El asesor en creatividad Nelson Rodriguez explica para Fast Company cómo gestionar el talento singular sin reprimir su visión. En un entorno laboral moderno que, según él, bulle de creatividad propone abandonar deliberadamente una cultura que enfatiza el genio individual y abrazar la creación de un entorno de trabajo que convierta el trabajo en equipo en algo agradable y divertido.

 

“En cierto modo, todo el mundo es creativo actualmente”, asegura Nelson Rodriguez Vicepresidente de Marketing Global en la firma de selección creativa Aquent. Y debe saberlo bien: durante la última década Rodriguez ha gestionado a cientos de creativos digitales en Aquent, Microsoft y en la agencia digital que él mismo ha fundado. Aunque el trabajo creativo antes solía asociarse con la imagen de artistas y escritores solitarios y excéntricos, el entorno laboral moderno bulle de empleos creativos. “Tienes a diseñadores gráficos, expertos en usabilidad y gamificación, desarrolladores de interfaz, programadores… y la lista de empleos creativos sigue”, afirma.

Aunque dicha abundancia de creatividad produce compañías innovadoras y de diseño de vanguardia, Rodriguez opina que precisan de la habilidad especial de saber gestionar a las personas creativas. “Es completamente natural para alguien que está creando algo, sentir orgullo de pertenencia por sus creaciones, pero dicho ego puede a veces interponerse en que la compañía consiga lo que necesita”, comenta.

Quizás hubo un tiempo en el que las compañías dejaban margen para el egocentrismo inherente en personalidades creativas tipo Don Draper (personaje de la serie de televisión Mad Men), pero esos días quedan muy lejos ya. Rodriguez cree que el mundo digital está cada vez más abarrotado, forzando a las organizaciones a competir cambiando de proyectos rápidamente. Los empleados creativos no pueden ligarse muy estrechamente a su trabajo, porque sólo es cuestión de tiempo que tenga que ser ajustado o que sea descartado por completo. “Como creativo, el trabajo que haces es muy efímero”, dice Rodriguez. “Pienso en los artistas del pasado que hacían cosas para que aguantaran el paso del tiempo, como la Torre Eiffel o una estatua. La propia dinámica del arte ha cambiado”.

Muchos ejecutivos se enfrentan al hecho de tener que dar feedback negativo a empleados creativos sin reprimir su visión. La solución, según Rodriguez, es abandonar deliberadamente una cultura que enfatiza el genio individual y abrazar la creación de un entorno de trabajo que convierta el trabajo en equipo en algo agradable y divertido. Desde la experiencia de Rodriguez, las personas creativas con un planteamiento colaborativo son más flexibles y dispuestas a cargarse su propio trabajo si es para hacer algo mejor. “El ideal sería tener a creativos con una memoria muy corta; los quieres para que hagan cosas y, pasada una semana, se hayan olvidado de quién del equipo lo hizo”, reconoce.

Como era de esperar, dice, el primer paso para lograrlo es la selección. “Buscamos a personas con un perfil muy particular”, explica Rodriguez. “Alguien con un sólido trabajo llevado a cabo hasta el momento pero que no conlleve un gran ego”. En la práctica, eso significa buscar a personas que se vayan a cuestionar su propio trabajo y que vayan a lanzar varias soluciones posibles a los problemas, en vez de asumir que ya tienen una única respuesta correcta.

Una vez has reunido a un equipo para llevar a cabo un proyecto, según Rodriguez, una forma importante de crear una atmósfera acogedora de equipo nunca es culpar a los individuos cuando las cosas salen mal. Eso pone de relieve las ventajas de estar en un equipo: aunque ninguna persona en concreto se lleva toda la gloria, nadie recibe tampoco toda la culpa. Rodriguez cree que las personas creativas prosperan bajo dicho estilo de gestión porque cambian el miedo a la posibilidad de fracaso por la excitación que les provoca poder echar una mano. “Si un producto es lanzado y no da la talla, nunca estará bien señalar con el dedo a alguien”, explica. “Lo que nosotros damos a la gente es crédito por la manera en que vayan a implicarse y a contribuir”.

Aunque muchos libros de gestión animan a los managers a felicitar a los empleados por sus logros personales, Rodriguez tiende a estar en desacuerdo, al menos si hablamos de trabajar con personas creativas. Resaltar el trabajo de una sola persona lleva a una cultura del héroe que él está tratando de eliminar. “Si soy totalmente sincero, no dedico mucho tiempo a elogiar lo que una persona hizo y buscar a todo el equipo para aplaudirles”, comenta. Ha visto que hacerlo de esta manera no desmotiva a los empleados. En una reciente reunión profesional, Rodriguez pregunto a sus colegas y compañeros qué forma de reconocimiento preferían: la mayoría dijeron que preferían un “gracias” en privado de su supervisor, antes que recibir masivos elogios en público. Se lo ha tomado al pie de la letra, ofreciendo felicitaciones en privado a su personal y evitando los agradecimientos públicos.

Rodriguez dice que uno de los retos de cultivar el espíritu de equipo es que muchas personas creativas teletrabajan, trabajan como autónomos o son parte de una agencia externa. La clave aquí es ser muy claro con estos miembros externos sobre los objetivos y las dificultades. “Cuando tratas con personas creativas que no comparten las bromas de la cafetería con tu equipo, es importante ser claro sobre cómo debe ser el éxito y sobre aquello que no se permitirá”, declara. También aboga por llevar a todos los miembros externos del equipo a la oficina y ayudarles a conocer el proyecto: “Necesitas reuniones cara a cara si quieres que alguien se enamore de algo. Una vez te los has ganado, puedes tirar mucho más del e-mail o del teléfono”.

Esta cultura debería eliminar cualquier posible conflicto que pudiera surgir de los egos creativos, pero si los problemas surgen en alguna ocasión, Rodriguez opina que el humor será el mejor antídoto. Se ríe de sí mismo todo el tiempo y anima a hacer lo mismo a sus empleados. “Dejo claro que ninguna idea es sagrada”, dice. “No es tratar a cada idea como si fuera una flor delicada que necesita un tratamiento especial. Se puede hacer broma y mejorar cualquier idea”.


* Segran, Elizabeth. “How To Manage Your Office's Biggest Egos To Get The Best Work”. Fast Company, 09/10/2014 (Artículo consultado on line el 03/11/2014).

Acceso a la noticia: http://www.fastcompany.com/3036872/how-i-get-it-done/how-to-manage-your-offices-biggest-egos-to-get-the-best-work

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