A diferencia de otros países, donde la movilidad geográfica forma parte habitual de la carrera profesional, los españoles nunca han sido demasiado partidarios de hacer las maletas para trabajar lejos de casa, ni siquiera en otras provincias o comunidades autónomas. Pero la crisis parece haber empezado a modificar esta tendencia.


Los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) demuestran un ligerísimo aumento de los contratos que implican movilidad interprovincial, es decir, el domicilio del trabajador y su lugar de trabajo se encuentren en diferentes regiones, independientemente de que el desplazamiento del profesional sea diario, temporal o de manera permanente. Así, de los 14.782.687 contratos generados en España el año pasado, 1.846.026 (el 12,49% del total) implicaron procesos de migración de una provincia a otra, frente a los 1.641.135 del 2012 (11,56% del total de contratos firmados).

Según la Guía del Mercado Laboral 2014 de la firma de selección Hays, el 68% de los españoles -tanto los desempleados como los que tienen empleo- aseguran que estarían dispuestos a trabajar en el extranjero y hasta un 87% se muestra dispuesto a cambiar de ciudad o región dentro de España si la oportunidad profesional vale la pena. El porcentaje ha ido creciendo de forma progresiva desde el inicio de la crisis, principalmente por la dificultad que encuentran muchos desempleados para encontrar trabajo relacionado con su formación en sus zonas de origen: de ahí que, según datos de Randstad, los más abiertos al traslado serían los profesionales con estudios universitarios, seguidos de aquellos con Formación Profesional. Otro factor que explica el aumento de la movilidad sería un posible cambio de mentalidad que muchos expertos llevan años reivindicando y que podría estar empezando a producirse, aunque a marchas forzadas. "A menudo la movilidad es más teórica que real -aclara Salvador Sicart, director de Hays-: En las entrevistas preliminares muchos candidatos dicen que están dispuestos a trasladarse a otra comunidad autónoma pero, cuando les llamas para ofrecerles una propuesta en firme, acaban rechazándolo por motivos familiares".

Luis Pérez, director de Relaciones Institucionales de Randstad, considera que empieza a apreciarse "un cambio de valores" en los candidatos, que "están reduciendo sus hábitos de consumo" y pueden plantearse "desplazarse a zonas con tasas de desempleo bajas donde puedan encontrar un buen equilibrio entre los ingresos y el coste de vida", como Navarra o Baleares.

Sin embargo, Madrid y Catalunya siguen siendo los destinos estrella. Según un reciente estudio de Randstad, en 2013 se firmaron en Catalunya 250.229 contratos de trabajo a personas procedentes de provincias de otras zonas españolas, mientras que 220.938 catalanes firmaron contratos fuera de Catalunya. En el extremo opuesto -las zonas con saldo negativo, es decir, donde hay más profesionales que se marchan a trabajar a otras provincias que personas que entran- se sitúan Andalucía, Castilla y León,y Castilla-La Mancha. Catalunya y Madrid son los destinos preferidos no sólo por la mayor concentración de empresas y oportunidades sino también por los salarios. La Guía del Mercado Laboral 2014 de Hays, que ofrece información sobre los salarios medios para cada perfil en cinco ciudades (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia y Sevilla) demuestra que Madrid y Barcelona son las ciudades donde mejor se paga un mismo perfil, especialmente en aquellos de mayor cualificación. Por ejemplo, para una posición de Project Manager de construcción con más de diez años de experiencia el salario puede alcanzar los 75.000 euros en Barcelona y Madrid, frente a los 55.000 que se pagarían por la misma posición ubicada en Bilbao, Sevilla o Valencia. Las brechas salariales con el resto de ciudades se reducen a medida que baja la categoría del perfil solicitado.

El perfil profesional también marca el destino predilecto de los trabajadores viajeros. "Los profesionales ambiciosos saben que en Madrid y Barcelona se concentran las firmas internacionales, ingenierías y empresas de servicios y que por tanto ahí tienen más probabilidades de desarrollar una carrera de éxito, pero seguramente un financiero preferirá Madrid pro la abundancia de firmas del sector y un perfil tecnológico sabe que en Barcelona está la meca de su sector", destaca Salvador Sicart, de Hays.

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