Estudiantes de 19 países, entre ellos España, reclaman currículos más plurales y conectados con la realidad en los estudios de Economía. A partir de un manifiesto conjunto, los alumnos denuncian un “sesgo ideológico” que margina las teorías críticas y adoctrina en el neoliberalismo.


Los alumnos de Economía han dicho basta. Estos estudiantes raramente alzan la voz. No son precisamente los que más se movilizan en las huelgas universitarias ni encabezan las protestas. Pero, en una iniciativa sin precedentes, se han unido para exigir una revisión profunda de su plan de estudios. De momento son 42 asociaciones de alumnos de 19 países, entre ellos España. La semana pasada publicaron un manifiesto conjunto en el que denunciaban el “sesgo ideológico” con el que se imparte la Economía en las facultades de todo el mundo –véase el comunicado arriba–. El neoliberalismo impregna el currículo, dicen, y apenas hay lugar para la reflexión ni la crítica.

En algunas facultades incluso se han eliminado las asignaturas de Historia Económica o de Pensamiento Económico en favor de las Matemáticas y la Estadística. Las fórmulas se imponen a las ideas. Lo que uno estudia moldea su mente e influye en sus decisiones. Los chicos que hoy aprenden en las facultades serán los asesores de mañana, los que diseñarán políticas públicas, los que recomendarán bajar o subir impuestos... Los que, en buena parte, moldearán la sociedad. Todo bajo una determinada óptica y con menos capacidad interpretativa. Este es, en resumen, el mensaje que lanzan. El comunicado cuenta con el apoyo de economistas como Thomas Piketty –profesor de la Paris School of Economics–, Ha-Joon Chang –profesor de la Universidad de Cambridge– o Victoria Chick –de la University College London–. Los principales medios económicos internacionales han publicado el manifiesto de los estudiantes, y el debate crece. Además, cada asociación de alumnos trabaja en sus respectivos países para provocar un cambio.

“No estamos en contra de una u otra teoría, lo que pedimos es pluralidad en los planes de estudio”, señala Laura de la Villa, una de las impulsoras del movimiento en Barcelona. Laura estudió Economía en la Universitat Pompeu Fabra (UPF), y tras realizar un máster, prepara un doctorado en la Universitat de Barcelona (UB). Para ella, lo más sorprendente es “la homogeneización del currículo, ¿cómo ha ocurrido? ¿Y por qué?”. “El cuerpo central del plan de estudios está basado en la economía neoclásica –la que presupone que el mercado se autorregula:–, y las teorías keynesiana, feminista, marxista o ecológica ocupan un espacio marginal”, añade. Otras disciplinas, como la Sociología, la Biología o la Historia también han sido, por lo general, desplazadas en las facultades.

Esta iniciativa tiene su origen en la Universidad de Manchester. Un grupo de alumnos y profesores fundó hace más de un año la Post-Crash Economic Society, que pide una revisión de los fundamentos de la economía tras la crisis y la respuesta que los organismos internacionales y los gobiernos han dado a esta. Poco a poco se han sumado más colectivos, aglutinados en el colectivo Rethinking Economics (repensar la economía).

Nunca antes los conceptos económicos habían estado tan presentes en el día a día. Prima de riesgo, hipotecas subprime, deuda, rescates bancarios, intervención de países... “Pero en las facultad parece que nada de esto esté pasando, apenas comentamos lo que ocurre, damos el programa y ya está”, afirma Andrea Cabañero, estudiante de Economía en la UPF y otra de las integrantes de Post-Crash Economic en Barcelona. Su compañera de clase, Mireia Salazar, tiene grabada en la memoria una clase en la que los alumnos pedían al profesor hablar sobre la crisis del euro y las últimas noticias que venían de Bruselas y este “se salió por la tangente, decía que teníamos que dar el programa, allí se me cayó la venda de los ojos”. “En la universidad hemos hecho algunos debates sobre la crisis económica y se han dado conferencias, pero no hemos analizado el fenómeno con la profundidad que requiere”, añade Ferran Español, alumno de la UB y de la UPF, así como otro de los promotores del manifiesto.

Hace siete años que el mundo vive inmerso en una profunda crisis, “pero en las facultades de Economía se enseña lo mismo, se ha producido una desconexión con la realidad”, coinciden estos estudiantes. La Economía que ellos aprenden en clase, continúan, ha sido incapaz de predecir la quiebra económica y de buscar soluciones. Piden una alternativa y dejar de lado los dogmas.

En el mundo académico las opiniones al respecto están muy divididas. El catedrático de la UPF y ex decano de su facultad de Economía, José García-Montalvo, defiende “la pluralidad” del currículo en España. Sí reconoce que siempre “hay una ideología dominante dentro de los planes de estudio, sobre todo en determinados países”, pero considera que la docencia es más rica hoy en día. “La disciplina se ha tecnificado, las matemáticas y la estadística son necesarias para que los alumnos puedan realizar análisis objetivos”, continúa.

El economista y ex rector de la UB Juan Tugores –también fue decano de la facultad de Economía– coincide con la mayor parte de las reivindicaciones de los estudiantes. “La crisis económica debería ser un aspecto absolutamente central de las clases, pero esto no ocurre; hemos olvidado que la Economía es una ciencia social y ahora parece que sea una parte de las Matemáticas”, dice este catedrático. Los decanos de las principales facultades de economía defienden su plan de estudios y rechazan sesgos ideológicos. La realidad, sostienen, está presente en las clases.

La decana de la UB, Elisenda Paluzie, pone como ejemplo que su facultad incluye tres asignaturas obligatorias de Historia y Pensamiento Económico, así como Sociología, y optativas de Economía Feminista o del Medio Ambiente; una de las ofertas más amplias del país. Lo mismo apunta el decano de la UAB, Joan Massó: “Los currículos son fruto de un equilibrio entre todo el profesorado, de muy variadas tendencias”. Vicente Ortún, de la UPF –la primera facultad de Economía de España–, señala que estudiantes y profesores organizan debates y conferencias sobre la crisis y teorías críticas. “Nos encargamos de abarcar el máximo de conocimiento posible; en octubre, por ejemplo, traeremos a Thomas Piketty para que dé la lección inaugural del curso”. En la facultad de la UPF Historia Económica es una asignatura optativa, no obligatoria.

Así, profesores y estudiantes discrepan. Estos últimos piden que se reflexione sobre una cuestión: “¿La economía que aprendemos trabaja al servicio de las personas?”.



EXTRACTOS DEL MANIFIESTO DE LOS ESTUDIANTES

No es sólo la economía mundial la que está en crisis. La enseñanza de la Economía también está en crisis, y esta crisis tiene consecuencias que van más allá de la universidad. Lo que se enseña en la universidad moldea la mentalidad de las próximas generaciones de políticos y, por tanto, da forma a la sociedad en que vivimos. Nosotros, 42 asociaciones de estudiantes de Economía de 19 países diferentes, creemos que es hora de reconsiderar la manera en que se enseña la Economía. Estamos insatisfechos con el empobrecimiento progresivo del plan de estudios que ha tenido lugar a lo largo del último par de décadas.

Pluralismo de teorías significa ampliar el rango de corrientes de pensamiento económico representadas en los planes de estudio. No nos oponemos a ninguna teoría en particular. No se trata de tomar partido, sino de promover debates intelectualmente ricos y de aprender a contrastar ideas críticamente. Mientras otras disciplinas abrazan la diversidad y enseñan teorías distintas aun cuando son incompatibles entre sí, la economía es presentada como un cuerpo de conocimiento unificado. Es cierto que la escuela de pensamiento dominante tiene variaciones

dentro de sí, pero no deja de ser una única manera de hacer economía y de mirar al mundo. Por último, la enseñanza de la economía debe incluir enfoques interdisciplinarios y permitir a los estudiantes interactuar con otras ciencias sociales y con las humanidades.

La economía es una ciencia social; los fenómenos económicos son complejos y rara vez se pueden entender si se presentan en el vacío, aislados de sus contextos sociológicos, políticos e históricos. Y para poder discutir sobre política económica adecuadamente, los estudiantes han de entender los impactos sociales y las implicaciones morales de las decisiones económicas. El pluralismo en la economía es esencial para un debate público saludable. Es una cuestión de democracia.



DOS LÍNEAS ENFRENTADAS

Karl Marx y Adam Smith representan dos maneras de interpretar el mundo y la economía. Ha ganado la teoría iniciada por el segundo. De todos modos, los alumnos críticos no se oponen a ninguna escuela en particular. Sólo piden que no se excluyan corrientes de pensamiento y disponer de la máxima información posible.



A FAVOR Y EN CONTRA


José García Montalvo
Catedrático de Economía de la UPF


“La economía ahora es más técnica y menos ideologizada que antes. Aun así, siempre predomina una tendencia en todas las ciencias. En España la enseñanza es más plural, y no se ha olvidado la historia o la filosofía, materias que considero fundamentales. En otros países, como Estados Unidos, los currículos son más homogéneos desde el punto de vista ideológico y predominan los tecnicismos. También se ha producido una hiperespecialización”

Juan Tugores
Catedrático de Economía de la Universitat de Barcelona


“En las facultades se enseña con un enfoque que prioriza las formalizaciones y los aspectos matemáticos mientras se olvida la Economía como ciencia social. Las matemáticas son un instrumento, pero se han convertido en un fin en sí mismo. Hoy en día la valía de un economista se vincula a su capacidad de desarrollar aspectos formales y no de atender a los problemas sociales. Los alumnos han perdido capacidad interpretativa a causa de esto”



Un movimiento europeo que no para de crecer

Francia y el Reino Unido iniciaron el movimiento crítico con la enseñanza de la Economía en las facultades. El núcleo más activo, hasta el momento, está en la Universidad de Manchester, pero se está extendiendo a más países. En España, se han unido asociaciones de alumnos de Barcelona, Madrid y Santiago de Compostela. El grupo de Barcelona intenta sumar a más personas y organizar jornadas, actos y debates. Mientras tanto, la PEPS-Economic de Francia y la Netzwerk Plurale Oekonomik de Alemania son otros colectivos con peso en esta iniciativa. Las asociaciones trabajan en red y coordinan las acciones.

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