Olvídate de hojas de Excel, análisis DAFO o de la gestión de riesgos empresariales, según un artículo del Financial Times, la última moda en las agendas de las escuelas de negocios es hablar de la felicidad, o como prefieren denominarla los expertos en la materia, “sentido o significado”.

 

Los académicos que investigan la materia prefieren denominarlo de un modo un poco diferente: “sentido o significado” es el término usado por Lee Newman, Decano de Innovación y Comportamiento en la IE Business School de España. En la Ross School of Business de Michigan, Estados Unidos, Jane Dutton, Profesora de Administración de Empresas y Psicología, habla del “florecimiento humano”. Por su parte, Christie Schollon de la Singapore Managament University lo describe como “bienestar subjetivo”.

Pero sea cual fuere la manera de describirlo, todos están de acuerdo en que la felicidad da un buen sentido a la organización. Más allá, las empresas y las personas responsables de diseñar las políticas deben tener en cuenta el factor de la felicidad si quieren promover una economía más fuerte y unas compañías con mayores beneficios.

Andrew Oswald, Economista de la Warwick University de Reino Unido, señala: “Cuando las personas están más felices de algún modo encuentran más energía. No sabemos cómo lo hacen”.

Según el Profesor Scollon, Psicólogo: “Las investigaciones indican que las personas felices ganan más dinero, están más sanas (se toman menos días de baja por enfermedad) y son más creativas en la resolución de problemas”. Eso significa que la promoción de la felicidad en la organización tiene un sentido comercial “incluso si eres un tacaño total y solo te importa ganar más dinero”, añade.

Como muchas otras muchas tendencias aparentemente repentinas del pensamiento en gestión, el interés de la académica empresarial por la felicidad ha pasado por décadas de gestación y se originó a partir del desarrollo de la “psicología positiva” –la que pone el foco en el bienestar antes que en la enfermedad mental- de los años ochenta. El Profesor Oswald explica que en Warwick se ha venido estudiando el tema a partir de los noventa. “Ha pasado de ser otra cosa rara a convertirse en algo normal. Es simplemente imparable.”

Los avances en Neuropsicología han añadido rigor y claridad al panorama, mientras que la integración de académicos de fuera del ámbito empresarial, especialmente psicólogos, en las escuelas de negocios tradicionales han llevado a un mayor interés en la materia entre los economistas, afirma Christopher Hsee, Profesor de Ciencias de la Conducta y Marketing en Chicago Booth, un Psicólogo de formación.

“Hace unos 30 años los psicólogos y economistas raramente hablaban entre ellos pero ahora más y más personas del ámbito de la Economía se dan cuenta de que los psicólogos tienen mucho que aportar a la resolución de los problemas económicos.”

El interés combinado de profesores y estudiantes ha ayudado a fomentar el entusiasmo, afirma Michael Norton, Profesor Asociado en la Harvard Business School. “Enseñar algo depende de qué Facultad esté interesada y de qué quieran aprender los estudiantes. Creo que ahora simplemente se da una confluencia de ambas cosas.”

Pero la empresa también ha sido clave en el avance del tema. “Los trabajadores de élite son extremadamente caros de reemplazar, por lo que llevar a cabo medidas para promover la satisfacción laboral se ha convertido en algo fundamental”, según el Profesor Oswald.

De hecho, el Profesor Newman cree que las empresas son las que están llevando la iniciativa. “Nos gusta pensar que las escuelas de negocios llevan la delantera a las organizaciones. Pero en este dominio las cosas están funcionando al revés”.

Organizaciones como Google y Southwest Airlines son citadas como ejemplos de empresas que han adoptado prácticas positivas. “Son constantemente introspectivas sobre sí mismas”, explica el Profesor Dutton. “Su éxito estratégico depende de ello”. Los gobiernos también están abordando el tema en Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

La crisis financiera y la posterior recesión ha puesto el énfasis en la necesidad de este aprendizaje, y los despidos y congelaciones salariales han exacerbado los problemas de los trabajadores infelices. “La deuda está estrechamente relacionada con la depresión y la enfermedad mental”, afirma el Profesor Oswald. “El miedo al desempleo es un miedo muy real y todo lo relacionado con el miedo parece resultar debilitante.”

Aunque el estudio de la felicidad ha sido fundamental en la resolución de problemas de la cultura organizativa, hay una segunda oleada investigadora –igualmente importante- sobre la relación entre las organizaciones y los clientes. “Cada vez más los comerciales piensan en los desencadenantes psicológicos [para los clientes]”, declara el Profesor Norton. Recortar precios es un desencadenante obvio para ese tipo de felicidad pero otros, como aquellos desencadenantes relacionados con la sostenibilidad ambiental o la responsabilidad social, están mucho menos definidos.

Un exponente del éxito citado por el Profesor Norton es BetterWorldBooks, quienes donan parte de los beneficios generados por los libros que venden a organizaciones benéficas locales. “Porque conocemos la preocupación de las personas por este tipo de problemas más generales y difusos, los consumidores pueden recompensar a las empresas por contribuir a solucionarlos”.

Por su parte, los desencadenantes para los empleados a nivel individual abarcan muchos más temas que solamente las ganancias económicas, explica. De hecho, existe una evidencia real de que hacer cosas por los demás te hace más feliz. El Profesor Norton cita su investigación llevada a cabo en Europa con el plan de incentivos de una compañía. Se pidió a un grupo de muestra de la misma que gastaran quince libras de su bonificación en otros empleados antes que en ellos mismos. Aquellos que lo hicieron mostraron niveles mucho mayores de felicidad que el grupo de referencia, comenta.

Lo que está claro es que el rigor del trabajo realizado en la intersección que se da entre negocio, sociedad y bienestar individual es cada vez mayor.

“Existe una buena base científica que ya lidia con problemas reales”, reporta el Profesor Oswald. “Me la imagino en diez años informando sobre cómo tratar a los empleados y sobre cómo definir los sistemas de trabajo. La mayoría de esos sistemas hoy en día aún provienen de suposiciones”.

Pero sigue habiendo percepciones negativas a superar, dice el Profesor Scollon. “Estereotipos como los de que las personas felices parecen tontas. Y utilizamos aún dichos como ‘La ignorancia es la felicidad’”.

Mientras tanto, las personas felices según parece pueden ser las más efectivas en el trabajo.

Consejos rápidos para managers

  • - Nunca subestimes el valor de las relaciones, opina el Profesor Dutton. “Cuanto más fomentas las condiciones para que las personas construyan conexiones de buena calidad, más incrementarás su felicidad”.
  • - Adopta un programa de desarrollo directivo basado en las fortalezas, dice el Profesor Newman. “Cuando tenemos constantemente a las personas trabajando en sus debilidades, no se sienten bien”.
  • - Promueve que los directivos respeten la conciliación entre vida laboral y personal de sus empleados, comenta el Profesor Scollon. “Las personas más felices son aquellas con fuertes relaciones sociales”.

Cambiar el comportamiento

Cada programa de MBA forma a los estudiantes sobre cómo lograr ventajas competitivas y tecnológicas, ¿pero es eso suficiente? No lo cree Lee Newman, Decano de Innovación y Comportamiento de la IE Business School en España. “Creo que la próxima será la ventaja actitudinal”.

IE ha pasado de las palabras a los hechos y ha lanzado un Master Ejecutivo en Liderazgo Positivo y Estrategia este mismo mes de abril. El programa tiene cinco módulos de una semana impartidos a lo largo de trece meses, e incluye meditación y yoga así como vueltas de tuerca sobre asuntos más tradicionales. El profesorado del programa incluye a un ex banquero o a un budista.

Pero el programa no ha sido diseñado para hippies trasnochados ni medioambientalistas ‘abraza-árboles’. Sus estudiantes son altos directivos, con una media de edad de 47 años y unos 20 años de experiencia en gestión, explica el Profesor Newman.

La formación está integrada en el puesto de trabajo durante los trece meses para tratar de cambiar el comportamiento. El Profesor Newman, un Psicólogo cognitivo, cree que es más efectivo que los cursos cortos tradicionales de una semana, cuyas lecciones pueden ser rápidamente olvidadas.

“Nadie va al gimnasio solo dos o tres días y piensa que ya está en forma”.

En concreto, el programa se centrará en cómo implementar los cambios. “En las escuela de negocios enseñamos el ‘qué’ y el ‘cómo’, afirma el Profesor Newman. “Pero se está olvidando si se es capaz”. La implementación del liderazgo positivo es una situación “win-win”, añade: empleados más felices y mejores balances.


* Bradshaw, Della. “The pursuit of happiness in the workplace”. Financial Times, 19/05/2013 (Artículo consultado on line el 23/05/2013).

Acceso a la noticia: http://www.ft.com/intl/cms/s/2/6b1fd178-81cf-11e2-ae78-00144feabdc0.html#axzz2Us0V4l00

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