Ángel Laborda, Director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas): "El INE nos ofrece solo dos datos desestacionalizados, las tasas de variación del empleo y el paro respecto al trimestre precedente. Pero, como esto es insuficiente para un análisis completo, los analistas tenemos que seguir haciendo nuestra propia desestacionalización, que puede dar lugar a datos ligeramente diferentes de los del INE."


Los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre se atuvieron en líneas generales a lo esperado: un aumento del empleo que, unido al descenso de la población activa, se tradujo en una reducción aún mayor de los parados. Todo se explica, en gran medida, por la favorable estacionalidad para la economía y el empleo de ese trimestre. Ahora bien, a pesar de ello, en los dos años anteriores el empleo disminuyó y el paro aumentó significativamente en esos meses, lo que quiere decir que la coyuntura actual, aun siendo mala, es notablemente mejor que la de esos años.

Para ver la tendencia —lo que nos permite concluir si las cosas van a mejor— hay que analizar los datos corregidos de factores estacionales. El INE nos ofrece solo dos datos desestacionalizados, las tasas de variación del empleo y el paro respecto al trimestre precedente. Pero, como esto es insuficiente para un análisis completo, los analistas tenemos que seguir haciendo nuestra propia desestacionalización, que puede dar lugar a datos ligeramente diferentes de los del INE, ya que las metodologías nunca son iguales al 100%. Esto, por cierto, debe recordarnos que las estadísticas —incluso la EPA, que encuesta a unas 180.000 personas cada trimestre— siempre están sujetas a un cierto margen de error y por ello no es significativo discutir de diferencias de unos cuantos miles o unas pocas décimas porcentuales en las variaciones trimestrales o anuales. Según la desestacionalización que hacemos en Funcas, el paro subió en unas 20.000 personas respecto al trimestre anterior, un 0,3%. Entonces había bajado, por primera vez desde que empezó la crisis, también un 0,3%.

El leve aumento del paro fue inferior a la destrucción del empleo (50.000 personas, un 0,3% respecto al trimestre precedente), lo que viene sucediendo desde mediados de 2011, sobre todo en los cuatro últimos trimestres [gráfico superior izquierdo]. Ello se explica porque la población activa se reduce más que el empleo, lo que no tiene tanto que ver con el efecto desánimo, que muchos comentaristas señalan, como con la reducción de la población en edad de trabajar. Si hubiera efecto neto desánimo, la tasa de actividad, es decir, el porcentaje de la población en edad de trabajar (16-64 años) que se incorpora al mercado laboral, disminuiría, como sucede por ejemplo en EE UU, pero no es así. La tasa de actividad permanece prácticamente estable. A su vez, la reducción de la población en edad de trabajar se explica fundamentalmente por la emigración.

La caída del empleo, en términos desestacionalizados, fue muy similar a la del trimestre anterior. Pero de ahí no deberíamos sacar la conclusión de que en este trimestre no ha continuado la tendencia de mejora. Como se ve en el gráfico superior derecho, en los últimos trimestres se observa un comportamiento errático del empleo agrario debido a las malas condiciones meteorológicas. Si analizamos el empleo no agrario, la caída de este trimestre es notablemente inferior a la de los trimestres precedentes [gráfico superior derecho], como muestran los datos de afiliados a la Seguridad Social. Si además excluimos el empleo público, cuya dinámica obedece al ajuste fiscal, el empleo privado no agrario (empleo subyacente) ha dejado de caer. En los servicios ya crece de forma significativa, lo que está muy relacionado con la excelente temporada turística.

Otra cosa es de qué empleo hablamos. El gráfico inferior izquierdo muestra cómo avanza de nuevo la tasa de temporalidad una vez que el ajuste duro de plantillas llega a su fin. Aunque es pronto para sacar conclusiones tajantes, eso dice que en cuanto el mercado laboral empieza a mejorar, volvemos al modelo anterior a la crisis, a la contratación temporal. La última reforma apenas atacó este problema y estos datos lo corroboran, por lo que se hace necesario completarla en este aspecto.

Dado que las mejoras del empleo tienen mucho que ver con la temporada turística, no es previsible que el cuarto trimestre mejore significativamente estos registros. Pero la población activa debería reducirse más que el empleo, propiciando una nueva caída del paro. Todo ello en términos desestacionalizados, ya que los datos brutos darán un descenso del empleo y un alza del paro importantes, de unas 160.000 y 60.000 personas, respectivamente.

Ángel Laborda
es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

 


Turismo

En esta semana se han publicado los indicadores más importantes para analizar la evolución del turismo, con datos de septiembre, que permiten una visión completa de la temporada alta turística. Las entradas de turistas extranjeros alcanzaron la cifra de 22,7 millones de personas en el tercer trimestre, casi un 5% más que en igual periodo del año anterior. En el acumulado de enero a septiembre las entradas ascienden a 48,8 millones, un 4,6% más. Por su parte, la Encuesta Turística Hotelera arroja cifras de 112,3 millones de pernoctaciones en hoteles en el tercer trimestre, de las cuales, 38,3 millones lo fueron de residentes en España y el resto, 74 millones, de residentes en el extranjero, con tasas de variación respecto al mismo trimestre del año anterior del 2% para el total, del 0,7% para los españoles y del 2,7% para los extranjeros. El crecimiento de los españoles es el primero en 10 trimestres y, junto a otros indicadores de consumo, apunta que los consumidores empiezan a perder miedo a la crisis, aunque sus bolsillos no den para mucho.

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