Hace un año Càritas puso en marcha el proyecto Feina amb Cor, destinado a acompañar a parados de larga duración de más de 40 años. Durante este tiempo la entidad ha atendido a más de 1.600 barceloneses, de los cuales más de 700 ya han encontrado un empleo.



Justo ante la puerta de la sala por la que han pasado más de 1.600 personas en el último año hay un gran árbol de decoración con mensajes escritos en sus hojas de papel. «Gracias por la oportunidad. Sí se puede»; «Sin vosotros no hubiera llegado tan lejos»; «Gracias por todo. Es un cambio»; «Estoy feliz por un trabajo bien hecho». Y así, decenas… Son de usuarios del servicio de Càritas Feina amb Cor, un proyecto ubicado en el barrio de la Barceloneta destinado principalmente a parados de larga duración de más de 40 años que en su primer año en funcionamiento ya ha logrado insertar al 70% de los que han acabado el proceso, lo que se traduce en que más de 700 barceloneses han vuelto a tener un empleo. Otra cosa es la calidad del mercado laboral, pero lo primordial, en lo que se vuelcan los más de 15 profesionales que trabajan en esta oficina, es que la persona vuelva a entrar en el círculo.

¿Dónde está el secreto? Principalmente, reconoce Àngels Valls, profesora de Esade y responsable de Formació i Inserció Laboral de Càritas, en reconocer que no estaban afinando en los proyectos de empleo, en rectificar y en replantearlos de la manera como lo hicieron: priorizando el acompañamiento intensivo y de largo recorrido a la persona.

El peligro de descolgarse


«En este país hubo un discurso trampa que legitimó que las políticas activas de empleo se podrían recortar a la mitad porque se asimilaron a la formación ocupacional. Si todo el mundo va repitiendo que no hay trabajo legitimas que no sea necesario dedicar dinero a estas políticas. Gran error», explica Valls. «Sí que son necesarias --continúa--. El mercado laboral es dinámico. Hay un movimiento como nunca. Lo que no podemos permitir es que la gente se descuelgue y no pueda entrar en la rueda otra vez. Todos los retos deberían estar en que la gente estuviera entrando y saliendo». Valls no duda de que lo que no funcionan son los planes de ocupación y los incentivos en forma de bonificaciones a la Seguridad Social o la ayuda económica directa a la empresa por puesto de trabajo. Sí, en cambio, el acompañamiento en profundidad, como hacen en Càritas, con orientación, apoyo para enseñar a hacer un currículo, los portales en los que buscar trabajo o preparación para entrevistas. Cada persona del programa Feina amb Cor está un mínimo de seis meses bajo la supervisión de un grupo de profesionales multidisciplinares que ayudan a que la persona evolucione y, sobre todo, sea activa en su proceso. Les apoyan en algunos casos empresas amigas de Càritas (Empreses amb Cor) que ofrecen empleos, pero aún así los aspirantes deben pasar un proceso de selección. Tienen lista de espera porque no pueden asumir todas las peticiones. Pero nadie que lo solicite se queda fuera.

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