismo. La empresa farmacéutica Grifols aplica un sistema que delega la relación con el empleado en caso de ausencias con los mandos intermedios. "En este asunto, hemos cerrado la ventanilla para los empleados, que han de hablar son sus mandos. Esta descentralización de la gestión ha invertido la tendencia en el absentismo", aseguró Mateo Borràs, director de recursos humanos de la compañía. Sin embargo, el propio impulsor de este método admite sus limitaciones: "Necesitamos cambiar la mentalidad de los mandos para que, por ejemplo, no se quejen de un trabajador que se ha tomado todo el permiso de paternidad".

La reducción de las ausencias es algo que requiere mano izquierda. "Si la única herramienta que tenemos es la fiscalización de los empleados que el lunes no van a trabajar porque han ido a esquiar el fin de semana, fracasaremos", advirtió con rotundidad el directivo.

Aunque todavía no hay consenso en definir qué se considera una ausencia en el trabajo, los expertos ya hablan de la lucha contra el "absentismo presencial". Tudela dio ayer un ejemplo: "Todos hemos hecho operaciones bancarias por internet desde el trabajo". Aquí también se podría incluir el acceso a redes sociales como el Facebook, que empieza a estar vetado en algunas empresas.

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