Empresas, proveedores y socios son un difícil y seductor triángulo, y sus alianzas son arriesgadas. Condenados a entenderse y a respetarse hasta que su relación contractual les separe, las cadenas de suministro se han dilatado enormemente y esto las ha hecho más vulnerables que nunca.


El escándalo de Apple, cuyos proveedores contrataron más de cien menores de edad, sobre todo en China; los suicidios de los empleados de France Telecom o Foxconn, fabricante de iPad e iPhone; la presunta alimentación tóxica a pollos en China de un proveedor de Kentucky Fried Chicken; los excesivamente bajos sueldos de Wal-Mart (el mayor empleador de EE UU); Billabong atacada por hackers que se apropiaron de 35.000 nombres de usuarios y sus contraseñas, o la acusación de sobornos a la minera Riotinto colocan a las grandes compañías y a los riesgos que contraen continuamente en su relación con terceros en el ojo del huracán.

Empresas, proveedores y socios son un difícil y seductor triángulo. Condenados a entenderse y a respetarse hasta que su relación contractual les separe, las cadenas de suministro se han dilatado enormemente y esto las ha hecho más vulnerables que nunca. “En la distribución alimentaria la selección de proveedores es muy compleja, ya que viene predeterminada por las exigencias del consumidor. No aceptamos intermediarios. Trabajamos directamente con el fabricante. Si detectamos subarrendamiento, se anula la relación”, apunta Francesc Pallarés, miembro del comité ejecutivo de Miquel Alimentació, que cuenta con más de 1.700 proveedores.

Así, según el informe de Baker & Mckenzie, En buena compañía, los mayores riesgos relacionados con terceros se presentan en China, India y África, y en general en países emergentes, por la tentación y la presión para aceptar prácticas irregulares, al afirmarse que son propias de la cultura local. En Norteamérica, Europa, Centroamérica y Sudamérica, además de los delitos informáticos, la insolvencia es uno de los mayores riesgos. En África son los sobornos y en Asia y Oriente Próximo, aplicar la normativa en el control de las exportaciones.

“Muchas de las empresas que se han instalado en países emergentes, especialmente en China e India, están incrementando sus beneficios a costa de unos sueldos escandalosamente bajos de los trabajadores locales, pero ningún Gobierno acomete acciones para evitar estas prácticas nada responsables. Estas compañías, además de no crear trabajo en España, pagan impuestos en aquellos países a un coste mucho menor”, opina Ignacio Soret, de ESIC.

La reputación, prestigio e imagen de las empresas está en juego. Años de solidez y firmeza pueden estallar en minutos, el tiempo que tarda un rumor en propagarse en las redes sociales, al condenar una decisión, una estrategia o un producto y hacer caer en picado el valor de la empresa en Bolsa. Algo en lo que coincide el director de PRGX Iberia, José Luis Suárez, “debido a la gran incertidumbre del mercado es definitivo para las compañías conocer exactamente los riesgos derivados de su cadena de suministro. Una mala gestión en el control de esta cadena puede dar al traste su cuenta de resultados, por no hablar de la enorme dificultad de relanzar una reputación dañada y de su altísimo coste”.

“Nadie dice que sea fácil, pero el mundo empresarial ha de ser exhaustivo en el seguimiento de terceros más allá de los términos contractuales. Así se evitarían sucesos como el hundimiento de la maquinaria de la fábrica textil de Bangladesh, donde murieron más de mil trabajadores, proveedores de diversas empresas textiles, al haber más maquinas de las permitidas”, sostiene el profesor de estrategia y RS de IE Business School, Joaquín Garralda.

Es una tendencia imparable en todo el mundo que los Gobiernos comiencen a exigir a las compañías normas rigurosas que las responsabilicen no solo de sus propios actos sino también de los de sus terceros. “Las empresas están más preocupadas que nunca por el prestigio de los terceros, antes incluso que el coste”, señala el informe de Baker. No hay que olvidar que es la era del consumidor. Hoy, más informado que nunca, lee, juzga y castiga desde corrupciones, financiación de guerrillas, explotación infantil o blanqueo de capitales hasta sobornos, abusos de poder, deficiente protección de datos o utilización de trabajadores clandestinos.

“Hay un antes y un después de la tragedia de Bangladesh”, continúa Garralda, “en Europa se llama IndustriAll Global Union, una asociación de sindicatos que representa a 50 millones de trabajadores y está presente en 140 países, con la que se llegó a acuerdos para fijar calendarios de reuniones de forma conjunta con terceros y dotarlos de formación e independencia para detectar problemas y, lo más importante, para denunciarlos”. Empresas como Inditex, que cuenta con más de 1.400 proveedores a los que prohíbe derivar la producción a terceros sin su autorización previa y escrita, son ejemplo de esta colaboración.

Para reducir los riesgos con terceros, el 83% de los encuestados en el citado informe opina que la estrategia más importante a seguir es la formación. “Desde El Corte Inglés llevamos a cabo un programa de verificación de condiciones sociales y laborales de nuestros 20.000 proveedores a través de auditorías sociales y programas formativos en todos los ámbitos. Además, todos los proveedores deben de comunicar el lugar de producción”, indican fuentes de la compañía.



Certificar a terceros

Reino Unido es pionero en la certificación de proveedores en sostenibilidad. Una buena parte de su tejido empresarial como las universidades de Reading, Exeter, Gloucestershire o Brunel, la energética Centrica, la firma de servicios de ingeniería Arup o el aeropuerto de Heathrow están empeñados en demostrar a sus clientes el alto grado de sostenibilidad de sus fabricantes, transportistas, distribuidores, intermediarios o franquiciados.

Un informe de Lloyds Bank sobre prácticas sostenibles destaca que el 87% de empresas que han implementado programas para mejorar la sostenibilidad han registrado incrementos en su cuenta de resultados. “Junto a The Chartered Institute of Purchasing&Supply hemos diseñado el CSI, el primer índice independiente para certificar proveedores en sostenibilidad. Más de cien puntos permiten medirlos para comprobar su nivel de cumplimiento de las normas y estándares nacionales e internacionales que existen en cuanto a solvencia económica, responsabilidad social y medio ambiente”, explica José Luis Suárez, director de PRGX para España y Portugal.

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