Xavier Ferràs, Decano de la Universitat de Vic - Universitat Central de Catalunya: "El campo de juego de la innovación es global. Y las fuerzas que llevan a la emergencia del nuevo paradigma de innovación son fuerzas impulsadas por la propia globalización."


Hace unos años, Henry Chesbrough, profesor la Haas School of Business de la Universidad de Berkeley (California), y doctor honoris causa por la Universitat de Vic, acuñó un nuevo término brillante e inspirador que ha revolucionado el mundo de la innovación: open innovation (innovación abierta). Dicho concepto, desarrollado en su superventas Open Innovation: The new imperative for creating and profiting from technology, se ha extendido como buena práctica y ha creado un nuevo paradigma de innovación adoptado por la mayor parte de grandes corporaciones mundiales como Lego, Unilever, Procter & Gamble, Philips, Siemens, Cisco, Hewlett Packard o Shell, entre otras.

¿De dónde surge este concepto? El paradigma de innovación abierta postula que es ineficiente encerrar el proceso innovador dentro de las fronteras de la organización. La innovación es la explotación con éxito de nuevas ideas y/o nuevo conocimiento, pero no es necesario que dichas ideas o conocimiento se generen dentro de la empresa. Las oportunidades pueden estar fuera, e, incluso, ideas o conocimiento generados internamente, pero desestimados por la estrategia corporativa actual, pueden ser puestos en valor y utilizados por terceros, en otros sectores y/o países, haciéndolos rentables.

El campo de juego de la innovación es global. Y las fuerzas que llevan a la emergencia del nuevo paradigma de innovación son fuerzas impulsadas por la propia globalización.

En primer lugar, la aceleración de la creación de nuevo conocimiento. Se estima que cada cinco años se dobla el conocimiento disponible en el mundo, en número de artículos científicos. Cada día se publican unos 6.000 nuevos artículos en revistas científicas de impacto. Millones de investigadores en universidades, presionan de forma competitiva para expandir la frontera humana del conocimiento. Existe, por tanto, un infinito mar de conocimiento fuera de nuestras organizaciones, accesible on line, en tiempo real y a coste cero. Establecer una red de alianzas estratégicas, determinar dónde está el conocimiento necesario, las tecnologías y los focos emergentes de ciencia, será crítico para la competitividad empresarial.

EL PAPEL DE LA TECNOLOGÍA

En segundo lugar, la constatación de la tecnología como dimensión fundamental de la innovación: la tecnología genera incrementos exponenciales de productividad. Ninguna otra forma de innovación tiene la potencia creadora de valor de la innovación tecnológica. Una nueva plataforma tecnológica puede incrementar la productividad de forma no imaginable antes de alumbrar esa tecnología. Además, se puede proteger (patentar), y genera fuertes barreras de entrada a competidores por know-how. Y esa tecnología suele existir, como hemos visto, fuera de la empresa. Es más barato buscarla externamente que desarrollarla dentro. Se trata de abrir el proceso innovador.

En tercer lugar, la ingente dimensión de las inversiones tecnológicas. La ciencia y la tecnología se generan en entornos de muy elevada masa crítica. La empresa más intensiva en tecnología hoy, Volkswagen, invierte en I+D unos 9.000 millones de euros anuales. Esta magnitud es tanto como tres veces toda la inversión en I+D (pública y privada) de Catalunya. Por cierto, tenemos la inmensa suerte de tener en Catalunya un centro de desarrollo de dicha empresa (la de mayor presupuesto de I+D mundial): el Centro Técnico de Seat.

A Volkswagen le siguen Samsung, Roche e Intel, con presupuestos similares. Es impensable para una pyme competir con estas dimensiones de desarrollo tecnológico interno e intentar ser líder en tecnología. Es más eficiente dotarse de una estructura flexible, externa y abierta de I+D consorciado con universidades y centros tecnológicos o clústeres para competir con los grandes.

Open innovation surge de la convergencia de nuevas fuerzas en el mundo de la innovación: un océano de conocimiento disponible a nuestras espaldas, y una inmensa cima de retos tecnológicos por superar, que podemos mejorar en equipo (con alianzas). Además, la creciente necesidad de diferenciación ofrece la oportunidad de hibridar ideas y productos (buscando oportunidades fuera de nuestro contexto habitual). La fuerza habilitadora de la conexión informática global facilita el proceso.

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