Según The New York Times, más de una década después de haber sido introducida, la semana laboral de 35 horas sigue proyectando una imagen de Francia como uno de los lugares más relajados del mundo para trabajar. Pero, en realidad, la semana de 35 horas se ha convertido en algo mayormente simbólico, ya que cada vez más empleados trabajan más horas y de modo más intenso, con una productividad un 13% superior a la media de la eurozona.

 

En un reciente día entre semana, Ahlem Saifi, cogía el metro a las 5 de la mañana para llegar a su trabajo como asistente de pasajeros en el aeropuerto de Orly, donde suele trabajar 44 horas semanales – muy por encima de la jornada semanal oficial en Francia de 35 horas. Esa misma tarde, se tomaba una pausa rápida para comer y corría hacia su segundo empleo, como encargada de ventas en el hipermercado francés Carrefour, acabando su jornada a las 9 de la noche. “Francia tiene fama de tener trabajadores perezosos,” explica Saifi de 26 años. “Pero yo nunca he trabajado solamente 35 horas. Eso sería como dormirme en los laureles.”

Más de una década después de haber sido introducida, la semana laboral de 35 horas sigue proyectando una imagen de Francia como uno de los lugares más relajados del mundo para trabajar. En la mayor parte del resto de la eurozona, el estándar es de 40 horas.

Pero, en realidad, la semana de 35 horas francesa se ha convertido en algo mayormente simbólico, ya que cada vez más empleados de todo el país trabajan más horas y de modo más intenso, con una productividad un 13% superior a la media de la eurozona. Y un maremágnum de tecnicismos permite a muchas empresas francesas sortear hábilmente la ley.

En total, los trabajadores franceses hacen de media 39,5 horas semanales, solamente un poco por debajo de la media de la eurozona que es de 40,9 horas, según datos de la OCDE. Ahora, se ha desatado la polémica ya que el Gobierno socialista del Presidente François Hollande se plantea terminar oficialmente con la semana de 35 horas como método para superar el malestar económico de Francia.

Rompiendo un tabú, el Ministro de Economía Emmanuel Marcon ha empezado a plantear abiertamente la cuestión sobre si la medida –aprobada en 2000 por otro gobierno socialista para fomentar la creación de empleo- sigue sirviendo a las necesidades del país. Las tensiones han surgido rápidamente después de que Der Spiegel, el semanario de noticias alemán, informara el pasado domingo de que un plan de acción franco-alemán, preparado por Macron y su homólogo alemán Sigmar Gabriel, abogaría por una revisión de la semana de 35 horas. Tras una tormenta de protestas, mandatarios franceses esta semana trataron de calmar los miedos sobre si se está fraguando un gran cambio.

El informe, previsto para hacerse público el 27 de noviembre, “no pone en cuestión” la semana laboral actual, afirmaban, aunque el Gobierno sí ve espacio para una mayor flexibilidad dentro del marco legislativo actual.

La semana pasada, Macron, un centrista en lo económico, afirmó en el parlamento que la norma de las 35 horas ha representado durante demasiado tiempo a Francia “como un país que no quiere trabajar más,” mandando una señal negativa a las multinacionales extranjeras que quieren invertir aquí. Dados los retos a los que se enfrenta Francia, Macron declaraba que las 35 horas “no deberían seguir estando en un pedestal.”

Sus observaciones provocaron inmediatamente una respuesta negativa desde dentro del propio Partido Socialista y entre los representantes sindicales, que acusaron al Gobierno de amenazar con demoler un tótem del Estado francés que muchos siguen apreciando. Cualquier esfuerzo por debilitar el estándar de las 35 horas “no se va a implementar aquí en Francia,” advertía Bruno Le Roux, Presidente del Partido Socialista.

Para los asalariados como Saifi, la resistencia política al cambio parece alejada de la realidad económica. “En realidad deberíamos estar animando a trabajar más a la gente que lo quiera – no al contrario,” opina. La ley no ha conseguido mejorar un desempleo que está en el 10,2%, cerca de máximos históricos. Ni tampoco ha puesto orden en un reto más profundo del mundo laboral francés: la proliferación del uso de contratos a tiempo parcial, que muchas empresas utilizan para evitar el riesgo de pagar costosas horas extraordinarias más allá de los máximos establecidos.

Saifi tiene una base salarial bruta de 13,45 euros por hora en Groupe 3S, que proporciona servicios para pasajeros en aeropuertos. Gana 10,78 euros por hora en Carrefour, lo que sigue siendo mejor que el salario mínimo en Francia marcado en los 9,53 euros por hora. A Saifi le gustaría trabajar a jornada completa en Carrefour, donde está sustituyendo a un trabajador de baja. Pero hasta ahora solamente ha sido capaz de lograr un contrato a tiempo parcial. Mientras tanto, la norma de la semana de 35 horas –a pesar de los resquicios- obliga a la empresa de aeropuertos Groupe3S, a limitar su máximo de horas laborales a 44 semanales, limitando así su sueldo.

“Las 35 horas fueron un error intelectual y económico,” declaraba Dominique Moïsi, asesor del French Institute for International Affairs, un influyente grupo de investigación. “Para Macron decir que se puede tocar ese Santo Grial resulta muy contrario a la izquierda francesa. Pero es una forma de decir al resto del mundo y de Europa, que deberíamos reformar Francia.”

Macron institía en que ellos no querían desmantelar una ley que requiere que las empresas proporcionen días de descanso y horas extra pagadas de entre un 25 y un 50% del salario por hora del empleado por el tiempo trabajado más allá de las 35 horas. Otros que se han atrevido a sugerir que Francia vuelva al sistema previo de 39 horas, entre ellos el ex Presidente Nicolas Sarkozy y el actual Primer Ministro Manuel Valls, fueron rápidamente silenciados.

En vez de eso, Macron está impulsando una nueva legislación para permitir a las compañías negociar internamente sus propios acuerdos de salario y horarios con los sindicatos, en vez de fiarlo todo a acuerdos sectoriales negociados entre patronales y sindicatos. Tal y como están las cosas, gobiernos previos ya habían tomado una serie de medidas para debilitar la ley, las cuales no afectan a oficinistas de “cuello blanco” o a directivos, pero que limitan la semana laboral oficial para funcionarios y trabajadores como Saifi.

Varias argucias legales han incrementado la cantidad de horas extra que los empleados pueden trabajar antes de tener que ser retribuidas. Y el Gobierno paga miles de millones de euros al año en subsidios para ayudar a las empresas a compensar sus costes por dicho tiempo de más. Los analistas cuestionan si las 35 horas han traído beneficios económicos o simplemente cargas burocráticas.

Se esperaba que las empresas reclutaran a más empleados para compensar la reducción de horas de cada trabajador. Aunque la oficina de estadísticas francesa Insee estima que se crearon entre 300.000 y 350.000 empleos poco después de la aprobación de la ley, los economistas mantienen que el ritmo de creación no se mantuvo. Y los críticos dicen que la norma es una razón que explica por qué la tasa de desempleo francesa dobla a la alemana.

Myriam Bello es una de las cerca de 4,5 millones de personas en Francia que no encuentran empleos con al menos 35 horas semanales. “No es suficiente, especialmente cuando ves a personas de otros países trabajando más horas que nosotros,” declara Bello, de 22 años, con un contrato de 30 horas semanales en una tienda de la cadena de ropa New Look a las afueras de París. “Si necesitas alquilar un apartamento, y las agencias inmobiliarias te piden cobrar tres veces el precio del alquiler para firmar el contrato, resulta imposible. Hasta el día de hoy no he podido encontrar un empleo de 35 horas.”

Abolir la ley requeriría una revisión completa de las exenciones y subsidios actuales, según Jean-François Roubaud, Presidente del CGPME, la mayor patronal de pymes en Francia, lo que lleva a “mayores dificultades.” De momento, su asociación se resigna a mantener las 35 horas, siempre y cuando Macron mantenga su promesa de facilitar mayor flexibilidad a las empresas. “Solamente en Francia te puedes encontrar con algo tan complicado.”


* Alderman, Liz. “In France, New Review of 35-Hour Workweek”. The New York Times, 26/11/2014 (Artículo consultado on line el 28/11/2014).

Acceso a la noticia: http://www.nytimes.com/2014/11/27/business/international/france-has-second-thoughts-on-its-35-hour-workweek.html?ref=business&_r=2

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.