Los departamentos de RH de las principales empresas y las consultoras especializadas en alta dirección se han puesto manos a la obra para diseñar módulos de formación con los que motivar a los ejecutivos, tanto a nivel empresarial como a nivel emocional.

"Después de la guerra, un clavo que vendieses te hacía rica. Estaba todo por hacer. Lloramos mucho, pero había dos caminos: seguir llorando o reaccionar. Eso sí, tuvimos que cambiar de mentalidad, partir de cero y adaptarnos a una realidad nueva y completamente desconocida para los españoles. Mi marido y yo empezamos a vender hierro, montamos una empresa y nos fue bien, muy bien, aunque luchamos como jabatos", explica Petra Llopis, una ex empresaria de 97 años que sigue apostando por la lucha en tiempos de crisis.

Salvando las enormes distancias y realidades, por las actitudes no pasan los años. La capacidad de reacción frente a la adversidad es una cualidad innata del ser humano que, en épocas difíciles, ha de potenciarse. La crisis es un hecho y hay que plantarle cara, pero para ello es necesario dar nuevas armas a los que lideran el barco, redefinir estrategias, buscar soluciones valientes y apostar por actitudes renovadoras que tengan un fin común: luchar para reflotar el mercado. Y luchar juntos. Asistimos a la etapa de los equipos, de unir fuerzas para levantarse, de trabajar con ilusión y grandes dotes de imaginación.

Por ello, los departamentos de recursos humanos de las principales empresas y las consultoras especializadas en alta dirección se han puesto manos a la obra para diseñar módulos de formación con los que motivar a los ejecutivos, tanto a nivel empresarial, estableciendo gabinetes de crisis, como a nivel emocional. "La crisis se está generalizando y ha llegado a la mayoría de sectores. Pero es curioso que este tipo de formación nos la requieren más los directivos de áreas que no están directamente en crisis, a los que el terror al futuro les genera un mayor nivel de ansiedad. El liderazgo se adapta al entorno. No podemos dirigir como lo hacíamos antes y por eso ahora valores como el compromiso y la confianza son más importantes que el talento puro", según Javier Cantera, presidente de la consultora BLC.

Si bien sanear la cuenta de resultados y reestructurar plantillas son algunas medidas para tratar de adaptarse a los malos tiempos, es cierto también que los propios ejecutivos deben mantener ante todo un pensamiento positivo frente a la adversidad. "Ser optimista es un primer paso para afrontar adecuadamente una crisis", añade Cantera. "Sin embargo, es absolutamente necesario desarrollar la capacidad de encajar los golpes y volverse a restablecer. Hay que saber sufrir y ser permeable para motivarse por objetivos a largo plazo más que a corto, a diferir la recompensa. Nuestros cursos están impartidos por especialistas formados en los paradigmas de psicología positiva. Porque debemos tener claro que toda crisis termina y hay que saber lo que vamos a hacer después".

Manuel Segovia, director de recursos humanos de la agencia Efe, ha realizado el curso Nuevas tendencias en la gestión de RR HH, de BLC. "Destacaría las pautas que nos han dado para afrontar la realidad que estamos viviendo, la gestión de la diversidad y la importancia de la comunicación frente a una crisis. Si en épocas de bonanza nos preocupaba retener el talento y promocionarlo, ahora la motivación se ha convertido en nuestra mejor aliada", afirma.

"La crisis es un reto", sentencia Ángel Aledo, director de Recursos Humanos de

Zardoya Otis, que se ha visto afectada por la crisis inmobiliaria. "Nosotros no hablamos de crisis sino de reducción en las ventas y de cómo combatirla, que es sin duda apostando por la imaginación, innovación y nuevos productos. La crisis es un concepto mental. Hay que pensar en otros resortes. Hemos lanzado al mercado el servicio Élite, que consiste en que podemos sacar a un pasajero encerrado en uno de nuestros ascensores de cualquier punto de España a distancia interviniendo remotamente", agrega.

"En los cursos que damos para motivar a los líderes les guiamos por un camino que va desde el autodescubrimiento de sus fortalezas y áreas de mejora, pasando por el desarrollo de las cinco metacapacidades del liderazgo personal positivo, hasta llegar a cómo poner en práctica ese liderazgo en su organización", explica José Luis Catalina, socio director de BLC Desarrollo. "En la primera etapa, los ejecutivos obtienen una foto precisa de sí mismos. Después se desarrollan las cinco metacapacidades a través de actividades de experiential learning y de casos prácticos. Cobra particular relevancia la transformación del estrés, donde a través de las más sofisticadas tecnologías se aprende a controlar y a saber gestionar mejor los niveles de tensión del equipo. En una tercera fase se han de ver fructificar las dos fases anteriores, abordando las pautas esenciales para la dirección de equipos, cómo conocer mejor las claves de funcionamiento de las personas de la organización para tener mayor capacidad de influencia, motivación y, en definitiva, liderazgo", señala Catalina.

Las pautas de formación frente a la crisis de BBVA son "motivar y potenciar el liderazgo de su equipo comercial. A través de la escuela del banco hemos puesto en marcha un programa dirigido a directores de centros de banca comercial en el que se trabajan las habilidades de liderazgo, gestión de conflictos y motivación en la dirección de equipos comerciales. El objetivo es reforzar las habilidades de dirección en un entorno como el actual", explica José Manuel Arroyo, director del centro Santa María de Guía, de Gran Canaria.


Trabajar las emociones

Desde el punto de vista psicológico, es muy importante mantener una visión clara y positiva de la realidad que permita a los líderes tomar las decisiones correctas sin el estrés, ansiedad y pánico que se derivan de trabajar bajo una fuerte presión. Por ello, desde la consultora BLC se recomienda seguir el paradigma del ERPA:

E. Emocionalmente hay que afrontar su existencia como una variable del entorno, no como una constante. Por eso hace falta lejanía emocional para poder pensar las soluciones a la crisis.

R. Racionalmente hay que estructurar dónde están nuestras oportunidades en la crisis. Toda crisis es susceptible de empeorar y, por tanto, no intentemos pensar si no se procura separarse emocionalmente. El trabajo continuo es la mejor terapia para superar racionalmente un periodo de crisis.

P. Procedimentar la actuación durante la crisis. La crisis se supera con acciones pequeñas y positivas. Hay que huir de soluciones mágicas y definitivas.

A. Automatización. Es necesario interiorizar las conductas para convertirlas en un hábito de actuación. Hay que visionar diariamente la alegría del día y de la actuación de cada uno. Para ser feliz hay que empezar queriendo serlo.

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