Muchas organizaciones echan de menos a gente emprendedora que han despedido en la crisis. Sin capital humano emprendedor dentro de las empresas, (lo que se conoce como intraemprender) es imposible ganar dimensión y competir; es el volumen de su capital emprendedor lo que diferencia a una empresa excelente de una empresa única.

 

"Estoy convencido de que fomentar el emprendimiento como medida -entre otras- para el autoempleo y la reducción de las cifras del paro puede ser contraproducente: cuanto más fomentamos el emprender, más vaciamos a nuestras empresas del capital humano y de la energía necesaria para avanzar, ganar en dimensión y competitividad. Sin capital humano emprendedor dentro de las empresas, (lo que se conoce como intraemprender) es imposible ganar dimensión y competir; es el volumen de su capital emprendedor lo que diferencia a una empresa excelente de una empresa única". La reflexión es de Antoni Flores, consejero delegado de la consultora Loop, que se está encontrando que a la hora de tratar de implementar modelos nuevos en las compañías ante el crecimiento de actividad que se avecina -cuando no está ya aquí para algunas organizaciones- no hay suficiente gente preparada. Algunos se han marchado y a otros les han echado en medio del torbellino de la crisis. De aquí su temor que para vestir un santo, estemos entre todos desvistiendo a otro.

El razonamiento puede sorprender en unos tiempos en que estamos gastando de tanto usarla -y no siempre con buen sentido- la palabra emprendedor. Sin embargo, ya empieza a cuajar esta idea. Julia Prats, profesora del departamento de iniciativa emprendedora del Iese, por ejemplo, sugiere que "haríamos bien en desmitificar al emprendedor heroico, porque ayuda a crear la idea de que forzosamente nos hemos de buscar la vida fuera de la empresa. Y no siempre es así, es sólo una parte de la verdad. Quien tiene un puesto de trabajo, también debería plantearse muy seriamente emprender desde dentro".

En realidad en el Iese, la definición de emprendedor que han usado siempre no es la misma que usamos habitualmente. Para la escuela de negocios, emprender no equivale a empezar una empresa nueva, sino llevar a cabo nuevas oportunidades con recursos limitados. Emprender lo sitúan en otro plano y lo definen como una "manifestación del comportamiento". "Hay oportunidades que se pueden materializar dentro y otras que se han de empezar fuera. El saber hacer está en acertar en la elección del lugar adecuado desde donde llevarla a cabo", prosigue Prats. En definitiva, un emprendedor, como lo entendemos todos, para el Iese es sólo una parte de una definición mucho más amplia.

Y, ¿qué se piensa en una patronal de pequeñas empresas al respecto? David Giménez, director ejecutivo de Pimec, va también en esta misma línea. "Cada vez se habla más de la emprendeduría corporativa, de interemprendedores, en definitiva" y señala que "entre los emprendedores hay una mortalidad muy alta y en estos casos no hay retorno para la inversión que se ha realizado". Y da un salto desde lo individual a lo social. "En una empresa consolidada, viable y con recorrido para entrar en mercados globales, realizar una inversión en una oportunidad determinada puede conseguir mayores retornos que si la hace un emprendedor individual y no sólo para la empresa, sino para la sociedad".

En el fondo, el problema está en cómo preservar el espíritu que llevó al empresario a crear su propia compañía. Con el paso del tiempo, su empuje cede ante el cúmulo de obligaciones que le atascan en el día a día. y la empresa pierde tracción. Esta tracción es la que echa de menos Antoni Flores en su cometido. "Más allá de los fundadores te encuentras problemas, ya en la segunda línea. La gente afronta serias limitaciones para traccionar una nueva idea, un nuevo modelo". Y da una razón. "Estamos purgando lo que se hizo. En la crisis, por operatividad y táctica, se quería sólo a gente ejecutiva, pero estas personas no pueden traccionar hoy la empresa".

De todos modos, esta necesidad es relativamente reciente. "Hasta hace poco las empresas no eran bastante sensibles hacia las posibilidades de emprender. Lo han empezado a notar cuando tienen algo más de confianza", dice Giménez. En definitiva, buscan el talento que han perdido y quieren recuperar. "Se trata de construir lo que han destruido, porque para sobrevivir debían adelgazarse al máximo. Esta situación es sostenible durante un tiempo, pero si no se da un giro no se podrá seguir...", prosigue.

De hecho, recuperar el talento emprendedor será difícil. En realidad, hay que crear las bases para generarlo. "Una compañía que no sea capaz de crear internamente el contexto adecuado para que se desarrolle el comportamiento emprendedor es que es cortoplacista y no ve que está perdiendo las ventajas que tiene", puntualiza Julia Prats. No todas las empresas son iguales, por supuesto, pero generalizando, la profesora del Iese ve a las multinacionales más metidas en este terreno. "Conozco proyectos en marcha interesantes, aunque han de luchar contra una inercia burocrática que se ha de desmontar". En cuanto a las medianas, es de la opinión que las que han quedado ya se han reinventado, en cambio ve más problemas en las pymes, "porque tienen miedo de innovar, les falta conocimiento y muchas veces también las herramientas para llevar adelante nuevos proyectos. Hay una falta de segundas líneas preparadas, en las que deberían invertir...".

Al respecto, David Giménez, apunta que "nuestra obsesión es la emprendeduría corporativa. Por ello, insistimos en que es estratégico para las pymes analizar qué personas tienen en plantilla para ver qué les falta".

Cierto, pero hay más. Para Antoni Flores, "a menudo olvidamos que sólo es posible generar grandes disrupciones mediante la evolución y el cambio continuo y progresivo, mediante un orden y una cadencia concreta de las cosas. Antes que emprender viene intraemprender; antes del yo está el colectivo; antes que los acontecimientos heroicos, está el esfuerzo continuado, contextualizado y rutinario" Y añade que "la gran disrupción del empleo vendrá con el intraemprendimiento; el emprendimiento trae historias de éxito personal, con creación de riqueza próxima al círculo del emprendedor, pero difícilmente se traduce en un crecimiento estructurado y programado que dé respuesta a las necesidades de una sociedad. Intraemprender y emprender se necesitan y complementan... ¡pero en este orden!"

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