Las empresas, como principales protagonistas de la globalización, deben contribuir a que los mercados, el comercio, la tecnología y las finanzas apoyen el desarrollo sostenible de las economías y sociedades de todo el mundo. Así lo explicita el Pacto Mundial, la mayor alianza mundial público-privada a favor del desarrollo sostenible.



Hoy, el espacio económico desborda las fronteras de los estados. La globalización ha llevado a que sean las empresas transnacionales quienes lleven el peso de las grandes decisiones de inversión y que, con ellas, puedan cambiar las condiciones de vida en un país. Los estados quieren captar sus inversiones y compiten para ello no siempre de forma leal. En cierto modo, las empresas vienen a asumir un papel que en otros tiempos era cosa de los estados y de ellas depende en gran medida el bienestar de los ciudadanos. A la vista de ello, la ONU decidió en el 2000 tomar cartas en el asunto estableciendo un Pacto Mundial (PM), por el que las empresas firmantes se comprometen a cumplir unos estándares mínimos que se concretan en diez principios. "Son principios que la carta de la ONU adaptó a la empresa. Unas 50 organizaciones firmaron al inicio, hasta las 12.500 actuales. Las empresas firmantes crean redes locales -hoy, en más de 100 países-, con la función de difundir el Pacto en cada territorio", comenta Ángel Pes, responsable de RSC de CaixaBank y presidente de la Red Española del PM.

Esta iniciativa apareció tras el fiasco de la ONU al intentar imponer una reglas aplicables a empresas y estados. "Ahora, voluntariamente, las empresas nos ponemos unos límites, nos marcamos unas líneas rojas que no se deben cruzar", dice Eduardo García Moreno, director de RSC y servicios institucionales de Repsol. "Nuestra compañía no sólo apuesta por áreas ambientales y sociales, sino que se compromete además a respetar los compromisos voluntariamente adquiridos a través de sus políticas y de la adhesión al PM de las Naciones Unidas", añade. En cierta forma se podría decir que " hasta que se firma el Pacto, los derechos humanos eran cosa exclusiva de los estados. Desde que una empresa firma, se autoexige una obligación. El cómo aplica los principios lo debe traducir a un programa concreto de actuación. Puede darse el caso de que trabaje en un país donde no se respetan los derechos humanos y ella tiene la obligación de hacerlo", apunta Pes. En cualquier caso, "las empresas deben hacer emerger los riesgos de impacto a los derechos de las personas, identificarlos, calcularlos y prevenirlos -y si se produce daño-, repararlos", añade García Moreno. Además, cada año deben presentar un informe público con los avances realizados y objetivos. Su no presentación es motivo de expulsión.

Otra de las empresas españolas firmantes -30 de las 35 del Ibex, entre otras muchas- es Agbar. Para Ignasi Fainé, su director de RSC, "el enfoque del desarrollo sostenible como principio transversal, está en la base de la gestión eficiente del agua, del desarrollo de soluciones y tecnologías y de un conocimiento acumulado que, trasladado a la sociedad, contribuye a mejorar la calidad de vida personal".

En CaixaBank, apunta Pes, "contamos con un código ético, cuyos principios básicos son el cumplimiento de las leyes y la normativa vigente en cada momento, el respeto, la integridad, la transparencia, la excelencia, la profesionalidad, la confidencialidad y la responsabilidad social".

Entre las ventajas de firmar, está "el menor riesgo reputacional y la licencia social para operar", apunta García Moreno. Sin olvidar que cada vez "hay más comunidades de inversores éticos que buscan estas empresas".


La mayor alianza mundial público-privada

El Pacto Mundial (en inglés Global Compact) es una iniciativa de las Naciones Unidas que nace de la mano de Kofi Annan en 1999, con el objetivo de que las empresas, como principales protagonistas de la globalización, puedan contribuir a que los mercados, el comercio, la tecnología y las finanzas apoyen el desarrollo sostenible de las economías y sociedades de todo el mundo. Se trata de la mayor alianza mundial público-privada a favor del desarrollo, en la que 12.500 empresas de 145 países se unen para promover diez principios basados en declaraciones y convenciones universales relacionadas con los derechos humanos, las normas laborales, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. Gracias al Pacto, las entidades firmantes desarrollan su actividad bajo el paraguas de las Naciones Unidas. La Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas se constituyó el 15 de noviembre del 2004. A partir de ese momento, se convirtió en una de las primeras plataformas mundiales. La española es una de las redes más activas y destaca por su modelo multistakeholder,que agrupa a distintos grupos de interés: empresas, oenegés, sindicatos, instituciones académicas y organismos sociales. Desde su constitución, en tan sólo un año, el Pacto Mundial en España pasó de 270 instituciones a estar formado por 360 entidades firmantes. “Hoy en día ya son más de 2.700”, apunta su presidente, Ángel Pes. El proceso de expansión tiene un punto clave en las grandes empresas y las de su cadena de valor. Exigirles que sean firmantes para trabajar con ellas es una forma de mejorar su actuación y, a partir de aquí, la mancha de aceite se extiende. También los fondos éticos, tienen mucho que decir, invirtiendo solo en empresas que hayan firmado el Pacto.


Diez años en España

Con motivo de su décimo aniversario, la Red Española del Pacto Mundial ha realizado un estudio de investigación con el doble objetivo de evaluar el estado de la responsabilidad social en las organizaciones firmantes españolas y conocer el nivel de implantación de los diez principios del Pacto Mundial. Bajo el título “El valor de compartir principios” se han compilado los resultados de una investigación entre todos sus firmantes y un resumen de los hitos más importantes del trabajo del Pacto Mundial en España. Todo ello en colaboración con las principales escuelas de negocio del país. A continuación se presentan sus principales conclusiones.

  • - Las organizaciones comprometidas con el Pacto Mundial no han renunciado a la responsabilidad corporativa en época de crisis, conservando sus presupuestos para la responsabilidad social. Más del 51% de las grandes empresas han aumentado o no han cambiado su presupuesto manteniendo o aumentando el número de acciones relacionadas con el sector.
  • - Un 65% de empresas grandes señala que ha aumentado en sus contratos con proveedores las cláusulas que incluyen compromisos con los diez principios.
  • - El 44% de las empresas grandes y el 26% de las pymes realizan acciones de sensibilización o cursos de formación a proveedores en aspectos relacionados con el Pacto Mundial.
  • - Las empresas españolas firmantes del Pacto Mundial presentan una tasa de internacionalización mucho más elevada que el resto de empresas del país: concretamente, el 19,4% frente al 3,1%.
  • - El 81% de los firmantes afirma que gracias a la Red Española del Pacto Mundial ha incrementado su implicación y acciones en RSE.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.