Lucy Kellaway, Financial Times: "Unas pocas palabras de un jefe pueden arruinarnos el día. Sin embargo, muy pocos de nosotros hemos escuchado en la oficinas reales decir "estás despedido" o "era una porquería"; apenas nos dicen nada que sea desagradable."

En el trabajo se usan muchos eufemismos para dar malas noticias.

La semana pasada Sir Alan Sugar anunció que "estáis despedidos" a tres de los cuatro últimos candidatos en El Aprendiz, y 8,9 millones de personas en todo Reino Unido se quedaron enbobados viendo las expresiones de amarga decepción, impresión e ira que inspiraron estas dos palabras. La mayoría de los televidentes conocemos exactamente el sabor del inmundo fracaso.

También sabemos cómo unas pocas palabras de un jefe pueden arruinarnos el día, la semana -o la carrera laboral-. Sin embargo, muy pocos de nosotros hemos escuchado estas palabras dirigidas hacia nosotros. Nadie en la oficinas reales dice "estás despedido" o "era una porquería"; de hecho, apenas dicen nada que sea desagradable.

En su lugar, los ataques que sufrimos son similares a los recibidos por Lady Macbeth: "parece una flor inocente, pero es la serpiente oculta bajo ella". Así, para prolongar aún más la metáfora, he reunido una selección botánica de estas peligrosas flores del lugar de trabajo, y las he ordenado en sentido ascendente de duración.

* "Le he dicho a la chica nueva que serías una gran persona a la que hacer sombra". Esta pequeña flor daña de inmediato, pero el efecto es relativamente pequeño y breve.

* "Le he inscrito en un programa de preparación multidisciplinaria". Esta frase también tiene un efecto negativo instantáneo sobre los espíritus, que se agrava si eres el único que necesita este entrenamiento.

* "Ha pensado en..." no es una forma de introducir una idea útil, sino un medio de decir: deberías haber pensado en esto y eres un imbécil por no haberlo hecho. "¿Cuál era el objetivo de ello?" es similar, aunque aún peor, ya que implica que no había ninguno.

* "Siempre he admirado su trabajo...", espera a que aparezca el PERO que señale algo terrible que hayas hecho, y que implica que ahora piensan que eres idiota. El hecho de que solieran confiar en ti no suaviza el golpe de su actual desprecio, sino que lo acentúa.

* "¿Estuvo en la reunión?" Se puede interpretar de dos formas, ambas igual de malas. O bien estuviste en la reunión, y no destacaste en absoluto. O bien no estuviste, en cuyo caso la pregunta genera un ataque paranoico sobre el hecho de que siempre te excluyen cuando se discuten las decisiones importantes.

* "Se que ha trabajado mucho en este proyecto..." es lo contrario a una alabanza a tu esmero. Es el desagradable preludio a informarte de que se desestima el proyecto.

* "Primero, las buenas noticias". No presagia nada bueno porque que alguien se tome las molestias de anunciar las buenas noticias sugiere que las malas noticias van a ser tan amargas que es necesario suavizarlas.

* "He pedido a X que trabaje con usted en este proyecto. Tiene mucha experiencia y sé que formarán un gran equipo". Significa que has cometido un fallo y que han buscado a alguien que te controle.

* "¡Por Dios, qué valor!" No has sido valiente en absoluto, sino un monumental estúpido; de hecho, podrías haber cometido un suicidio laboral.

* "¿Puedo hablar con usted?" Con cuatro palabras la persona te informa de que se avecina algo muy desagradable. Esta frase te catapulta directamente a tus días de colegio -es el equivalente en la oficina a "el director quiere verte-".

* "Sé que últimamente ha estado bajo mucha presión". Esto es imperdonable ya que a) reconoce que recientemente la vida ha sido dura contigo y b) implica que no lo has sabido llevar bien. Y entonces, a pesar de a) y b), la persona prepara un PERO que supondrá otro golpe y que, dada la presión a la que estás sometido, es poco probable que soportes. Comprendo que estas exhibiciones botánicas son sólo el comienzo.

Sin embargo, creo que su valor es incalculable para ayudarnos a navegar por el moderno ambiente de oficina y, por lo tanto, me gustaría ampliarlas. Estaría agradecida si los lectores me enviaran sus propios ejemplares venenosos, y yo los incluiré en una lista actualizada.

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