Entrevista de "la Contra" de La Vanguardia a Antón Costas, Presidente del Cercle d'Economia: "Los hechos demuestran que somos muy trabajadores y que hemos realizado las reformas con más rapidez y eficiencia que los alemanes cuando sufrieron su propia crisis."


Tengo 64 años y tuve suerte de trabajar a los 14 en los astilleros de Vigo. Sucedo a Estapé en su cátedra. Tengo tres hijas y esposa de Tarragona. Respeto ciertos valores católicos. La recuperación será más rápida y robusta de lo que se espera. Colaboro con Cornellà Creació Fórum.

¿Compro, vendo o emigro?

Compre. El consenso dice que hemos conseguido una recuperación, pero frágil y lenta...

¿Y usted qué dice?

Lo que atestiguan los datos es que la recuperación será más rápida y robusta.

¿Por qué se repite que es lenta y frágil?


Porque nuestras élites sufren el síndrome de Berlín: han interiorizado la visión germánica de que la causa de nuestros males es el sobreendeudamiento. Y, además, han asumido sus falsos clichés sobre España.

¿Los de fiesta de noche y siesta de día?


Que no somos laboriosos y que nos resistimos a cambiar. Los hechos, en cambio, demuestran que somos muy trabajadores y que hemos realizado las reformas con más rapidez y eficiencia que los alemanes cuando sufrieron su propia crisis.

¿Nuestra sociedad ha estado a la altura aunque las instituciones hagan agua?


Con tolerancia y sin racismos que hayan logrado significativo apoyo electoral.

Con un 26% de paro eran un peligro.


Y se decía –otro falso mito– que con más del 25% de paro se rompería la convivencia y saldríamos a arrasar las calles. Hubo indignación, pero sin violencia. En cambio, hoy los analistas extranjeros me explican que han vuelto a invertir aquí al ver que, pese a ese paro, hay paz y limpieza en las calles y servicios a buen precio.

¿Cómo lo hemos logrado?

Por nuestra solidaridad familiar probada ya en crisis anteriores de las que todos recordábamos haber salido bien. Y, además, como individuos, sabemos buscarnos la vida.

Dígaselo a quienes han emigrado.


El otro día recibí un correo de una alumna que relacionaba los paraderos de 16 de sus compañeros de aula: Jordi en Chile; Manel en Berlín; Pedro en Singapur... “Y yo misma –concluía– llego desde Londres a trabajar a Washington”. Saben salir adelante.

¿Emigrar es tragedia u oportunidad?

Esa emigración no es tan numerosa como se cree, pero es una oportunidad. Quienes vuelvan volverán mejores y quienes no, serán nuestras cabezas de puente en el mundo.

¿De verdad hemos sido más rápidos y eficientes al reformar que Alemania?

España en el 2008 era el país con el mayor déficit comercial del mundo: importaba un 10% más de lo que exportaba. Y todos los Moody’s y Krugman y Berlín nos machacaban diciendo que nuestro ajuste duraría décadas conflictivas y dolorosas.

A la mayoría nos duele ver la nómina.


En sólo cinco años hemos conseguido aumentar 11 puntos hasta lograr superávit. Mejor que Alemania, que en el 2000 era el enfermo de Europa con un déficit exterior del 1,7%, y que en siete años sólo mejoró siete puntos.

Si en vez de nosotros lo hubiera logrado otro país, ahora lo admiraríamos.


Datos de la UE: hoy nuestras empresas no financieras son las que tienen mayor capacidad de generación de recursos internos. Ganan tanto que pueden desendeudarse y, al mismo tiempo, financiar sus inversiones.

A ver si se estiran algo con los sueldos.

Y no es cierto que hayamos aplicado reformas sólo por imperativo de Berlín o Bruselas. Como en la transición y otros momentos históricos, hemos sabido ajustarnos.

No parece mérito de los políticos.

Si le pido nombres de estadistas, citará a Kennedy, De Gaulle, Churchill... Los grandes líderes se forjan frente a grandes retos, y aquí, cuando los ha habido, han surgido.

¿Por qué casi llegamos a la bancarrota?


Antes del euro, este era un país industrial. Pero la entrada en el SME y el euro distorsionaron la estructura de nuestra inversión desviándola de la industria hacia actividades más lucrativas a corto plazo, como la inmobiliaria que produjo la burbuja.

Pasamos de fabricar a dar pelotazos.

¿Para qué estudiar FP si el propio gobierno en el 2000 suprime el ministerio de Industria y lo sustituye por un pomposo Ciencia y Tecnología? Lo lógico entonces es que todos quisieran rimbombantes licenciaturas.

Un país de licenciados hijos de cocinero que hoy quieren que su hijo lo sea.

Volvemos a la fábrica y la exportación como pilar de nuestro sistema productivo. Y es fundamental que las élites lo interioricen: somos una potencia industrial exportadora y no un país de aperitivo y postre –olivas y naranjas– y de turismo de playa.

¿Es un deseo o una realidad, profesor?

Hemos creado muchos líderes mundiales: Inditex en Galicia, Mercadona en Valencia, Abengoa en Sevilla o aquí Mango, junto a nuestras constructoras, ingenierías y servicios, que hoy son el equivalente de las manufactureras que en su día no supimos crear.

¿Y la deuda pública en el 100% del PIB?


Es sostenible. Lo que me preocupa es el malestar social que estallará si no se reparte la mejoría y las clases medias bajas se ven perdedoras. También debemos evitar que los jóvenes de entre 20 y 30 se queden en casa.

¿Cómo independizarse sin empleo?


Ya era así antes de la recesión. Los países prósperos becan a sus jóvenes para que se formen por el mundo. Sin mili y con una universidad al lado de casa nuestros jóvenes no se emancipan. Debemos becarlos.

 


No estamos tan mal

Somos mejores de lo que creemos, aunque hayamos interiorizado la caricatura de deuda, siesta y fiesta a la que Berlín había reducido nuestros problemas. Trabajadores y empresas españolas han demostrado ser más rápidos y eficientes que los alemanes en reformarse para volver a producir y exportar con superávit. Los datos dicen que la recuperación –y el empleo– será más sólida y rápida de lo que se cree. Pero Costas advierte que, si no se reparte esa mejoría también con rapidez, las clases medias se rebelarán. El nudo del malestar catalán, en fin, debería tener el desenlace que decidamos con diálogo y el veredicto de las urnas. Para eso nos dimos una democracia.

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