La empatía es una cualidad aún poco valorada en el ámbito laboral. Sin embargo según el Centro para el Liderazgo Creativo, los profesionales empáticos están mejor valorados por sus jefes. Por eso, esta habilidad puede ser muy útil también en la búsqueda de empleo, ya que nos permite conectar con el entrevistador a nivel humano.


La empatía suele definirse como la capacidad para darse cuenta de cómo se sienten otras personas, sin necesidad de que nos lo digan explícitamente. Es decir, la habilidad de poder ponerse mentalmente en su lugar, para entender sus preocupaciones y así poder ayudarles o responder de manera más efectiva a sus necesidades. La utilidad de la empatía parece evidente cuando se trata de las relaciones personales, pero pocas veces nos planteamos su importancia en el ámbito profesional. Y, sin embargo, son muchos los profesionales que se quejan de la falta de tacto de algún compañero al hacer alguna pregunta demasiado íntima, la poca comprensión que muestran sus jefes cuando tienen que ausentarse un rato del trabajo por problemas personales, o la poca delicadeza de un profesional sanitario al comunicar malas noticias a los familiares de un paciente. Todas ellas situaciones caracterizadas por la falta de empatía.

“En los años ochenta, la selección de personal se basaba en buscar al candidato con más y mejores conocimientos. En los años noventa Daniel Goleman empezó a hablar de la inteligencia emocional y las empresas empezaron a darse cuenta de la importancia de las emociones –explica Antoni Mates, exdirectivo de recursos humanos y consultor de A2M–. Ahora seleccionamos personas por sus aptitudes personales: cualquier persona puede aprender unos determinados conocimientos, pero lo que analizan las empresas es cómo lideran, cómo comunican, cómo resuelven problemas… y cómo empatizan”.

Por eso Mates, que imparte en Barcelona Activa un taller sobre empatía para la búsqueda de empleo, defiende la importancia de demostrar esta habilidad ya durante el proceso de selección. “Yo he participado en la selección de decenas de miles de candidatos y puedo asegurar que algunos se han ganado el puesto gracias a haber demostrado su empatía con algún pequeño detalle durante la entrevista”, revela. Ese pequeño detalle puede pasar, entre otras opciones, por ofrecer al entrevistador la posibilidad de posponer la entrevista para otro día si se percibe que está muy ocupado ese día, o iniciar una conversación relacionada con algún aspecto que se pueda intuir sobre la personalidad del entrevistador a través de su aspecto o los objetos de su despacho, como por ejemplo alguna afición o los niños, si los tuviera.

Algunos estudios indican que la empatía nos acompaña desde pequeños: de ahí que, por ejemplo, algunos bebés lloren si oyen llorar a otro. Pero, según Mates, “la empatía también se aprende a base de práctica”. En Estados Unidos, el Centro para el Liderazgo Creativo elaboró un estudio que indicaba que los profesionales que muestran empatía en su trabajo están mejor considerados por sus jefes. El estudio indicaba la importancia de esta habilidad social para el liderazgo profesional y animaba a las empresas a impulsarla entre sus empleados, por ejemplo favoreciendo las conversaciones entre ellos sobre sus propios sentimientos. Escuchar activamente a compañeros o clientes para entender qué sienten y por qué se comportan o trabajan como lo hacen sería la base para llevar la empatía al terreno laboral, mientras que los profesionales que se encuentren en búsqueda de empleo pueden empezar a practicar algunos consejos en sus procesos de selección.

 



10 Consejos para la entrevista

1. Aprovechar los minutos previos a la entrevista para recabar detalles sobre el entrevistador observando los objetos que le rodean, como trofeos deportivos o fotos familiares

2.
Antes de empezar la entrevista, intentar iniciar una conversación informal con el entrevistador a propósito de dichos objetos, por ejemplo comentando alguna afición en común

3.
Si el entrevistador llega tarde o se muestra estresado o preocupado por la hora, mostrarse flexible y ofrecerle la posibilidad de posponer la entrevista para otro momento 

4. Analizar la actitud del entrevistador durante los primeros minutos para observar su estado de ánimo, y dejarle que lleve la iniciativa hasta que decida iniciar la entrevista

5. Si el tono de la conversación es informal, llamar al entrevistador por su nombre y repetirlo con frecuencia: a las personas les gusta notar que se recuerda su nombre 

6. Si el entrevistador ofrece su tarjeta de visita, cogerla con respeto y observarla con mimo, como si se tratase de un objeto valioso. No arrugarla ni usarla para anotaciones

7.
Respetar el espacio personal del entrevistador. No sentarse antes de que él lo haga ni ocupar su mesa con los brazos u objetos, ni tocar sus objetos a menos que él los ofrezca

8. Mostrarse curioso y preguntar detalles sobre la empresa o el puesto de trabajo: eso demuestra interés y, al mismo tiempo, aporta información valiosa para comentar en la entrevista 

9. Escuchar activamente y con interés cada palabra del entrevistador: para demostrar que se le está escuchando se pueden hacer comentarios sobre lo que acaba de decir

10.
Mostrarse confiado en uno mismo y proyectar seguridad. Un candidato sonriente resulta más atractivo para el seleccionador que uno que parezca preocupado

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