Un estudio indica que la aversión al esfuerzo lleva a muchas personas a medrar en un empleo sin responsabilidad. El joven no valora un trabajo que no es remunerado pero que aporta experiencia y oportunidades. No todo es salario, la gente también debería pensar en si un empleo es agradable, estimulante...


"La mayoría de la gente prefiere aburrirse en el trabajo si percibe que no se les va a remunerar lo suficiente por realizar un esfuerzo extra”. Reconozco que cuando leí este titular y me enteré de la existencia de un estudio que llegaba a esta conclusión, me provocó una sensación de malestar. Quizás porque incide en uno de los aspectos que más daño están haciendo a la sociedad, como es el acostumbrarse a actuar bajo el paraguas de la ley del mínimo esfuerzo. Ahí está el fracaso escolar o el lacerante hecho de que el 48% de los jóvenes de Catalunya entre 16 y 24 años no cursen hoy ningún tipo de estudio según revela la última EPA. Y también el miedo a la responsabilidad o simplemente una consolidada pereza a formarse más, en el mundo laboral de los adultos.

Pues bien, la Fuqua School of Business de la Universidad de Duke (EE.UU.) ha analizado esta tendencia creciente en nuestra sociedad: la aversión al esfuerzo. El informe Aversión al esfuerzo: opciones de trabajo y su compensación, sobrepasadas por el esfuerzo, realizado por el profesor de marketing de dicha escuela, Peter Ubel, y por el profesor asistente de la Stirling University, David Comerford, demuestra la animadversión que existe por parte de la gente a realizar esfuerzos extra en su trabajo, sin percibir una compensación económica a cambio.

Los profesores Ubel y Comerford han estudiado a fondo la idea del porqué la gente decide esforzarse menos, incluso si esto significa una menor satisfacción personal. Esta tendencia hace referencia a que, cada vez más, la gente decide aceptar trabajos que conllevan menor responsabilidad frente a aquellos que implican un esfuerzo extra, al pensar que no se les va a remunerar lo suficiente por ello. “Hemos descubierto que incluso cuando un trabajo que requiere esfuerzo es más interesante y divertido que uno que no lo requiere, muchos prefieren borrarse del mercado laboral porque piensan que ese esfuerzo debería estar remunerado”, asegura Ubel.

Explica que durante la investigación se llevaron a cabo tres estudios diferentes en los que participaron 268 personas. De los mismos, dos estuvieron centrados en demostrar que esta aversión existe y el tercero se basó en experimentar la posibilidad de que se pueda superar. Según afirma, “lo que estos estudios demuestran es que si le planteas el tema del salario a la gente, de repente se convierte en un asunto importante. Se centran sólo en lo que perciben que es justo como compensación, y no en los aspectos no monetarios del trabajo como pueden ser el valor social del mismo o si este es interesante”.

Esto demuestra que muchos jóvenes no se paran a pensar en qué beneficios pueden obtener aceptando un trabajo que puede no ser remunerado pero que les va a aportar experiencia y oportunidades de futuro. Y eso, pasa en EE.UU. y también aquí. Quizás muchos de nuestros jóvenes no sepan que en Catalunya la crisis ha destruido más de medio millón de empleos y que sólo un 3% eran personas con estudios superiores. ¿El esfuerzo por estudiar vale la pena?

Con todo, el profesor Ubel rechaza la idea de que éste sea un hecho sólo actual. “Creo que esto lleva ocurriendo durante muchas generaciones. No hay razones para pensar que sea esta horrible generación de hoy en día la única que esté cometiendo este error”. Y también quiere matizarla preferencia por el bostezo. “No es que la gente prefiera aburrirse en el trabajo, sino que a la hora de buscar trabajo no piensan detenidamente si va a ser aburrido y sólo comparan el esfuerzo que les va a requerir y cuánto les van a pagar. Esto termina dando lugar a una situación de aburrimiento que consigue que la gente lamente su decisión”.

¿Y la crisis no ha cambiado estas actitudes? “Ciertamente este problema es más evidente cuando la gente tiene distintas ofertas de trabajo entre las que elegir, cosa que no sucede ahora... pero en ocasiones los trabajos aburridos son los únicos a los que la gente tiene acceso”, responde. Sin embargo, no deja de sorprender la existencia de una cierta visión a corto plazo por parte los empleados... “Todo depende de los intereses de la gente a la hora de elegir trabajo. Habitualmente, se centran en el binomio esfuerzorecompensa, por lo que asumen que si un trabajo requiere más esfuerzo este debe conllevar un mayor salario, de lo contrario no lo aceptan. Y esto es un grave error. La gente también debería pensar en si el trabajo es agradable, estimulante y si está socialmente valorado”, responde el profesor de la Duke University. ¿Y cómo puede cambiar eso? “Creo que son los propios empleados quienes se encuentran en la mejor posición para hacer que esta actitud cambie, sobre todo si valoran los aspectos no monetarios”, contesta.

Por otro lado, Ubel lamenta que los jóvenes no valoren la experiencia. “Creo que la gente debería valorar la experiencia que se adquiere de los trabajos difíciles, y esto es algo que los jóvenes no suelen hacer. Simplemente, se olvidan de considerar este tipo de cosas a la hora de aceptar un puesto de trabajo”, dice.

Y, por supuesto está la contraparte. Si el bostezo vence al esfuerzo y los deseos de superación, cabe preguntarse qué consecuencias tendrá esta actitud para las organizaciones. “Las empresas deberían asegurarse de que sus futuros empleados se centren en los aspectos no monetarios del trabajo, especialmente si pueden ofrecerles unas condiciones agradables y satisfactorias”.



¿Generaciones de infelices?

El profesor David Comerford asegura que ve “muchas buenas razones por las que tu instinto te diga que no trabajes, a menos que te paguen por ello más de lo que ganas por no hacer nada, pero la lección que he aprendido tras realizar estos estudios es que con esta reacción aumenta el riesgo de acabar siendo una persona aburrida e infeliz”. Si esto no remite pronto, conoceremos generaciones de infelices que en su día se conformaron con un trabajo de segunda, pudiendo aspirar a algo mejor...

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