Tanto se habla de la importancia de la innovación que el concepto corre el riesgo de quedar vacío. Según el Diccionario de la RAE, innovar consiste en “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”. Es decir: no se trata de equipar a la plantilla con teléfonos de última generación, sino de idear la forma de que esos mismos teléfonos incrementen la productividad.


“En ocasiones, los cambios internos que no vemos son los que generan transformaciones a largo plazo y despejan la vía para asumir nuevos retos”, opina Ana María Llopis, presidenta de Ideas4all (la red social de las ideas) y del grupo Dia. “Una empresa que se niega a la innovación está condenada al fracaso. En España eso ya lo han entendido muchos”, comenta la ejecutiva.

Mientras la Administración ha practicado un severo recorte en el desembolso público en investigación, las empresas son muy conscientes de que la salida de la crisis pasa por aplicar nuevos procesos al negocio. El 63,3% de los directivos considera que innovar es “absolutamente necesario” para la compañía. Así lo revela el estudio Innov@cción 2013, realizado por la consultora People Matters y Ars et Inventio.

El estudio, realizado en base a un cuestionario online contestado por 120 altos directivos españoles, también señala que el 33,1% de las empresas ve necesario innovar, aunque considere que, siendo importante, existen otras prioridades. Lo ve irrelevante para su negocio un 3,4%. El interés en este proceso se traduce en que el 50,8% de las compañías españolas tiene previsto incrementar su inversión en innovación en los próximos tres años. Otro 32,5% asegura que mantendrá su esfuerzo en I+D+i, mientras que solo el 13,3% confiesa que planea reducirlo.

¿Cómo podemos definir innovación en el mundo de la empresa? Innov@cción lo hace así: "En una organización, la I+D+i es la función que transforma el dinero en ideas, mientras que la innovación es la encargada de transformar las ideas en valor (retorno) para la compañía", señalan los autores del informe.

"La innovación debe redundar en el desarrollo de nuevos productos y servicios, en el perfeccionamiento de procesos internos y externos, en llegar a nuevos mercados con nuevas formas de comercialización y, en general, a mejorar todos los aspectos del modelo de negocio", subraya Llopis. "Cumpliendo objetivos de implantación de ideas innovadoras, bien rupturistas o bien de mejora incremental, se lograrán avances en el beneficio, a través del incremento de ingresos, la reducción de gastos y en el aumento de la productividad", apunta.

La innovación debe estar en el ADN de toda empresa, debe recorrer todas sus arterias y ha de ser estratégica. "Tiene que ser la palanca o la barrera para que toda compañía tenga éxito", señala Bernabé Pérez, director de innovación y cultura de recursos humanos en BBVA.

¿Cómo de bien lo hacemos?

El informe saca a relucir otro elemento reseñable: existe cierta autocomplacencia en lo que rodea a la innovación. El 60% considera que lo está haciendo mejor que su competencia directa. Preguntados sobre cómo valoran el nivel de innovación producido por sus departamentos, los directivos se ponen de nota un 7,1 sobre 10. Tan solo un 8% dice no haber cosechado resultados contantes y sonantes tras haber implantado alguna innovación en su negocio.

Y, sin embargo, pese a considerarlo como un proceso clave, el 49% de los encuestados constata que el proceso de innovación está todavía "en desarrollo" en su compañía. En BBVA tienen claro que uno de los objetivos, por ejemplo, es descubrir el talento innovador que exista en la organización. De hecho, tal y como asegura el responsable de esta área, se pueden medir los resultados.

De la misma opinión es Coral González, directora de PeopleMatters, quien asegura que los recursos humanos van a jugar un papel clave en toda esta transformación. "Hemos detectado que será necesario mejorar y optimizar la gestión del talento y la comunicación, una tendencia que resulta crucial en tiempos de crisis donde los mejores empleados marcan la diferencia entre el éxito o el fracaso de muchas compañías", señala.

A pesar de que en la entidad financiera la innovación está presente en la mayoría de los departamentos, en los últimos tres años el esfuerzo se ha focalizado principalmente en el área de las tecnologías y sistemas de información (investigación, desarrollo y adopción de nuevas tecnologías como factor catalizador del cambio). Por detrás de este campo se sitúa el esfuerzo en aplicar nuevas ideas a las áreas comercial y de marketing, que a tenor de las respuestas obtenidas por la encuesta desplazará en los próximos años a las tecnologías de la información como principal foco de la innovación.

Concretamente, se buscará mejorar la experiencia del cliente (customer experience management) en lugar del desarrollo de nuevos productos y servicios. También se perseguirá innovar en el modelo de negocio y en el posicionamiento de la marca. Lo cierto es que las grandes compañías lo tienen más fácil que las pequeñas empresas, dado que muchas veces no se dispone del fuelle, esto es, el presupuesto, asegura el directivo de BBVA, para mantener viva la llama de la innovación. "No todo el mundo lo tiene fácil para innovar".



10 claves para acelerar la innovación

1. Innovación como proceso estratégico. La estrategia no es la innovación, pero la innovación es estratégica. Debe considerarse como un proceso clave del negocio.

2. Pasión por innovar. Debe haber un liderazgo claro en la materia. Además de gestionar la innovación, es necesario dirigirla.

3. Fomento de la creatividad y las ideas. La experiencia es el peor enemigo de la innovación: hay que romper paradigmas para fomentar la creatividad y lograr que fluyan las ideas.

4. Mirar hacia fuera.
Hay que conocer qué está ocurriendo a nuestro alrededor para que el esfuerzo se traduzca en resultados. Nunca hay que perder de vista a los clientes, los competidores y los avances tecnológicos.

5. Modelo eficiente.
Es necesario disponer de un modelo para gestionar la información de forma eficiente. Un proceso estructurado es fundamental para que la innovación tenga continuidad en el tiempo.

6. Medir los progresos. Es fundamental saber qué parte del camino se ha recorrido. Solo con datos se puede tener una idea clara de dónde se está en cada momento.

7. Motivar e implicar.
Innovar pasa por motivar e implicar al equipo. Ya no es una labor exclusiva de los departamentos de I+D: nos concierne a todos.

8. Incentivos y reconocimiento.
El proceso no garantiza la innovación: la clave está en las personas. Por eso es importante incentivar, reconocer y aprovechar el talento.

9. Puesta en valor. Hay que saber vender la innovación dentro y fuera de la compañía.

10. Gestionar el cambio. La innovación es en sí misma un proceso de cambio, y es fundamental gestionarlo como tal.

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