Las escuelas de negocios están replanteando sus programas de MBA debido a la crisis económica y a los cambios en las demandas del mercado laboral. Además deben hacer frente al auge de los cursos online, gratuitos o de pago, y al aumento del número de escuelas con ofertas parecidas. The Economist afirma que dicho cambio, aunque obligado por las circunstancias, va a resultar complicado para muchas de ellas.

 

El Máster en Administración de Empresas es una de las historias de éxito de nuestro tiempo. Desde que arrancó por primera vez en la Harvard Business School (HBS) en 1908, el auge de los MBA ha parecido imparable. Una vez conquistada Norteamérica, alcanzó las tierras europeas en 1957 cuando INSEAD, una escuela francesa, lanzó el programa. En las últimas dos décadas, Asia, América del Sur y África también han sucumbido. Hoy es el segundo estudio de posgrado más popular de EEUU (después de Educación).

Mientras que 40 años atrás las universidades americanas graduaban a un número similar de abogados y de MBAs, hoy en día el número de estudiantes que hacen un máster en una escuela de negocios es cuatro veces mayor que los que lo hacen en Derecho. A pesar de que la demanda en EEUU se está estancando, el excedente está siendo absorbido por los mercados emergentes, particularmente en Asia. India ahora tiene cerca de 2.000 escuelas de negocios, más que ningún otro país. China tiene menos, pero su número está creciendo rápidamente. Se estima que tiene 250 programas de MBA que gradúan alrededor de 30.000 estudiantes cada año. Y eso es menos de la mitad de los que necesitará el país durante la próxima década, según la consultora Hao Hongrui de DHD.

No obstante, a pesar de su éxito, estamos en tiempos exigentes. Para empezar, los candidatos de los MBA están empezando a cuestionarse el retorno de la inversión en programas tan caros. Las escuelas de negocios afirman que sus graduados están menos preocupados por ganar salarios fabulosos de lo que lo estuvieron en el pasado. En vez de hacer propaganda sobre el número de estudiantes que consiguen trabajos de alto nivel en el sector financiero, ahora enumeran ejemplos de los que se han unido a empresas sin ánimo de lucro o los que ponen en marcha empresas de economía social. Esto encaja con la imagen de “preocupación social” que quieren aparentar tras la crisis financiera.

Sin embargo, todo huele a racionalización a posteriori. Los datos de nuestro último ranking de cursos MBA a tiempo completo muestran que el salario básico medio de un estudiante graduado es hoy de 94.000 dólares (69.000 euros), alrededor de 1.500 dólares (1.100 euros) menos que hace cinco años. Y otra encuesta nuestra realizada entre los estudiantes de escuelas de negocios sugiere que ahora están más preocupados por el tamaño de su salario que los estudiantes de antes de la crisis.

A medida que los salarios han disminuido, los costes de matriculación han aumentado. En Chicago, en la escuela con mejor posición en nuestro ranking, dos años de matrícula cuestan 112.000 dólares (82.166 euros), un aumento de cerca de 17.000 dólares (12.470 euros) desde 2008. Los precios de Harvard han aumentado cerca de 25.000 dólares (18.337 euros). Un título que una vez permitió a los estudiantes más brillantes elegir sus primeros salarios, ahora merece la pena ser sometido a un análisis previo cuidadoso sobre los costes y beneficios que implica.

¡Concéntrate!

El MBA está cambiando de otras maneras también. Los días en que los estudiantes aprendían sobre un amplio conjunto de habilidades de gestión con poca especialización están contados. La mayoría de las escuelas de negocios ahora animan a los estudiantes a focalizarse en un área, como las finanzas. Un número cada vez mayor de cursos MBA están hechos a medida para sectores determinados, como la salud, artículos de lujo o, en un caso, gestión en vinos y bebidas espirituosas.

Esto es en parte porque los estudiantes ahora deben tener un plan de carrera claro antes de matricularse en una escuela de negocios. La competición por tener unas buenas prácticas de verano (el camino más común para llegar a un empleo post-MBA) empieza desde el primer día de clase. Tal es la obsesión por encontrar un buen trabajo, lamenta Sunil Kumar, Decano de la Booth School of Business de Chicago, que los estudiantes a veces se olvidan de disfrutar la experiencia académica.

Las escuelas de negocios se están expandiendo por otros caminos también. Los gestores de las universidades han estado acostumbrados a verlas como las gallinas de los huevos de oro y en consecuencia les han dejado meterse por otras facultades. Durante años, han estado cazando profesores de los Departamentos de Economía. Ahora también seducen a psicólogos y sociólogos para enseñar materias más ligeras como Liderazgo y Comportamiento Organizacional. Y su alcance temático parece seguir expandiéndose.

El “Big data” es actualmente una de las áreas de estudio más excitantes. La York University de Canadá, por ejemplo, ha lanzado recientemente un Máster en Analítica Empresarial. Acoge a estudiantes con una sólida trayectoria cuantitativa, como matemáticos o ingenieros, que pasan la mitad de su tiempo aprendiéndose modelos matemáticos y la otra mitad tomando clases de MBA. Hoy en día no es suficiente con ser un estadístico de primera, dice Murat Kristal, Director del Programa. Las empresas quieren gente que también pueda entender las implicaciones empresariales de su análisis.

Tal vez la influencia más disruptiva para los MBA será la tecnología educacional. Muchas instituciones, desde leviatanes, como la University of Pennsylvania’s Wharton School, hasta otras escuelas relativamente pequeñas como la de Grenoble en Francia, ahora tienen algunos de sus cursos disponibles gratuitamente en forma de “Massive Online Open Courses”, o MOOCs. Los efectos que eso tendrá a largo plazo son inciertos. Roger Martin, el recientemente fallecido Decano de la escuela Rotman de Toronto, se mostraba poco convencido: “¿Dar tu producto así sin más? ¿De qué modo puede ser eso un negocio?”

En vez de eso, la disrupción más probable acabará viniendo de una mejora de las tecnologías educacionales a distancia. La demanda para un mercado masivo de MBAs, de pago pero más baratos, ofrecidos por instituciones como la University of Phoenix no es nueva. Sin embargo, ha sido menos frecuente entre otras universidades prestigiosas tradicionales ofrecer un programa de MBA a tiempo completo enteramente a distancia. Eso está cambiando. Las escuelas mejor posicionadas en los rankings están invirtiendo mucho en equiparse para ello. Chicago, por ejemplo, ha construido estudios de grabación en su campus de EEUU para que los estudiantes de sus campus en el extranjero, en Londres y Singapur, no se pierdan las clases de los mejores profesores.

La University of North Carolina en Chapel Hill (UNC) ha ido aún más lejos. Es una de las primeras escuelas en el top de los rankings que ofrece un programa MBA a tiempo completo enteramente a distancia. Solamente ha matriculado a 500 estudiantes en la segunda promoción de su programa MBA@UNC, un MBA en línea que se puede completar en 18 meses; cerca de doble del número de estudiantes de su versión presencial. Es interesante comprobar el hecho de que hacerlo a distancia normalmente cuesta un poco más que asistir en Chapel Hill, en parte porque la tecnología es cara. Sin embargo, los estudiantes se están apuntando porque prefieren no dejar sus trabajos, o porque no pueden mudarse al campus por otras razones.

Un punto de no retorno

Douglas Shackelford, el Director del Programa, dice que la tecnología de las clases en línea ha llegado a un punto crítico de no retorno, ya que a través de esta tecnología las clases son al menos tan buenas como con la modalidad presencial. Las clases del Programa están limitadas a 15 estudiantes, esparcidos por el globo, los cuales pueden interactuar entre ellos. También ha permitido a la UNC poder tener a los mejores profesores sin importar si viven en Carolina del Norte o no. Los profesores dan clases desde la India, Francia y de todo EEUU. Todas las lecciones y los debates de clase están siempre disponibles para ser revisionados antes de los exámenes o incluso después de que los estudiantes se gradúen. Sin embargo Shackelford piensa que sólo se está rascando la superficie: “En diez años miraremos atrás y nos avergonzaremos de lo simples que éramos”.

De todos modos, todo lo expuesto puede conllevar un coste. A medida que los estudiantes tengan más opciones, las escuelas de negocios, tal vez por primera vez, se verán forzadas a competir en precios, dice Clayton Christensen, el Profesor de Harvard que acuñó la idea de la innovación disruptiva. Muchas verán que no tienen los recursos necesarios, así que podría haber muchas bajas, piensa Christensen. Los estudiantes puede que quieran celebrar los cambios; pero las escuelas de negocios tal vez prefieran dejar de momento el champán en hielo.


* “Change management”. The Economist, 12/10/2013 (Artículo consultado on line el 17/10/2013).

Acceso a la noticia: http://www.economist.com/node/21587780

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