Más de 200 personalidades de la vida académica, social y política han elaborado un documento en el que reclaman que las preocupaciones ambientales (energía, cambio climático, crisis ecológica...) se sitúen en el centro del debate público en España.

El manifiesto Última llamada propugna alentar un nuevo modelo de desarrollo que "haga las paces con la naturaleza" y posibilite "la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra". Esta es la ofensiva de los sectores que cuestionan la idea de una salida de la crisis basada en el crecimiento económico (nueva izquierda, ecologistas...), pues ­según dicen­ el nivel de producción y consumo obtenido, "se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y de romper los equilibrios ecológicos del planeta".

"Los asuntos ecológicos y sociales y el choque de la sociedad industrial contra los límites del planeta están ausentes de la mayor parte de los debates en la reconfiguración de las diversas familias de la izquierda" dice el filósofo y ensayista Jorge Riechmann, uno de sus promotores. El texto rechaza las recetas de la socialdemocracia y dice que el crecimiento económico es un "genocidio a cámara lenta", puesto que las tendencias del progreso pasado "se están quebrando", como evidencian "el declive de la energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos". Además, tacha de insuficientes "los mantras cosméticos de desarrollo sostenible", la apuesta por las tecnologías ecoeficientes o la "economía verde", al juzgar que encubren la "mercantilización generalizada de los bienes naturales", sin que se dé una respuesta global a la crisis ecológica. "Estamos atrapados en una dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura olvida que somos dependientes de los ecosistemas". Los firman entre otros Domingo Jiménez, ex director de la Agencia Europea de Medio Ambiente; los economistas José M. Naredo, Martínez Alier y Óscar Carpintero, el naturalista Joaquín Araújo, Arcadi Oliveres, Esther Vivas, J. López de Uralde, Pablo Iglesias, Teresa Forcades, Xosé M. Beiras y Ada Colau.

El documento (que actualiza conceptos del Club de Roma en Los límites de crecimiento) propone cambios radicales en las formas de producción o el diseño de las ciudades . Pero sobre todo subraya que "no bastan políticas que vuelvan a las recetas" del keynesianismo, como propugna la socialdemocracia, porque éstas "ya nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta". "Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico ni recursos naturales que pudieran sustentarlo".

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