Las bajas temporales en EEUU, hasta ahora limitadas a la industria y a la construcción, están afectando ya a sectores poco acostumbrados como gobiernos estatales y universidades. The Wall Street Journal analiza esta práctica que se va extendiendo.

Los despidos temporales, antes limitados a los obreros del sector industrial, están afectando ahora a la cultura del trabajo de oficina ya que todas las empresas tratan de reducir costes con la crisis.

Cada vez más empresas están estableciendo bajas temporales como una alternativa más humana a la reducción permanente de puestos de trabajo. Pero la extensión de las bajas temporales a nuevos sectores y una nueva clase de trabajadores ha generado gran cantidad de problemas.

“Los lugares en los que ahora se está explorando o discutiendo esta posibilidad no son sectores donde sea algo tradicional,” dice Joel Cutcher-Gershenfeld, Decano de la Escuela de Trabajo y Relaciones Laborales de la University of Illinois. “Creo que muchos responsables [de Recursos Humanos] están sopesándolo. Y no hay ninguna guía o manual al que poder acudir.”

Las bajas temporales han sido durante mucho tiempo un modo de vida de los trabajadores en industrias poco constantes como son la construcción y el sector del automóvil. Por ejemplo, los trabajadores de la industria automovilística pueden tener periodos semanales sin trabajo debido a la reducción de pedidos o a la actualización de las instalaciones. Ahora las bajas temporales se están dando en gobiernos estatales y universidades, empresas de publicidad, tecnología e incluso en la industria artística y de entretenimiento.

Sólo en los últimos meses, los estados de California y Maryland, la Clemson University, la empresa de semiconductores Spansion de Texas, Gulfstream Aerospace, y empresas de publicidad como Media General y Gannet han anunciado bajas temporales para sus empleados.

Estos necesarios periodos de impago y de reducción de horas trabajadas permiten a las empresas conservar a los trabajadores con talento en vez de reducir puestos permanentemente. “La gran cuestión a la que nuestros clientes se enfrentan ahora mismo es poder retomar la velocidad cuando su organización se recupere, mientras que sólo pueden contratar al menor número posible de personas,” afirma Fred Crandall, Consultor Senior para la multinacional Watson Wyatt en Chicago. Crandall dice que esta es la razón principal por la que las empresas les solicitan información acerca de las bajas temporales –especialmente las del sector financiero y las del retail.

Una encuesta de Watson Wyatt entre 245 grandes empresas de EEUU, publicada en febrero de 2009, muestra que el 6% de las encuestadas planean bajas temporales obligatorias durante los próximos 12 meses como reacción a la crisis, y un 11% que ya han implementado alguna. Muchas de ellas están realizando estas acciones por primera vez.

Este es el caso de la Arizona State University. Nunca antes en sus 114 años de historia la universidad había recurrido a las bajas temporales, afirma Matt McElrath, Director Ejecutivo de recursos humanos de una organización educativa con 67.000 estudiantes. El presupuesto de la universidad financiada con fondos públicos se redujo en 88 millones de dólares durante el actual año fiscal, obligando a la escuela a organizar bajas temporales para su personal de entre nueve y quince días para finales del próximo mes de junio. McElrath explica que la medida les ahorrará cerca de 25 millones de dólares. “De no haberlo hecho, habríamos tenido que despedir a unas mil personas del personal administrativo.”

De todos modos, las bajas temporales no son garantía contra los despidos definitivos u otros recortes, especialmente en situaciones presupuestarias extremas.

Por ejemplo, la compañía Winnebago Industries, un fabricante de caravanas de Iowa, necesitaba que todos sus empleados estuvieran de baja temporal durante una semana de su segundo cuatrimestre, que acabó el mes de febrero. La medida ahorrará a la compañía entre 800.000 y 850.000 dólares, según su Director Ejecutivo Bob Olson, que tampoco va a trabajar durante una semana. Pero la compañía no ha descartado tener que repetir las bajas temporales o incluso los despidos. “No existen las garantías con esta recesión,” afirma Olson.

Joel Albertson, un analista de sistemas de Winnebago, explica que ha reducido sus gastos personales como respuesta. Sin embargo afirma no sentirse inquieto por la política de bajas temporales de la empresa. “Todo lo que tienes que hacer es ver las noticias por la noche,” afirma. “Otras muchas empresas están haciendo lo mismo.”

En algunos casos puede pensarse que las bajas temporales están yendo demasiado lejos, especialmente cuando parecen castigar a los trabajadores mejor pagados. El Sistema Universitario de Maryland llevó a cabo un plan escalonado, obligando a más de 20.000 empleados a tomarse seis días libres basándose en su salario – una medida que protege a los que cobran menos, pero que un administrador afirma puede privar de derechos a los trabajadores de mayor rendimiento.

“Tienes a personas muy dedicadas y con talento que trabajan muchas horas y ahora les pides básicamente que se olviden de varios días de sueldo,” afirma el Rector William Kirwan. “Pedirle a un ganador de Premio Nobel que se tome una baja temporal no es una situación cómoda.”

Aunque para los empleados de la industria el trabajo acaba cuando dejan la cadena de montaje, Kirwan dice que muchos catedráticos siguen trabajando de todos modos. Los expertos afirman que otros profesionales de oficina pueden verse inclinados a realizar algún trabajo durante su baja temporal para seguir al día con demandas de clientes o con proyectos importantes.

Una baja temporal general que no distingue entre niveles salariales, sin embargo, suscita la pregunta de si recortar entre los que ganan menos resulta justo. Para este colectivo, “podría significar la diferencia entre comer o pagar el alquiler,” reconoce el catedrático Cutcher-Geshenfeld.

El Puerto de Seattle espera ahorrar 2,9 millones de dólares con la baja temporal durante dos semanas de sus 800 trabajadores no sindicados. La mayoría son profesionales –administrativos y personal que hace de todo, desde análisis financieros hasta tareas ejecutivas. El Director General “quería que fuera justo y equitativo para toda la organización,” afirma la portavoz Charla Skaggs. Hacer más reducciones será complicado para el puerto porque se tendrían que negociar con el sindicato para ahorrarse otros 2,9 millones.

Por su parte Skaggs, que se tomó su primera semana de baja temporal a comienzos de marzo, afirma que no es una situación agradable, pero está aliviada por tener aún trabajo. “De todas las medidas de reducción de costes que estoy escuchando que hacen otras compañías, me parece que esta es la mejor opción de todas,” afirma.

Los trabajadores en Ashland, experimentarán otra de las caras amargas de las bajas temporales de los empleados: el descenso de las contribuciones a sus planes de jubilación. Por primera vez en su historia, esta empresa química de Kentucky implementó una baja temporal de dos semanas para casi todos sus trabajadores en EEUU y Canadá. Aunque la baja no afectará a beneficios de los empleados como la asistencia sanitaria, la organización contribuirá menos a las cuentas de inversión de los planes de jubilación de la empresa puesto que el salario general de los empleados será más bajo.

Algunos trabajadores de oficina con bajas temporales afirman que aunque perder sueldo les duele, les preocupan más sus compañeros con salarios más bajos y se están empezando a hacer cargo del asunto. La Clemson University ha dado la baja temporal a todos sus empleados durante cinco días después de sufrir una reducción en su presupuesto de 38 millones de dólares. En enero, después de que el profesorado expresara su preocupación por los trabajadores peor pagados, Clemson estableció un fondo de auxilio al que profesores, alumnos y otros pudieran hacer donativos. Recaudaron 71.000 dólares a beneficio de 158 empleados con necesidad de ayuda, explica Michelle Piekutowski, Directora Ejecutiva Asociada de recursos humanos en esta universidad de Carolina del Sur.

Para parar el golpe financiero, algunas organizaciones están echando mano de trabajadores cuyas bajas temporales les han habilitado como desempleados. El estado de Arizona, por ejemplo, trajo personal de las oficinas de empleo estatal a la universidad de dicho estado para ayudar en el registro de los trabajadores cualificados con bajas temporales. A menudo aquellos que concentran todo el periodo de baja de una sola vez pueden tener derecho al subsidio de desempleo. En Pella Corp., un fabricante de ventanas y puertas con sede en Iowa, donde 2.400 empleados van a tener una baja temporal semanal cada cuatro o seis semanas, también se trajo a personal de la oficina estatal de empleo para ayudar, explica la portavoz de Pella, Kathy Krafka Harkema.

Sin embargo, en casos donde las bajas temporales ascienden a solo unos días sobre un periodo de meses, los trabajadores no pueden solicitar beneficios por desempleo del modo tradicional porque los sistemas estatales de subsidio no están pensados para gestionar esta clase de situaciones.

John Casper, de 51 años, un programador de pedidos y proyectos en Pella, obtuvo un trabajo en una granja para compensar el sueldo que iba a perder durante su baja. Su mujer, que también trabaja en la sede corporativa de Pella, cogió un trabajo a tiempo parcial en el metro local. Casper, un veterano con 26 años en la compañía, dice que no le importa la baja temporal si ayuda a evitar los despidos. “Me siento bien pudiendo ayudar a otras personas de la organización,” concluye.

Acceso a la noticia: http://online.wsj.com/article/SB123542559566852689.html

* Mattioli, Dana; Murray, Sara. “Employers Hit Salaried Staff With Furloughs” The Wall Street Journal, 24/02/2009. (Artículo consultado on line: 22/04/2009)

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