Los próximos vecinos en las ciudades europeas no solo van a ser humanos o animales. Los robots van a tener presencia en las calles en un futuro no muy lejano. Grupos de investigación europeos trabajan en cómo conseguir que tareas en ocasiones penosas, como la limpieza, la vigilancia, el transporte mecánico o la atención intensiva, las realicen las máquinas para facilitar la vida de los humanos.

 

Es parte del proyecto Echord++, que financia la Unión Europea y que pretende proporcionar tecnología suficiente a empresas y administraciones públicas para integrar la robótica en la vida cotidiana en un plazo de pocos años. Máxime cuando en Europa se desarrollan el 40% de los robots del mundo.

La Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) es la socia en la parte de robótica urbana del proyecto Echord++, dotado con más de 50 millones de euros y que abarca distintos campos, como la medicina (que lidera el laboratorio de robótica de la Comisión de la Energía Atómica francesa), la manufactura industrial (Universidad de Bristol, Reino Unido) y los servicios (el BioRobotics Institute italiano).

Este miércoles en Barcelona se celebrará una jornada de trabajo para exponer los proyectos dentro del Smart Cities Expo World Congress, que se inaugura mañana, con el Ayuntamiento de Barcelona y la empresa municipal BCASA, que gestiona el ciclo del agua.

Retos tecnológicos

El objetivo es crear lo que llaman "preproductos", innovaciones que aunque no tengan forma concreta reúnan características suficientes para ser aplicables y que supongan la resolución de un reto tecnológico. Una empresa o un consorcio aprovecharía esta investigación y daría forma comercial al producto, que podría comprar un ayuntamiento o varios.

El equipo barcelonés, que coordina Ana Puig-Pey, preguntó a ayuntamientos de toda Europa qué necesidades urbanas de las que tienen consideraban que podían ser resueltas con soluciones robóticas. "Hubo de todo, desde los olores a la gestión de multitudes en grandes eventos o el mantenimiento de la red de alcantarillas, pero un comité de expertos eligió uno", explica la arquitecta.

Este primer ámbito de trabajo para aplicar los robots urbanos serán las alcantarillas, de las que pasarían a ocuparse máquinas autónomas capaces de limpiar, localizar problemas, tomar datos y reparar siniestros. Pequeños Wall-e -como el pequeño robot limpiador de la película de Pixar- subterráneos que podrían acabar teniendo forma de androide, de robot aspirador o volador pero con prestaciones concretas, según detalla Alberto Sanfeliu, director del Instituto de Robótica e Informática Industrial del CSIC y la UPC.

"El mantenimiento de las alcantarillas es un trabajo especialmente penoso que preocupa a responsables municipales de muchas ciudades", explica. Sería una forma de relevar a los humanos de lidiar con olores, ratas, insectos, gases, humedades y resbalones que acompañan a este tipo de inspecciones. "Serían máquinas capaces de entrar por agujeros de 80 centímetros y moverse creando su mapa", señala Sanfeliu. También podrían tomar muestras de la calidad del agua o los sedimentos que se encuentren a su paso.

Ayuda a distancia

Pero los robots urbanos también pueden tener más aplicaciones, como la vigilancia de las calles, la asistencia en situaciones de emergencia urbana -alguien se cae y aparece un dron guiado para asistirle que le comunica con el médico y realiza las primeras curas-, el reparto de mercancías en zonas peatonales o recintos cerrados, la gestión de los residuos ciudadanos, el mantenimiento de infraestructuras viarias, la asistencia a ancianos dependientes o discapacitados… También hay propuestas para solucionar casos de agentes contaminantes o de polución ambiental por tráfico o polen de modo automatizado.

El equipo de Puig-Pey ha hecho encuestas en varios eventos, como la pasada Semana de la Ciencia, donde los ciudadanos vieron con mejores ojos otros proyectos. "Tuvo mucho éxito la idea de gestionar los residuos, la energía y la ayuda a la movilidad pero no las tareas de vigilancia", explica la investigadora. "Ahí topamos con cómo la gente se imagina un robot, que es básicamente lo que han visto en las películas. Y ahí está Robocop, Terminator", comenta Sanfeliu. No recuerdan Wall-e.

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