Las empresas deben adoptar iniciativas que apuesten por la sostenibilidad en movilidad y buscar la manera de que éstas se intercalen con otras de valor responsable hacia diversos grupos de interés, fundamentalmente hacia empleados, clientes y proveedores.

La movilidad sostenible es un desafío que apela no sólo a las políticas públicas sino a la actuación de las empresas. Todos los días millones de personas tienen que llegar hasta su puesto de trabajo desplazándose desde su domicilio hasta éste, así como moverse dentro de las ciudades o entre localidades cercanas para acceder a servicios diversos, desde banca hasta alimentación o educación, para realizar gestiones o compras", asegura la Guía de Movilidad para Sostenible para la Empresa Responsable, editada por el Club de Excelencia en Sostenibilidad en colaboración con la Fundación Movilidad e Iberdrola.

Su presidente, Eduardo Montes, aclara que la reducción de viajes junto a la utilización de las nuevas tecnologías, la conciliación de la vida personal y profesional, los nuevos métodos de transporte, la modificación de las instalaciones de la empresa, las emisiones de CO2, la contaminación acústica, la siniestralidad in itínere y otra serie de variables hacen que estemos hablando de un tema que impacta en la triple cuenta de resultados de la empresa "y que por lo tanto cualquier empresa que se considere responsable debería gestionar como un elemento clave de la cadena de valor".

La guía está basada en las experiencias empresariales de los socios del Club de Excelencia y en las mejores prácticas nacionales e internacionales sobre la materia.

Desde el Club se explica que la movilidad sostenible forma parte de la responsabilidad social corporativa. Por ejemplo, los viajes de trabajo de los empleados, con su consiguiente emisión de CO2, tienen distinto valor según el modo de transporte, su frecuencia o incluso el momento en que se realicen. Además, los desplazamientos largos contribuyen a una mejor o peor gestión del tiempo e inciden en la productividad, además de suponer un gasto para la empresa. "¿Qué ocurriría si parte de las reuniones comerciales o de empresa se pudieran realizar a través de videoconferencia? ¿Hasta qué punto son necesarios viajes, por ejemplo, Madrid-Barcelona en puente aéreo para una reunión de sólo una hora?", se preguntan los autores de la guía.

Según Juan Alfaro, secretario general del Club, "somos conscientes de la importancia que tendrá esta estrategia en aspectos claves a nivel global, como la disminución de la siniestralidad, la mejora en la compatibilización de la vida personal y profesional y la reducción de las emisiones de CO2. Son muchas las empresas y las administraciones que están desarrollando estrategias de movilidad y hemos tratado de compilar en esta guía cada una de ellas para que de acuerdo con la misión de nuestra institución sirva como una herramienta de fácil consulta a empresas y administraciones".

El trabajo propone que se pida a las empresas un compromiso para introducir acciones relacionadas con la movilidad sostenible en el campo de los recursos humanos, la logística, el transporte, el aparcamiento, las flotas, y la formación y comunicación de la compañía. También apuesta por definir objetivos y actuaciones relacionados con la movilidad dentro de las políticas de responsabilidad corporativa y que se minimicen los desplazamientos de los empleados, clientes y proveedores mediante la introducción de medidas de tipo tecnológico (como el teletrabajo o la videoconferencia), de racionalización de horarios (horario comprimido o flexible) o de otro tipo (como la instalación de guardería o cantina en los centros de trabajo). Además, se propone a las empresas que adopten medidas en materia de flotas de transporte propias o de uso por parte de la empresa y sus proveedores, dirigidas al ahorro energético y a la introducción, implantación y promoción de flotas de vehículos menos contaminantes.


Telepresencia como alternativa

El estudio del Club de Excelencia en Sostenibilidad señala que el 31% de los empleados que viajan por motivos de trabajo piensa que algunos de sus viajes son sustituibles por videoconferencias. La tecnología se está imponiendo y las grandes empresas empiezan a invertir en equipos de videoconferencia y telepresencia. El precio de un equipo varía en función de las prestaciones, pero existen soluciones desde pocos cientos de euros hasta más de 60.000. Sin embargo, no es el precio el factor determinante para su uso sino la voluntad de cambio cultural. "Los equipos se amortizan en muy pocos meses al sustituir viajes efectivos y sus costes asociados", explica la guía.

Acceso a la Fundación Movilidad: http://www.fundacionmovilidad.es

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