El Departamento de Sanidad de EEUU publica una guía en internet para reconocer y tratar el daño que origina quedarse sin trabajo o perder dinero en la bolsa, que puede acabar con efectos negativos sobre la salud, físicos y mentales.

¿Sufre usted una tristeza persistente o llora constantemente? ¿Ansiedad excesiva? ¿Falta de sueño, fatiga constante, ira, apatía o dificultades para prestar atención a lo que le dicen, lo que ve o lo que lee? ¿Ha aumentado la cantidad de alcohol que consume, ha vuelto a fumar cuando lo había dejado o ha empezado a usar medicamentos autorecetados? Según el Departamento de Sanidad y Servicios Humanos del Gobierno de EEUU, estos pueden ser síntomas de que la crisis económica afecta a su salud.

Para informar sobre ello, el departamento ha publicado en internet (http://www.samhsa.gov/economy/) una guía sobre los efectos que el estrés que genera una mala situación económica pueden tener sobre la salud y algunos ejemplos para reconocer los problemas y solucionarlos. "Una mala época económica (por ejemplo, aumento de desempleo, desahucios o pérdida de inversiones) puede resultar en un compendio de efectos negativos sobre la salud, físicos y mentales", se lee en la web.

Desempleo y depresión

Ya en 1985, el Instituto Nacional de Salud estableció un vínculo directo entre el desempleo y la depresión. A finales del pasado año, el investigador Arthur H. Goldsmith --profesor de Economía de la Universidad Washington y Lee en Lexington (Virginia)-- alertó de "devastadores y posiblemente permanentes efectos psicológicos del desempleo". En su estudio, Goldsmith identifica varias etapas del efecto psicológico del paro. Así, al principio el desempleado cree que las cosas irán bien y que pronto hallará trabajo. Poco a poco, si no es así, empieza un proceso de autoinculparse de lo ocurrido y una "erosión de la autoestima".

Cuando se está en el paro durante unos pocos meses aparecen "altos niveles de ansiedad, depresión y falta de sueño". Quienes sufren largos periodos de desempleo (Goldsmith habla de más de nueve meses) corren el riesgo de que los efectos psicológicos se conviertan en crónicos. Según el investigador, las personas con niveles de estudios más altos suelen ser más vulnerables a estos efectos psicológicos de la crisis, ya que tienden a "auto-inculparse" de lo que les ha sucedido. "No estás solo", dice la web del Departamento de Sanidad, que ofrece varias técnicas para afrontar los efectos de la crisis: tratar de mantener las cosas en perspectiva, reconocer el lado bueno de la vida y mantener la esperanza en el futuro; reforzar los vínculos con familia y amigos para tener apoyo emocional; dedicar tiempo a la actividad física para aligerar el estrés y la ansiedad; asistir a cursos de formación para aprender nuevas cosas, ya que eso implica un aumento de la autoestima. En general, "hay que reconocer que las crisis económicas pueden asustar a cualquiera, pero que hay formas de salir de ellas: llevar a cabo actividades saludables, tener pensamientos positivos y buscar ayuda de profesionales médicos".

En la web se afirma que el malestar financiero "no causa directamente el suicido", pero que puede ser un factor (origina "humillación y desespero", por ejemplo) que contribuya en personas "que ya eran vulnerables anteriormente". Por eso se considera una señal de alarma, por ejemplo, levantarse por la mañana con la sensación de que "vivir no tiene ningún sentido". Al final, el consejo siempre es el mismo: ir al médico en busca de ayuda. Otro tema es si, como ocurre en EEUU, perder el trabajo implica quedarse sin cobertura médica.

Acceso a la Administración de Servicios de abuso de Sustancias y Salud Mental, Departamento de Sanidad de EEUU: http://www.samhsa.gov/economy

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