Varios estudios demuestran que unos malos hábitos alimentarios repercuten negativamente en nuestro desempeño laboral. Financial Times nos expone alternativas y estrategias para seguir una dieta saludable en el trabajo a pesar de las prisas y el ajetreo diarios.

 

El personal de la agencia de publicidad AMV BBDO dispone de una cafetería dentro del edificio llamada One Five One, recientemente renovada. Además de todo el branding siguiendo la moda que puedes esperar en un comedor de una industria creativa, su misión es explícita: “Nos gusta que nuestros platos sean nutricionalmente equilibrados, que contengan grasas saludables, proteínas y carbohidratos en todas las comidas.” Y sigue detallando los productos según la estación del año, los alimentos más adecuados y su trazabilidad.

Estos comedores de oficina están muy lejos de las cantinas grasientas de hace unos años, dónde todo se servía con patatas y cualquier fruta se servía en forma de natilla. “Gran parte del cambio se da porque queremos que la gente dé su mejor versión en el trabajo”, comenta Richard Arscott, Director General de AMV BBDO. “La comida sana y el ejercicio son cosas tan importantes como enseñar a la gente a gestionar el estrés o a hacer mentoring… Queremos ayudar a que la gente sea constructiva y productiva”.

Cada vez más compañías promueven que los empleados coman de forma saludable. Recientemente Google llevó a cabo el “Project M&M”, que implicaba un análisis de datos para entender como había que persuadir al personal para que comiera alternativas más sanas a los dulces de chocolate de colores que la compañía ofrece gratis a todo el personal. La entidad bancaria UBS ha llevado a cabo presentaciones entre sus equipos que ponen el foco en alternativas saludables al bocadillo y en ofrecer consejos sobre alimentos sólidos y líquidos que mejoran el humor y dan energía. La compañía eléctrica EDF ha llevado a chefs famosos a sus instalaciones para animar a su personal de las plantas eléctricas a comer mejor.

Las empresas también usan cada vez más servicios como el Fruitdrop, unas máquinas expendedoras de fruta fresca que puedes encontrar por oficinas de todo el Reino Unido. “Un lunes cualquiera repartimos más de 25.000 plátanos en las oficinas,” declara su fundador Ben Thompson. La compañía tiene más de 1.000 clientes y emplea a 50 personas.

Está ampliamente aceptado que comer bien te ayuda a rendir mejor en el trabajo. Jessica Colling,  Directora de Productos en Vielife, una consultora especializada en bienestar corporativo, explica que hay muchas investigaciones, incluyendo la suya, que sugieren que “la gente con una mejor alimentación tiende a reportar mejores niveles de humor y de satisfacción laboral.”

Por otro lado, aquellos que comen bien tienden a estar más en forma y a ser más resilientes – gestionan mejor el estrés, se sienten más positivos y en general son más productivos.

Pero además de coger un plátano gratis en vez de una chocolatina, ¿qué pueden hacer los trabajadores para asegurarse de que están tomando la gasolina necesaria para rendir lo mejor posible?

“Lo más importante es el desayuno,” opina la nutricionista Yvonne Bishop-Weston. “Tenemos que comer dentro de la hora siguiente de habernos levantado o nuestro cuerpo libera hormonas de estrés.” El problema, sin embargo, es que muchas personas con poco tiempo se levantan, se desplazan, van al gimnasio, toman un café y cuando finalmente comen algo ya en sus propias mesas de trabajo, han pasado dos o tres horas. Como resultado, esas hormonas del estrés provocan que el organismo recurra a su reserva de azúcar, lo que significa que preferirán alimentos azucarados o bebidas con cafeína que aportan mayor energía inmediata.

El desayuno además debe ser adecuado. Idealmente, deberías comer algo de cereales integrales con una cantidad decente de proteínas como por ejemplo huevos revueltos sobre una tostada o un bol de avena. Los cereales integrales liberan energía lentamente durante el día, por lo que los que comen avena no solo experimentan menor sensación de hambre, sino que disfrutan de un nivel estable de energía en vez sufrir subidas y bajadas repentinas. “Hay muchas investigaciones que muestran que las personas que comen un buen desayuno pican menos entre horas,” concluye Colling.

Mantener los niveles de energía razonablemente constantes durante el día es la clave de un rendimiento constante, declara Steven MacGregor, quien dirige el programa Sustaining Executive Performance en la escuela de negocios Iese de España. Su objetivo es guiar a los profesionales ocupados en mejorar su vida laboral diaria, incluyendo el reconocimiento de la importancia del papel que en ello juega la salud. “La gente necesita de verdad estar al tanto de su índice glucémico,” afirma. “Cuando lo aumentas –comiendo mal– puedes tomar decisiones equivocadas.”

A pesar de que un buen desayuno es la mejor manera de empezar el día, hay otros factores a tener en cuenta. Idealmente, la gente debería comer cada 3 o 4 horas, así que un pequeño tentempié a media mañana o a media tarde es una buena idea. Los alimentos como las frutas y los frutos secos son buenos, así como las barras naturales de proteínas (siempre y cuando no estén cargadas de azúcar). De modo similar, si trabajas hasta tarde, es mejor tomar algo en el trabajo seguido de algo pequeño cuando llegas a casa que comerse un menú completo justo antes de meterse en la cama.

Para mucha gente, la comida del mediodía es la gran comida que hacen en el trabajo y a menudo tienden a caer en rutinas no necesariamente buenas. Bishop-Weston sugiere planificar las cosas con antelación. “Como la gente suele tener prisa tiende a ir siempre a los mismos sitios cada día.” Ella sugiere un experimento: “Pasea por la zona donde trabajas un fin de semana y echa un buen vistazo para ver la oferta disponible.”

Evita comer bocadillos todos los días. El plato ideal llevaría un cuarto de almidón, un cuarto de proteínas y el resto vegetales, así que recurre a la ensalada con pescado, judías o carne ligera como opciones de acompañamiento.

No se trata sólo de lo que comes, sino también en cómo lo comes. “La gente a menudo no piensa en comer. Les decimos que desconecten de sus ordenadores, que se concentren en lo que se están metiendo en la boca y que se tomen adecuadamente un espacio y un tiempo para comer,” dice MacGregor. “Justo cuando acabas hay un periodo ventana en que tu metabolismo es mucho más efectivo, así que también deberías ir a dar un paseo después de haber comido.”  

Para los que comen sano en el trabajo, las comidas de negocios representan un reto particular ya que los menús de los restaurantes a menudo recurren a ingredientes como la mantequilla. Colling aconseja: “Mírate el menú – las palabras clave a buscar son asado, hervido y al horno.”

De hecho, si cenas fuera a menudo, es aconsejable trazar una estrategia -por ejemplo, tomando otro entrante en vez de un plato principal o manteniéndose fiel a las ensaladas. En el caso del alcohol, éste desencadena un impacto rápido e inequívoco en el rendimiento. “Para algunos trabajos, entretener es parte de tu cometido. Pero si eliges no beber, la gente se acostumbra a ello,” dice Bishop-Weston.

Otras bebidas, como el café o el té, que son estimulantes, están bien si se toman con moderación y puede que incluso ofrezcan beneficios saludables, pero si bebes mucho vas a crear un patrón de “subidones”, “bajones” y ansias como las que causan los snacks azucarados. La mejor manera de estar hidratado es con agua”, opìna Bishop-Weston. “Y no sólo con la comida. Necesitas beber agua durante todo el día”.

 

Alternativas saludables a las preferencias tradicionales

La forma más fácil de cambiar hacia una dieta más saludable que nos ayude a tener un mejor desempeño en el trabajo es reemplazar los malos alimentos y hábitos por otros mejores.

  • - Replantea tu tentempié diario. Si comes una bolsa de patatas fritas o una barra de chocolate en tu escritorio a media mañana, prueba de cambiarlos por una mezcla de frutos secos, tal vez con un poco de chocolate negro. También podrías pedir fruta fresca en vez de bollos en las reuniones.
  • - Piensa en los ingredientes. Cuando se trata de comidas más importantes, es cuestión de reconfigurar los ingredientes y sabores que te gustan. “Deja de tomar tantos bocadillos, que te aportan muchos carbohidratos, y pásate a las ensaladas,” sugiere Yvonne Bishop-Weston. “Si te gustan los sándwichs de gambas con mayonesa, deberías probar una ensalada de gambas. Las menestras de verduras también están geniales- y podrías añadirle un puñado de gambas cocidas.”
  • - Los llamados “productos saludables” no siempre son buenos para ti. Durante años, el zumo de fruta era visto como una alternativa saludable a las colas y a las sodas. Pero Jessica Colling advierte, “a menudo contienen niveles muy altos de azúcares y calorías, así que deberías limitarlos a uno al día.” Y muchos productos bajos en grasas y calorías simplemente reemplazan esas grasas con fécula y azúcares. De hecho las versiones originales de dichos productos son más saludables que sus versiones light, siempre que se consuman con moderación.


* Rigby, Rhymer. “Performance on a plate”. Financial Times, 09/09/2013 (Artículo consultado on line el 16/09/2013).

Acceso a la noticia: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/6a7a3e40-16f6-11e3-9ec2-00144feabdc0.html?siteedition=intl#axzz2ef8hCCHd

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