A partir del 1 de enero del 2016 deberán ponerse en marcha las medidas prácticas encaminadas a racionalizar los horarios en Catalunya con el fin, no sólo de conciliar la vida personal y profesional, sino también, de propiciar un modus vivendi que facilite la formación cultural, la participación social, la productividad o, dicho en términos generales, el marco adecuado para ganar calidad de vida.


Con esta premisa, y con esta fecha como referencia, se constituyó la semana pasada en el Parlament la comisión de estudio de la reforma horaria, que en un plazo de seis meses redactará el informe para intentar impulsar este proceso.

La música puede sonar vieja ­mucho se ha hablado en toda España de la conciliación horaria y poco se ha conseguido­, pero lo nuevo es que los objetivos que se ha marcado la plataforma Ara és l'Hora ­una iniciativa transversal, con expertos de todos los ámbitos que propone una europeización de los horarios­ se van cumpliendo. Se ha creado la comisión en el Parlament, el Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible está elaborando un informe con propuestas concretas, la semana pasada se reunió la comisión interdepartamental para empezar a trabajar el tema, y también ­aunque con ritmo más lento­ se han dado los primeros pasos en el Consell de Treball Econòmic i Social (CTESC), en proceso de cambio interno.

Todo esto no significa que en el 2016 Catalunya vaya a tener sí o sí los horarios europeizados, que todos los ciudadanos estén, como se propone, comiendo a la una y cenando a las ocho, que se salga antes del trabajo con una jornada más compacta. Son hábitos, ritmos difíciles de cambiar y que no todo el mundo quiere. Pero sí que es el primer intento coral, con la implicación de actores sociales y políticos para intentarlo. La plataforma, que el Govern reconoce como la interlocutora, se ha dado tres años para trabajar con intensidad y si en este tiempo no lo logra, se disolverá, Para ello, el portavoz de Ara és l'Hora, Fabian Mohedano, considera que es imprescindible actuar con todos los sectores implicados a la vez. Es decir, no pedir unilateralmente a las cadenas de televisión, como ha sucedido recientemente, que modifiquen los horarios, sino que sea un cambio coral, que una cosa lleve a otra, y que tenga un "día cero" y una "hora cero" de inicio. Bajando al terreno de lo que podrían ser ejemplos concretos ­y sobre las propuestas que se están trabajando­, Mohedano señala que si se impulsa que se coma a la una para salir antes del trabajo y con una pausa al mediodía más corta que la actual, se debería empezar a practicar en la Administración y que el horario fijo a realizar ­al margen del reparto del resto de horas­ fuese de 8 a 13 horas en vez de 9 a 14. Siguiendo con esta línea, también se podría establecer en la universidad que se comiese de 13 a 14 horas. En el ámbito empresarial, se indica que las grandes corporaciones ya tienen un horario bastante racional, pero en las pequeñas y medianas empresas se trata de trasladar que es mucho más productivo comer antes, reducir el largo parón del mediodía y avanzar de forma natural la hora de salida.

Cada uno es libre de hacer el horario que quiere, no se trata de legislarlo todo, pero la comisión del Parlament y la del Govern lo que pretende es impulsar unas medidas que fomenten una tendencia hacia la racionalización horaria sin que tengan un impacto económico negativo en los sectores afectados. Un comercio sólo cerrará antes, se recuerda, si la persona que compra a última hora lo hace a las siete de la tarde en vez de a las ocho. Ara és l'Hora se está reuniendo con los gremios de restauración, ocio nocturno, salas de teatro y cine, entre otros muchos, para estudiar cómo se puede sacar un rendimiento económico a una eventual reforma horaria. Sin una implicación general este cambio es imposible y aquí está su gran dificultad.

En la exposición de motivos que dio paso a la constitución de la comisión parlamentaria ­apoyada por todos los grupos­ se señala que la "desorganización horaria" en Catalunya es el resultado de la superposición de viejos horarios fabriles, las transformaciones sufridas por el crecimiento económico durante el franquismo, el impacto de las demandas propias de los años de crecimiento desordenado. la cultura presencialista en el trabajo o la necesidad de hacer muchas horas para tener un salario digno. Esta situación, se indica, deriva en serios obstáculos para la competitividad y la producción empresarial, los riesgos psicosociales de los trabajadores, la desigualdad de género, los bajos rendimientos educativos o la falta de tiempo familiar. Por ello se sostiene que otra organización del tiempo dará mejor vida.



Propuestas y avances

- Informe con medidas. El Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible está elaborando un informe con medidas concretas.

- Seis meses. La comisión del Parlament entregará su dictamen este año.

- Ara és l'hora. La plataforma impulsora se ha reunido con los sectores para abordar el impacto económico.

- 13 h/20 h. Son las horas simbólicas que se proponen para comer y cenar, una forma para lograr una jornada laboral compacta.

- Día cero. Los impulsores creen que la reforma debe empezar un día concreto con todos los actores implicados a la vez para lograr el cambio.

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