Trabajar de manera independiente para distintas empresas es una de las opciones laborales más atractivas para muchos profesionales: pueden sacar partido a todo su potencial sin la presión de un jefe.


El vértigo de dejar un trabajo por cuenta ajena disminuye cuando el profesional toma el timón de su destino y es él, y no otros, quien decide qué proyectos asumir y cuándo. Iniciar una carrera de este tipo requiere experiencia laboral previa y, sobre todo, una gran resistencia al fracaso. “Hay que estar muy bien conectado y haber sembrado mucho en su compañía o en otras que utilizan estos servicios para que puedan sucederse varios proyectos”, asegura Elisabeth Roux, directora general de Penna. Sobre los posibles traspies laborales, José Ignacio Jiménez, socio director general de Norman Broadbent, dice que el mejor argumento para seguir adelante “es que los fracasos ayudan a conocernos mejor como personas y directivos. En Estados Unidos, siempre que hayan sido éticos, da una lectura de valentía o de profesional que ha sido proactivo en sus decisiones, por supuesto siempre que el número de éxitos sea superior”.

La estrategia


Conseguir notoriedad en tu nueva carrera por proyectos depende en buena parte de que desde lo inicios diseñes una estrategia muy clara. Jiménez destaca el horizonte temporal: “Por encima de un año de duración puede convertirse en un trabajo por cuenta ajena”, lo que restara tiempo para diversificar tus ingresos con otras iniciativas.

Hacerte con una cartera de trabajos que puedas acometen en tiempo y forma es fundamental. Roux aconseja que, antes de nada, “debes estar convencido de que puedes llevar a cabo cada proyecto y, antes de aceptar, reunirte varias veces con el cliente para valorar todos los puntos. Si uno es autónomo, lo más probable es que no tenga ingresos continuos”.

Para Eva Rimbau, profesora de Estudios de Economía y Empresa de la UOC, es conveniente tener muy claro hacia dónde se quiere llevar la carrera y “escoger aquellas iniciativas que encajan con esa visión a largo plazo, entendido de una forma amplia: en un proyecto puedes desarrollar una capacidad en la que hasta ahora no habías evolucionado, aunque el tema no sea tan interesante; o quizá puede ser de poco volumen, apenas rentable, pero abrir las puertas a un sector de interés que te permite conocer a clientes potenciales”.

Por otra parte, Noelia de Lucas, directora comercial de Hays, aconseja tener en cuenta la reputación de la empresa a la que vas a prestar tu conomiento: “Esto va a influir en el know how futuro y potenciará tu branding personal”. A falta de una persona, al margen del cliente, que evalúe tu trabajo, De Lucas señala que “siempre hay que seguir un plan definido. Comprueba que has cumplido con lo acordado y que el valor añadido no excede la expectativa. Un trabajo bien hecho se puede medir con un retorno concreto”. Según Roux, pedir feedback con periodicidad es también una buena opción, “además, siempre se puede solicitar una evaluación completa al final o realizar una encuesta de satisfacción muy detallada a las personas implicadas y pedirles que destaquen las áreas de mejora”.

Y para evitar que el desánimo fulmine tu nueva carrera, Rimbau apunta lo que puede ser una solución: “Visualiza cómo te gustaría verte dentro de uno, tres y cinco años. Eso te motivará en los momentos más duros y te puede dar las pistas para tomar decisiones finales”.

Consigue los mejores avales


Si cuentas con experiencia laboral, acometer una carrera por proyectos será menos complicado. Desarrollar al máximo tu red de contactos puede darte alas, pero también debes cuidar otros elementos que pasarán a formar parte de tu ‘background’. Roux afirma que es importante “tener claro quiénes son los responsables del trabajo a realizar, a quien reportar y no saltarse las jerarquías”. Si actúas de esta manera, conseguirás buenas referencias para acometer otro trabajo. Rimbau recomienda “recopilar evidencias sobre tu capacidad para desarrollar el tipo de proyectos que ofreces. Recoge un ‘portfolio’ que recoja los trabajos que has realizado con mayor éxito como empleado”. De Lucas asegura que el mejor aval “es la experiencia anterior, la que aportan otros trabajos y la credibilidad del profesional que los lidera”.

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