La contratación de 250 personas –cincuenta de ellas directivos– confirman el crecimiento de Lidl en España. Una compañía que por primera vez desvela sus claves para atraer y fidelizar a los mejores profesionales sin recurrir a la retribución variable.

Todos los empleados de Lidl tienen contrato indefinido desde el primer día. A esta garantía de estabilidad laboral, se suman los alicientes para acceder a un puesto de mando: sueldo base de 32.000 euros brutos anuales, con la perspectiva de progresión económica. Si además la posibilidad de llegar a ocupar un sitio en la dirección es real, sobran los atractivos laborales; ni siquiera se piensa en el variable: el 95% de los puestos directivos de Lidl proceden de la promoción interna y tienen una edad media de 38 años.

El desarrollo de sus profesionales es intrínseco al crecimiento de la firma de distribución alemana, que este año prevé la apertura de nuevos establecimientos en la Península y, a corto plazo, la puesta en marcha de cuatro plataformas logísticas –Manresa, Málaga, Murcia y Tenerife–. Esto supondrá la incorporación de 250 personas –50 de ellas a puestos directivos– este año, a lo que se sumarán más de 500 en 2010, con el desembarco de la firma en Canarias.

"Nuestra política está basada en la confianza. Creemos que cuando contratamos a una persona ésta va a dar el cien por cien. Para qué voy a ligar su desempeño a una retribución variable", explica Amália Santallusia, gerente de división de personal-social de Lidl, que por primera vez da a conocer las recetas de la organización para conseguir una rotación de personal casi nula en los puestos directivos y de las más bajas del sector en puestos de base.

Se busca titulado con don de gentes

Tener iniciativa, don de gentes y ser capaz de gestionar un equipo es algo que no se aprende en la Universidad, pero son los valores que demanda Lidl. "Buscamos titulados universitarios de cualquier rama, porque creemos en la actitudes personales y la aptitudes interpersonales de estos candidatos. Si se cuenta con estos valores todo se puede aprender. Eso sí, el inglés es imprescindible y el alemán, valorable", señala Santallusia.

Todos los candidatos a estos puestos, además de la entrevista personal, tienen que superar un assessment center. El departamento de relación social –denominación que utiliza para el departamento de recursos humanos–, la dirección general de cada delegación y la dirección nacional participan en esta prueba de selección. "Estos directivos son los que mejor pueden saber si la persona es adecuada para el puesto".

Dar con el perfil idóneo es clave para Lidl. Cada uno de los cincuenta directivos que se incorporarán este año participarán en un programa de formación de ocho meses de duración basado en lo que Santallusia denomina learning by doing: "Los profesionales tienen que conocer el negocio desde abajo, es decir, su formación pasa por la forma exacta de operar de un cajero, un reponedor o un responsable de tienda. Cuando finalice el programa, este directivo debe estar preparado para la gestión íntegra de cuatro o cinco tiendas a todos los niveles: ventas, logística y gestión de personas, entre otros. Es la figura del empresario in situ. Muchos de ellos tendrán que gestionar una plantilla de 60 personas y una facturación de 12 millones de euros". Con este programa intensivo la compañía pretende formar profesionales independientes. "Cada mando elige su equipo y es responsable de los resultados. Hay que formar a los empleados para que den lo mejor de sí mismos, apoyarles como profesionales y poner a su disposición las herramientas y autonomía para crecer. En ellos depositamos nuestra confianza", señala Santallusia, quien reconoce que las entrevistas de desarrollo anuales y las reuniones de la dirección dos veces al año con personas con potencial son claves para conseguir la excelencia en la gestión de estos profesionales.

Pero no es sólo cuestión de conversación para conocer a fondo la empresa: todos los directivos pasan al menos una vez al año por un período de formación en tiendas o almacén. "Durante un día estamos en contacto directo con el trabajo de los puestos de base. Es la mejor manera de no olvidar en qué consiste nuestro negocio". De hecho Lidl se preocupa mucho por las personas que ocupan los puestos de base en la organización formándolas y dándoles la oportunidad de crecer profesionalmente. No es extraño encontrar directivos que han comenzado en Lidl como personal de establecimiento, un colectivo que la firma cuida y prepara en las tiendas escuela que tiene en distintas localidades españolas.

Una gestión sencilla

Cuando se trata de la gestión de la plantilla, 9.500 personas distribuidas en todo el territorio nacional, Santallusia reconoce que la clave es la sencillez. "Tenemos una estructura que nos permite conocer en todo momento el clima laboral en cada una de las delegaciones y el funcionamiento del negocio", dice. Cada una de las seis delegaciones de Lidl en España está dirigida por un director regional, que a su vez cuenta con un gerente de administración y un jefe de relaciones sociales.

Lidl creó esta última figura hace tres años con un objetivo: "Asegurarnos de que los profesionales tienen una acogida correcta, reciben una formación adecuada y están satisfechos con su trabajo", explica Santallusia. Se trata de un profesional independiente al que pueden acudir los trabajadores cuando tengan un problema que no han sido capaces de solucionar con la ayuda de su jefe directo. El jefe de relaciones sociales refuerza la labor del área de atención al empleado de la central. La prueba de que este sistema funciona es que Lidl va a hacer ahora su primera encuesta de clima laboral, "para aportar más datos a la información que recibimos por estas vías", concluye Santallusia.

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