La multinacional británica anuncia el cierre de la fábrica de El Prat y el traslado de la producción a una nueva planta, lo que supone el despido de 170 personas. Serra Soldadura, Castellón y Aismalibar anuncian más ERE en plantas catalanas.

Los chicles Trident están de mudanza. La multinacional británica Cadbury anunció ayer el cierre de la fábrica de El Prat y el traslado de la producción a una nueva planta en Polonia. La decisión, que se enmarca en una reorganización productiva en Europa, supondrá el despido de los 170 empleados que trabajan en la producción en la factoría de la antigua marca Adams.

La empresa confirmó que el cierre no se debe a pérdidas o descenso de la producción, sino a "cambios en la demanda de chicles" que aconsejan concentrar la producción para evitar un exceso de capacidad en El Prat. En el 2007, Cadbury España tuvo unos ingresos de 213 millones y un beneficio de 12,4 millones.

El sindicato UGT calificó el cierre de "deslocalización clara" a Polonia --donde el grupo invirtió 75 millones de euros en una factoría inaugurada el año pasado--, y mostró su sorpresa ante la decisión de Cadbury en una situación de producción elevada y de rentabilidad en El Prat. Ester Espigares, de la federación agroalimentaria de UGT, anunció que exigirán la justificación del traslado de la producción en la reunión convocada para este viernes. CCOO tachó de "injustificados" los despidos.

Cadbury mantendrá en El Prat a 100 personas en las oficinas centrales en España. El grupo, que también vende las marcas Halls y Huesitos, tiene otras dos fábricas en Valladolid y Ateca (Zaragoza) y una delegación comercial en Madrid.

DÍA NEGRO EN LA INDUSTRIA

Entre los 170 afectados habrá un número importante de trabajadores con una media de edad y de antigüedad alta porque proceden de Adams, un fabricante de confitería instalado en España desde 1963 que fue adquirido por Cadbury en el 2002.

El anuncio del cierre de la fábrica de chicles coincidió con otros expedientes de regulación de empleo (ERE) en un nuevo día negro para la industria catalana. Serra Soldadura presentó un ERE de 107 despidos en su fábrica de Zona Franca de Barcelona --que suma una plantilla de 283 empleados-- por una caída de los pedidos de sus clientes de la automoción y la industria aeronáutica. En el accionariado se encuentran Aernova y Caja Castilla La Mancha, ahora intervenida por el Banco de España.

El fabricante de componentes para coches Castellón también anunció el despido de 110 trabajadores en una plantilla de 350 empleados en la planta de Ripollet, a la que se suma el cierre de una factoría de 150 operarios en Madrid. Por último, la firma Aismalibar despedirá a 50 de los 80 trabajadores que tiene en Montcada i Reixac.

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