El papeleo burocrático, sobre todo en tiempos de crisis, desincentiva el desarrollo de la actividad económica de forma muy significativa. Conscientes del problema, y aunque muy lentamente, la Administración trata de simplificar los trámites y agruparlos en una única ventanilla.


Un trabajador de un departamento de la la Generalitat entendió que a Btactic le faltaba una acento abierto en la letra a. Y fue se lo puso… Y hacerlo desaparecer, para que el nombre coincidiera con el que ya figuraba en los estatutos de esta cooperativa dedicada principalmente a los servicios informáticos en la nube, demoró un par de meses su puesta en marcha. “Ese retraso supuso que perdiéramos un contrato que nos iba a reportar unos 3.000 euros –continúa explicando Óscar Ortega, emprendedor de 39 años–. Y 3.000 euros, en tiempos de crisis, cuando estás empezando, es mucho dinero…”.

Fuentes de la patronal de pequeños y medianos empresarios de Catalunya, Pimec, identifican los tres grandes escollos del emprendedor: los problemas de financiación, el paupérrimo consumo y las trabas administrativas, la burocracia, el papeleo, sobre todo en estos tiempos de estrecheces y dificultades. No es que los funcionarios aún sean aquellos arrogantes vigilantes sin voluntad de servicio público del antiguo régimen, ni que el sistema subsista ajeno a la realidad y las necesidades de las personas, sólo preocupado en cumplimentar sus formularios y procedimientos. No se trata de las viejas leyendas del “vuelva usted mañana”. El problema es que los ritmos de la administración son aún inferiores al del resto del planeta, y que para el autónomo, para el emprendedor, para el empresario, esas esperas se traducen en costes determinantes.

Uno puede ahogarse en una temible tormenta perfecta… ante un paralizado expediente abierto simplemente porque el funcionario encargado está de vacaciones, con el proceso estancado porque una administración no le dice a otra que… Y, encima, agobiado por la hipoteca, porque para cobrar todo el mundo es eficiente, incapaz de comprender porque has de ir a un millar de ventanillas para montar un único negocio.

Benet Rins, de 56 años, montó la empresa de tratamiento de residuos Ivalore al principio de la crisis, en Sant Feliu de Buixalleu (Selva). “Pero queremos crecer”. Antes de Navidades despidió a dos empleados contratados antes de verano. “Pasamos de siete a nueve empleados, queremos tratar más residuos, una nave más grande, pero los permisos no terminan de llegar y ya no puedo permitirme un incremento de gastos que no va acompañado de otro de ingresos. Me siento atrapado entre administraciones. Una le tiene que enviar a otra un papel… Nadie quiere firmar nada, nadie quiere asumir responsabilidades”. “Tardamos dieciocho meses en abrir esta empresa, ocho más de lo habitual, ocho más de lo previsto. Entre otros motivos por la baja de una funcionaria… Hasta que no reclamamos no se aceleró el proceso. Tienes que hablar con mil departamentos. Tienes que explicar la misma historia en un millón de sitios… y mientras tanto vas perdiendo dinero. Cada uno de aquellos ocho meses me supuso un gasto inesperado de 10.000 euros. Cuando me hice empresario, antes de emprender estas aventuras, yo ya tenía mi casa pagada. Ahora estoy de nuevo hipotecado”, lamenta Rins.

Pimec aplaude la iniciativa de la Generalitat para simplificar trámites, aún en desarrollo, conocida como la ventanilla única. Aún así, insiste en que queda mucho por hacer, que a la hora de elaborar sus procedimientos la Administración no termina de considerar los costes que implican. Y son los emprendedores quienes más lo padecen. Porque los gastos son más o menos los mismos para todos. Según Pimec, los costes administrativos son proporcionalmente ocho veces más caros para las compañías de menos de 50 trabajadores que para las que tienen más de 250.

“La verdad es que al principio no le dimos importancia a lo del acento –retoma Ortega, uno de los fundadores de Btactic–, pero luego el notario nos advirtió que si el nombre que figuraba en el registro de cooperativas de la Generalitat no coincidía con el de nuestros estatutos podríamos tener problemas… Y le dijimos que quitara el acento, porque queremos proyectar una imagen globalizada, sin localismos, con una vocación internacional. Nos dijo que muy bien, pero que quitar o dejar el acento supondría una retraso de tres meses para conseguir el permiso de actividad y poder empezar a trabajar”.

La cooperativa establecida en Lleida Btactic nació gracias a que Ortega y otro socio capitalizaron el subsidio de paro. En lugar de dejar que el dinero se diluyera goteando, se arriesgaron y montaron un negocio en plena crisis económica centrado en la gestión de infraestructuras y servicios informáticos en la nube relacionados con el software libre. “Hace un par de años teníamos ya un primer trabajo apalabrado, íbamos a impartir unos cursos, pero debido a toda esta historia no conseguimos a tiempo el permiso de actividad y perdimos 3.000 euros. Nos dio mucha rabia”. “En Lleida, en las ventanillas de la Generalitat –añade– ya nos conocían, y los funcionarios nos trataron muy bien, fueron muy comprensivos… Pero en Barcelona nos repitieron que Btactic era una palabra que iba acentuada, que eso era lo que había, que cambiarla implicaba un proceso, que todo tenía que seguir su camino… Y el único modo de acelerar ese proceso fue que bajara yo un par de días a Barcelona. Como si tuvieras que ir del pueblo a la capital. Fue propio de otros tiempos. Les explicamos la situación pero al parecer cumplimentar aquel proceso era un fin en sí mismo”. Sí, la tormenta perfecta puede resultar desesperante.

Auditorías, controles, inspecciones. Depende del sector, del tipo de establecimiento, de la administración. En Pimec señalan que la celeridad administrativa varía incluso según el distrito de Barcelona donde se tenga el local. “Según el tipo de negocio, puedes verte más agobiado por los requisitos administrativos que por las cuestiones empresariales. Falta coordinación entre los mecanismos de la administración y una mayor racionalización. Hay trámites incondicionales, pero otros se podrían realizar con el negocio en marcha, una vez se está facturando y ganando dinero. Los trámites no deben desincentivar”.

Sergi Fuster, de 38 años, explica que se dedica a gestionar necesidades, lo que en cierto modo vendría a ser solucionar problemas, cumplimentar trámites que al común de los mortales se le antojan farragosos, desquiciantes, desesperantes… “Arqteria es un estudio de arquitectura, ingeniería e interiorismo. Y una parte de nuestro trabajo es ocuparnos del papeleo. Si alguien quiere montar un negocio nosotros le planteamos un proyecto, y en ese proyecto va incluido todo el papeleo. Nosotros defendemos el proyecto que elaboramos ante la Administración”.

Fuster añade que la mayoría de emprendedores no son conscientes de los costes administrativos que implican sus ideas, y muchos se echan para atrás a medio camino, sobre todo en estos tiempos en los que los márgenes son menores. “Vamos una y otra vez a las oficinas, hablamos con los técnicos, insistimos, y nos acaban conociendo, y la verdad es que conocer gente siempre es un valor añadido. Al final logramos que los trámites se aceleren. La principal traba administrativa es la espera que te impide empezar a ganar dinero. Y esa espera, si no reclamas, puede derivarse simplemente de que el funcionario encargado se va de vacaciones”.

Fuster entiende que algunas actividades que pueden afectar a la salud de las personas o al medio ambiente queden sometidas a controles muy estrictos, “pero en otras muchas la Administración debería aceptar un principio de responsabilidad, cobrar las tasas cuando el empresario ya está ganando dinero, ya está facturando. Que la Administración me inspeccione cuando quiera o pueda, pero que entre tanto deje a los emprendedores trabajar. Los costes administrativos no deben frenar la actividad económica. Y las tendencias van en esta línea, pero aún queda mucho por hacer”.

 



Si quiere hacerse autónomo...

EN TEORÍA, EN UN DÍA

Hacerse autónomo es una salida más frecuente. Y en teoría, explican en Pimec, uno debería zanjar el papeleo de una tacada. Así sucede algunas veces, pero en otros casos es frecuente haber de pasar por varias ventanillas.

IVA APLAZADO


Una de las medidas más aplaudidas por los emprendedores es la posibilidad de aplazar el pago del IVA hasta que se cobren las facturas pertinentes. Aun así, aún son pocos quienes se benefician de la medida. Sus detalles son confusos y restrictivos.

TARIFA PLANA


Los pequeños empresarios se congratulan de que algunas de las ventajas de la nueva tarifa plana para jóvenes autónomos se están ampliando a los emprendedores mayores de 30 años.



EL OBJETIVO

Una ventanilla realmente única

España ha pasado del puesto 136 al 142 en la clasificación Doing Business del Banco Mundial sobre las facilidades para empezar negocios. La razón es el papeleo. Uno de los retos del Departament d’Empresa i Ocupació es el la ventanilla única, para acabar así con la desesperación del emprendedor que se desquicia porque no sabe cuántas oficinas tiene que visitar antes de poner en marcha su aventura. Son más de 600 trámites los que pueden afectar a la actividad económica. La Generalitat trabaja en la ventanilla única desde hace un par de años. El plan es terminarla en un par de años más. Hasta ahora se han suprimido 68 trámites y simplificado 239. La ventanilla única ya reúne 292 y espera sumar otros 256 en los dos próximos años. Entonces, explican en el departamento, podrá procesar la mayor parte de los papeles que afectan a la actividad económica. Las fuentes agregan que ya se añadieron muchos trámites municipales y que se trabaja con los ayuntamientos para estandarizar sus procesos.


ANÁLISIS

Menos papeles y más clientes
Mar Galtés

Spiros Priftis está desesperado. Le Figaro se hacía eco ayer de la historia de este barbero griego que lleva tres años intentando abrir una peluquería en Corfú sin conseguir la licencia. Harto del vía crucis administrativo, escribió cartas a su primer ministro, al FMI, al Eurogrupo, a comisarios europeos..., que han investigado y han descubierto que la administración griega, pese a las voluntades de reforma, sigue siendo un laberinto. Si investigaran más al oeste del Mediterráneo, encontrarían también a muchos Priftis. Gente que por convicción o por necesidad se ha creído que la emprendeduría es la solución al desempleo. Gente que tiene una idea y que se arremanga, sacrifica y endeuda para crear un negocio, con la esperanza de vivir de él y, con suerte, crear algo de empleo para los demás. Pero primero estos emprendedores tienen que pensar en licencias, registros y certificados, en una escala de permisos que tocan todos los escalones administrativos. Pagar tasas y cumplir todas las normativas vigentes, las necesarias y las más anecdóticas. A los emprendedores se los come el Minotauro antes de haber empezado a buscar clientes. El producto y los clientes deben ser la principal preocupación del empresario. Cuando hay clientes, todo lo demás viene rodado, también pagar impuestos. Los políticos se llenan la boca con leyes y buenas intenciones para impulsar la emprendeduría, pero el papeleo no parece haber disminuido. Y mientras tanto, los emprendedores se desesperan, igual que lamenta el peluquero de Corfú la cantidad de cabezas que en estos años no ha podido peinar.

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