En ocasiones, jóvenes empleados llegan a un puesto por casualidad y, con los años, acaban encasillándose en un empleo alejado de lo que les interesaba. Las empresas valoran menos la formación y las habilidades de los candidatos que su trayectoria.

Tras licenciarse en Derecho, Javier aceptó el primer empleo que le ofrecieron, en una caja de ahorros. No se imaginaba que 10 años más tarde acabaría siendo un experimentado comercial de banca. Su actual profesión no le gusta pero es incapaz de cambiar porque ningún bufete quiere contratar a un abogado sin experiencia.

Javier está pagando el precio de sus decisiones laborales pasadas. La suya es lo que los expertos denominan una "carrera accidental": personas que llegaron a un sector o posición por casualidad y que, con los años, han acabado encasillándose en un empleo alejado de lo que les interesaba. De hecho, según una encuesta de Monster Meter sólo el 3% de los españoles asegura haber encontrado el puesto de trabajo perfecto.

"Los jóvenes, especialmente cuando no tienen una vocación clara, piensan que pueden empezar trabajando de cualquier cosa y con el paso de los años cambiar a lo que realmente les gusta pero en la práctica no es así: los primeros empleos te condicionan totalmente el futuro", advierte Víctor Carulla, socio director de Iberian Executive Search del grupo BLC. Incluso las prácticas de final de carrera pueden marcar la trayectoria futura: Carulla cita como ejemplo el caso de una licenciada interesada en trabajar en marketing a la que, tras seis meses como becaria en el departamento de compras, sólo le ofrecían trabajos para este último ámbito.

El motivo es que las empresas no valoran tanto la formación y los intereses y habilidades de los candidatos como su trayectoria. Según un estudio de Infoempleo ocho de cada diez ofertas de trabajo requieren experiencia en un puesto similar. "Si un candidato lleva 25 años trabajando en banca corporativa su valor añadido está en esa experiencia, que es la que les diferenciará en un proceso de selección - explica Carulla-.Pero si aspira a un puesto en otro sector competirá con candidatos mucho mejor preparados y no tendrán opciones".

Un obstáculo añadido para encontrar un empleo radicalmente diferente es la retribución: cuando un profesional lleva años en un mismo sector o posición, habrá alcanzado un rango salarial que ninguna empresa le vaa ofrecer si intenta partir de cero en una nueva aventura laboral. Por eso, si un trabajador está convencido de que necesita un cambio en su carrera, lo mejor es que lo afronte lo antes posible. "Cuanto mayor es el candidato más difícil le resultará reinventarse profesionalmente porque, aparte de acumular más años de encasillamiento, tendrán unas obligaciones económicas y familiares que les impedirán aceptar una fuerte renuncia salarial", argumenta Carulla.

Santiago Álvarez de Mon, profesor de programa "La crisis, una oportunidad de aprendizaje" en el Iese, anima a aprovechar la actual coyuntura económica para plantearnos si estamos siguiendo el camino profesional que realmente queríamos. "La crisis no tiene por qué suponer una catarsis total pero puede servirnos de empujón para darnos cuanta de que lo que hacíamos hasta ahora no nos apasionaba", explica.

Álvarez de Mon reconoce sin embargo que en España no es fácil asumir una reconversión profesional. "En EEUU puedes ser hoy político, mañana empresario y al otro día trabajar en la Nasa, pero aquí es difícil cambiar de profesión pasada la treintena", lamenta. En su opinión, el problema es que las empresas españolas son "muy conservadoras" a la hora de contratar personal porque tienen una mentalidad "anquilosada" y en los procesos de selección sigue pesando mucho el currículum: "La formación y la experiencia deberían ser una lanzadera para volar más alto profesionalmente, ynouna prisión", lamenta.

Para los trabajadores en activo una opción para explorar nuevos horizontes es probar departamentos o funciones diferentes dentro de su propia empresa, aunque sólo algunas multinacionales ofrecen la movilidad interna como parte de su política de Recursos Humanos y, además sólo suelen aceptar traslados entre departamentos próximos como Ventas y Marketing, por ejemplo. "El pasado laboral acaba pesando como una losa", reconoce Álvarezdel Mon.


Cambiar de profesión por unos días

En España no es fácil emprender un cambio profesional radical porque muy pocas empresas se arriesgan a contratar a un candidato sin experiencia en un puesto similar, aunque haya trabajado durante años en otro sector. En cambio, en países como Estados Unidos hay muchas más oportunidades para reinventarse profesionalmente. Existen incluso compañías que ofrecen a los indecisos la posibilidad de experimentar en primera persona una vida laboral ficticia para comprobar si realmente les gusta la profesión a la que sueñan dedicarse. Es el caso de Vocation Vacations, una singular empresa de Oregon que desde 2004 ofrece la posibilidad de probar el trabajo anhelado durante un fin de semana, como si de unas colonias infantiles se tratase, y así tener más argumentos para decidir si vale la pena el esfuerzo de dar un giro a la carrera. Entre las más de 100 profesiones que se pueden probar, siempre guiadas por mentores especializados, figuran algunas tan dispares como arquitecto, panadero, cuidador de museo, profesor de yoga o director de equipo de béisbol.Aunque algunos de sus clientes se apuntan a estas singulares experiencias por pura diversión, la firma asegura que el 75% de los participantes son trabajadores que se están planteando un giro en su carrera. Las profesiones relacionadas con la cocina, los deportes, la moda, el diseño o el cuidado de animales son las que más interéssuscitan.

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