La preocupación de los españoles por el paro se ha disparado. El 76,2% se muestra inquieto ante el avance imparable de la desocupación. Una crisis más grave de la que reconoce el Gobierno hace que la tasa de desempleo española doble la europea.

Superar los cuatro millones de parados, junto con una respuesta muy gris del Gobierno sobre la crisis, ha causado alarma social.

¿Cómo es que se está produciendo esta hecatombe?, se pregunta la gente. Por una razón fundamental: "Porque la economía española está cayendo mucho más de lo que dicen las cifras oficiales", dice ÁngelLaborda, ex director general de Coyuntura y jefe del servicio de estudios de Funcas.

El PIB español habría caído un 2,9%, según cifras oficiales. Sin embargo, "el empleo, que es el mejor indicador de lo que pasa en nuestra economía, ha retrocedido en el último trimestre un 6%, que es lo que podría haber caído el PIB dado que la productividad no ha aumentado, sino disminuido, como en el resto de los países", dice el economista jefe de Funcas.

Más en detalle: "El PIB es el resultado de multiplicar el volumen de empleo por la productividad. Y la productividad por empleado baja porque cuando hay una crisis las empresas empiezan por reducir el número de horas de trabajo. Es la primera forma de ajuste en todo el mundo. Los ERE consisten en eso: iros una temporada a casa, haced un cursillo, tomad vacaciones... Eso hace que la productividad descienda y contribuya negativamente al PIB".

Antonio Argandoña, profesor del Iese, opina igual: "Están manipulando las cifras de crecimiento. La caída del PIB en el primer trimestre sería similar a la de EE. UU., un 6,1%. Lo que pasa es que allí lo dicen y aquí, no".

Según el profesor del Iese, "si se toman los indicadores por separado, te das cuenta de la magnitud de la caída. En los últimos meses, los coches han caído un 50%, la construcción igual y la demanda de electricidad, un 20%. Esas magnitudes son incompatibles con una caída del PIB del 3%".

"El Instituto Nacional de Estadística (INE) está sobreestimando desde el 2008 los agregados del PIB", señala ÁngelLaborda.

Y pone un ejemplo: "En el último trimestre del 2008, el índice de producción industrial (IPI) cayó un 16% a tasa interanual. Pues bien, el INE contabilizó que el valor añadido - que es tan sólo algo diferente-caía un 5%. Eso no es posible", indica Laborda.

De ahí que los responsables de la brutal crisis del empleo no sean ni los empresarios ni los sindicatos, sino el hundimiento ocultado de la economía, aun cuando el mercado laboral tenga rigideces que los expertos critican.

Los empresarios utilizan la altísima proporción de contratos temporales (más del 30% del total) para ajustar las plantillas a sus menores volúmenes de producción. Y los sindicatos tratan de mantener un statu quo ineficiente por temor a que una reforma del mercado de trabajo lleve a un coste menor del despido.

De ahí que Zapatero descarte cualquier reforma estructural. ¿Para qué, si el gran problema es coyuntural? La cuestión está en que ZP tampoco quiere reconocer - sino tapar-la gravedad del momento. Y malos diagnósticos dan lugar a malas políticas.


ALEMANIA: La jornada reducida

Poch, Rafael

En marzo había tres millones y medio de parados en Alemania, un índice del 8,6%. Las previsiones hablan de alcanzar los cuatro millones este año, y rozar los cinco millones en 2010, cuando se espera un índice superior al 10%. Son cifras que aquí parecen enormes, pero que están dentro de la tónica media de la UE, y que corresponden a menos de la mitad de las españolas. ¿Por qué? Parte de la explicación se deriva del simple hecho de que el empleo alemán es robusto, porque su economía lo es; no se basa en el ladrillo o el turismo, sino en la industria. Otra parte tiene que ver con una serie de recetas y recursos económico-laborales y figuras de su estado social, que han evitado, se dice, que el paro sea peor.

Entre ellas se citan algunas consecuencias de las reformas del mercado de trabajo de los últimos años, Por ejemplo, hay menos paro porque hay menos posibilidad de ser un profesional del subsidio. Otro ejemplo de receta es el subsidio por desguace. Es un incentivo de 2.500 euros para quienes entreguen su coche viejo y compren uno nuevo. Es un recurso que ha funcionado muy bien para la industria del automóvil en la primera parte del año, pero que podría mostrar sus límites en la segunda. El subsidio es uno de los motivos del desahogado estado en que se halla hoy la confianza del consumidor alemán.

Pero el gran recurso contra el paro se llama Kurzarbeit.Se trata de la reducción de las horas de trabajo de los empleados de una empresa, con la consiguiente rebaja de sus honorarios. El gobierno federal apoya esta medida como medio para reducir los costos de producción. Pueden acogerse aquellas que hayan perdido más del 10% de sus ingresos mensuales por la crisis. Si un empleado trabaja el 40% de las horas habituales, la empresa le paga sólo el 40% de su sueldo. El Estado paga al empleado cierta cantidad en concepto de complemento de sueldo y también parte de sus contribuciones e impuestos sociales. El sistema está limitado a 18 meses, pero el ministro de trabajo, Olaf Scholz, quiere ampliarlo a24. En el Kurzarbeit,el total percibido por el trabajador es siempre inferior a su sueldo habitual, pero es mejor que quedarse sin trabajo. Hay 700.000 alemanes en este sistema, pero se han recibido 1,7 millones de solicitudes, por lo que pronto afectará a más de dos millones de trabajadores.

La reducción de jornada ha sido el gran recurso en el sector del automóvil. Daimler, Volkswagen y BMW la practican desde febrero y Ford y Opel desde marzo, con decenas de miles de trabajadores. En el químico, Bayer, BASF y Evonik también se han acogido. Siemens ya tiene 12.000, cifra que piensa ampliar a 19.000 en junio... Los observadores coinciden que a la larga la eficacia de este recurso remitirá.


¿QUÉ HACEMOS AHORA?

Argandoña, Antonio. Profesor del Iese

Ya hemos llegado a los cuatro millones de parados, a pesar de las promesas del ministro. Agradecemos su buena voluntad, pero no se trataba de una previsión, sino de lo que los anglosajones llaman wishful thinking (pensamiento complacido): ojalá no lleguemos a los cuatro millones. Pero hemos llegado.

Y seguiremos adelante, claro. Cuando una empresa sospecha que va a caer la demanda de sus productos, frena sus inversiones y, cuando la caída de la demanda se confirma, reduce costes, de los que el de personal suele ser el más importante: deja de contratar, reduce horas y, al final, reduce plantilla. Pero esto es caro, por lo que sólo lo hace si la caída de la demanda es profunda y duradera y, sobre todo, si tiene dificultades de financiación. Y esta es una recesión profunda, acompañada de dificultades de financiación, que se extiende a todos los sectores, casi sin excepción, y que se autoalimenta: los que se van al paro reducen su consumo, y volvemos a empezar el círculo vicioso.

El desempleo suele ser una de las últimas variables que se recuperan después de una recesión: cuando algunas empresas ya ven llegar los pedidos y empiezan a pensar en contratar nuevos trabajadores, otras aún están inmersas en las pérdidas y siguen despide los motivos del desahogado estado en que se halla hoy la confianza del consumidor alemán.

Pero el gran recurso contra el paro se llama Kurzarbeit.Se trata de la reducción de las horas de trabajo de los empleados de una empresa, con la consiguiente rebaja de sus honorarios. El gobierno federal apoya esta medida como medio para reducir los costos de producción. Pueden acogerse aquellas que hayan perdido más del 10% de sus ingresos mensuales por la crisis. Si un empleado trabaja el 40% de las horas habituales, la empresa le paga sólo el 40% de su sueldo. El Estado paga al empleado cierta cantidad en concepto de complemento de sueldo y también parte de sus contribuciones e impuestos sociales. El sistema está limitado a 18 meses, pero el ministro de trabajo, Olaf Scholz, quiere ampliarlo a24. En el Kurzarbeit,el total percibido por el trabajador es siempre inferior a su sueldo habitual, pero es mejor que quedarse sin trabajo. Hay 700.000 alemanes en este sistema, pero se han recibido 1,7 millones de solicitudes, por lo que pronto afectará a más de dos millones de trabajadores.

La reducción de jornada ha sido el gran recurso en el sector del automóvil. Daimler, Volkswagen y BMW la practican desde febrero y Ford y Opel desde marzo, con decenas de miles de trabajadores. En el químico, Bayer, BASF y Evonik también se han acogido. Siemens ya tiene 12.000, cifra que piensa ampliar a 19.000 en junio... Los observadores coinciden que a la larga la eficacia de este recurso remitirá.

Ciberencuesta: ¿Crees posible que lleguemos a los cinco millones de parados en 2010? http://www.factorhuma.org/participa/ciberenquesta.php

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