Algunas organizaciones fomentan un entorno laboral en el que manda la presión como técnica para estimular a sus profesionales. Pero esta estrategia, eficaz en los mentalmente fuertes, tiene sus fallos. Hay quien piensa que tales agobios van contra la innovación.


En plena debacle, con la amenaza de un desastre espacial televisado a medio mundo que podría cobrarse la vida de los tres astronautas del Apolo 13, un grupo de ingenieros de la NASA se dedicó a trabajar contrarreloj para lograr un milagro tecnológico: conseguir que un filtro cuadrado encajara en un tubo redondo para evitar que el CO2 envenenase el aire irrespirable que ahogaba a Jim Lovell, Fred Haise y Jack Swigert. Los ingenieros de Houston, bajo una presión nunca vista y justo a tiempo, demostraron en 1970 una eficacia y una creatividad extraordinaria diseñando un filtro adaptable que Lovell, Haise y Swigert pudieron construir con calcetines, plásticos, utensilios y piezas del módulo lunar.

El de la NASA y el Apolo 13 es un ejemplo de cómo algunos profesionales alcanzan las más altas cotas de innovación y creatividad bajo presión, o urgidos por plazos muy exigentes.

En determinadas organizaciones prospera la idea de que se pueden utilizar estos agobios como técnica de gestión, suponiendo que éstos estimulen a sus profesionales. Este tipo de incentivos forma parte en algunos casos del carácter de las personas para que éstas reaccionen. Y deben usarse en profesionales que sean fuertes mentalmente. Siempre hay quien necesita un revulsivo, pero se debe tener en cuenta que quien conjuga la motivación es siempre el motivado, y no el motivador.

Algunas compañías van más allá y se deciden por el estímulo del miedo. Se trata de un recurso que puede funcionar a corto plazo, pero que destruye cualquier capacidad de innovación o de obtener resultados extraordinarios a largo plazo.

Un freno

Un reciente estudio de la Harvard Business School contradice la posibilidad de que el uso de la presión o la urgencia de tiempo como técnica de gestión pueda ser aceptable y eficaz: "Cuando la creatividad está amenazada tiende a desaparecer. La presión del tiempo puede llevar a que alguien trabaje más y haga más cosas, e incluso provoca que se sienta más creativo, cuando a lo que lleva realmente es a que piense de una forma menos innovadora".

Según la investigación, en tiempos como los actuales, en los que se prima hacer más con menos, "aquellos profesionales cuyo trabajo se basa en generar nuevas ideas responden especialmente mal al hecho de la urgencia. Se suele ser menos productivo cuando a uno le obligan a luchar contra el reloj constantemente. El trabajo en un entorno de extrema presión de tiempo implica menos ideas originales, no sólo en el momento de la fecha límite, sino en los días posteriores".

El informe de la Universidad de Harvard explica además que "en los días de dificultades, cuando se mantiene la creatividad, los empleados sienten que tienen una misión, mientras que en un entorno laboral de alta presión que anula la creatividad, la gente se siente como en una cinta de correr, en la que te cambian el paso constantemente". Esto se corresponde con la idea de que la gente es particularmente propensa a innovar cuando se siente parte de una idea y de un proyecto. Hace propuestas para que valga más lo que hace. Las personas creativas quieren libertad, y si hay procedimientos rígidos no se sienten compensados.

La respuesta a un entorno en el que el empleado no recibe demasiada presión también es diferente: si se mantiene la creatividad, "los trabajadores se sienten como en una expedición, dedicadas a explorar ideas antes que a identificar problemas". La Universidad de Harvard revela además que un entorno de baja presión en el que no hay creatividad genera autómatas laborales que realizan su trabajo sin compromiso ni engagement.

Combatir a los enemigos de la innovación


Si eres un emprendedor preocupado por preservar la mentalidad start up en tu nueva compañía tendrás que tener en cuenta que contratar adecuadamente a un profesional creativo supone captar a un empleado flexible, que esté listo para adaptarse y analizar los retos desde diferentes puntos de vista; curioso, siempre en busca de buenas ideas para explorar y recombinarse; humilde, capaz de entender que una buena idea puede desencadenar una mejor idea de otra persona; que no vaya sólo a por lo que se espera, sino que mire más allá; estratégico, que entienda el impacto que cada decisión tiene en el proyecto global o en la ejecución final de la idea. Debes huir de aquellos que matan la innovación en tu organización:

* Evita al agobiado que no maneja el tiempo ni gestiona su propio estrés. Contamina con su estado de ánimo al resto de la compañía.

* Aléjate de los que no son partidarios de aportar ideas, para no tener que ejecutarlas.

* La velocidad, la agilidad y los nuevos ritmos de trabajo; la flexibilidad y una organización horizontal y colaborativa; y la energía y la pasión son incompatibles con los apáticos. Rodéate de colaboradores con planes ambiciosos y grandes objetivos, aunque sean diferentes.

* No hay sitio para los ladrones de tiempo, ya que tu start up maneja plazos muy estrictos, y en ella se hace hincapié en la acción y en el impacto.

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